Fabricación inteligente: la nueva revolución industrial 

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Cedida por Schroders

TRIBUNA de Daniel McFetrich, responsable de Análisis de Renta Variable Global, Schroders. Comentario patrocinado por Schroders.

Estamos ante una nueva oleada de innovaciones que traerán consigo un nuevo renacimiento industrial. Las innovaciones en hardware, software y materiales están convergiendo con la digitalización para ayudar a las empresas a ser más productivas y eficientes, al tiempo que reducen la huella de carbono de las cadenas de suministro y productos.

Esta es una temática de inversión clave para los próximos años, y se ha visto acelerada por la crisis del COVID-19.

La próxima revolución industrial, o Industria 4.0, ya está aquí. La impresión 3D, la robótica, materiales nuevos, como el grafeno, o existentes, como la fibra de carbono, nos llevarán a un sistema de fabricación integrado y colaborativo capaz de responder en tiempo real a las cambiantes condiciones y demandas de las fábricas, las cadenas de suministro y los clientes.

¿Por qué es el momento de la fabricación inteligente?

Hay numerosas razones por las que esperamos que la fabricación inteligente sea clave en los próximos años. AdvertisementPor ejemplo, hay más de 40.000 millones de dispositivos conectados a internet ahora mismo y cada uno de ellos genera una enorme cantidad de datos. El big data puede proporcionar a las industrias información para mejorar su productividad y, en ciertos casos, para ayudar a paliar los grandes costes de los periodos de inactividad. Para hacernos una idea, un fabricante tipo sufre 15 horas de inactividad a la semana; la reducción de ese tiempo podría suponer una diferencia significativa en la productividad y, por tanto, en la rentabilidad de la empresa.

Por otro lado, en las industrias también se está extendiendo el uso de robots de colaboración (o cobots). Estos robots son más ágiles, tienen un rango más amplio de capacidades y pueden operar junto a trabajadores humanos. Esto abre el potencial de la robótica a nuevos mercados, como la electrónica y la producción de alimentos y bebidas, pero también crea la preocupación de que los robots sustituyan a los trabajadores. No obstante, creemos que esta preocupación no está fundada, pues lo que en realidad ha tendido a suceder es que se han creado trabajos completamente nuevos.

Además, a medida que se realizan estos desarrollos, los costes disminuyen, debido a las economías de escala, lo que hace que, desde un punto de vista económico, sea racional adoptarlos. El atractivo se ve reforzado por el hecho de que los salarios en el sector manufacturero están aumentando en muchas partes del mundo (en particular en China) y la productividad manufacturera se ha estancado. 

Otra parte clave de la producción inteligente es el impacto ambiental. Las innovaciones en la química y en la fabricación están generando compuestos más baratos y resistentes que luego se utilizan en el ahorro de combustibles de vehículos y aviones. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, si una cuarta parte de los automóviles de Estados Unidos pasaran a utilizar componentes ligeros y motores de alta eficiencia, se podrían ahorrar más de 5.000 millones de galones de combustible anualmente para 2030. Además, las nuevas técnicas de fabricación, como la impresión en 3D y el corte y la soldadura por láser, ahorran una cantidad significativa de materiales y los dispositivos conectados mejoran la eficiencia energética.

¿Qué ha supuesto el COVID-19 para este sector?

La crisis del COVID ha acelerado la adopción de estas tendencias. En primer lugar, el deseo y la necesidad de digitalizar la industria y mejorar las comunicaciones inalámbricas se ha convertido en algo primordial. La crisis ha demostrado que las tecnologías han permitido en gran medida el teletrabajo, y los fabricantes están mostrando un gran interés en impulsar una vigilancia más remota de sus activos y cadenas de suministro.

En segundo lugar, con las medidas restrictivas que impiden la presencia de las personas en las fábricas, el uso de la automatización en la industria parece que va a aumentar considerablemente (incluso cuando las personas regresan a sus lugares de trabajo).

Y, en tercer lugar, la crisis ha demostrado la fragilidad de algunas cadenas de suministro mundiales, que ya estaban empezando a cambiar debido a las tensiones comerciales entre EE.UU. y China el año pasado. Se requerirá un cambio hacia la fabricación inteligente a medida que las cadenas de suministro se reconfiguren, o sean llevadas de vuelta a la costa. Esto requerirá una mayor eficiencia para mantener los costes bajos.

El comienzo de una oportunidad de inversión a largo plazo

Todo lo anterior nos lleva a pensar la fabricación inteligente será un tema clave a largo plazo para estos sectores y esto ofrece una oportunidad para los inversores de cara a las próximas décadas. Estamos apenas al comienzo de esta revolución de la fabricación inteligente.

Con el objetivo de aprovechar estas nuevas tendencias y dar con la mejor fórmula para afrontar entornos de inversión cambiantes, Schroders cuenta con una gama de fondos temáticos para proporcionan a los clientes exposición activa a largo plazo a temas duraderos que están transformando el planeta, las ciudades o la vida diaria de los ciudadanos.  Dentro de esta gama se encuentra el Schroder ISF* Smart Manufacturing, un fondo que invierte en empresas innovadoras de muy diversos sectores que están a la vanguardia de la reindustrialización.

Notas:
*Schroder International Selection Fund se denomina Schroder ISF en este texto.