Exposición a deuda corporativa europea al calor del BCE


TRIBUNA de Tom Mondelaers, gestor del BGF Euro Corporate Bond de BlackRock. Comentario patrocinado por BlackRock.

El BCE ha favorecido el argumento de inversión en deuda corporativa ya que su programa de compra de activos ha originado un notable descenso en la volatilidad, aunque también podría derivar en unas valoraciones más elevadas. No obstante, no creemos que la medida del BCE intente influir en el riesgo crediticio de las diferentes clases de activos, ya que su objetivo con el programa de relajación cuantitativa no es otro que ampliar su balance. Asimismo, es importante destacar que el BCE deja fuera de su marco de actuación una buena parte de los mercados de deuda corporativa, generando numerosos desajustes que ofrecen oportunidades atractivas de inversión como, por ejemplo, entre los activos aptos para el programa de compra de deuda corporativa y la deuda pública o financiera.

Por todo esto, en el actual contexto de mercado, creemos que la gestión activa es cada vez más relevante para los inversores en deuda corporativa, al igual que la flexibilidad, para poder utilizar estrategias de valor relativo entre la deuda pública y la deuda corporativa, algo clave para la generación de alfa. Actualmente, existen determinados segmentos en los que la deuda corporativa ha batido a la deuda pública y donde se nos presentan oportunidades interesantes como, por ejemplo, en España, que está protagonizando una recuperación cíclica.

En lo que respecta a high yield, mantenemos una postura prudente, ya que hemos dejado atrás varios años de recuperación y, en este momento, creemos que esta clase de activo está más expuesta a una posible ralentización cíclica en comparación con la deuda corporativa con grado de inversión.

Consideramos que la preocupación en torno a la escasez de deuda pública del núcleo europeo repuntará a medida que nos adentremos en la recta final del año y el BCE deberá realizar ajustes en el componente de deuda pública de su programa de compra de activos. Por tanto, nuestro escenario central es que el BCE tendrá que ajustar los criterios de su programa de compra de deuda pública,como el incremento de los límites por código ISIN a los bonos admisibles sin cláusulas de acción colectiva (CAC), en vez de incluir deuda corporativa con más riesgo.

Por segmentos, dada la menor volatilidad esperada para la deuda senior no financiera gracias al programa de compra del BCE, creemos que esta clase de activo representa una inversión líquida estable. No obstante, se pueden encontrar perfiles de rentabilidad más interesantes tanto en bonos corporativos híbridos como en bonos bancarios subordinados. Nos mantenemos cautos en el sector asegurador, debido a su exposición al actual entorno de tipos bajos en renta fija. Además, aunque la posición de las aseguradoras sea más que adecuada en cuanto a la normativa Solvencia II, el sector está demasiado centrado en la rentabilidad de sus acciones y su compañía, medidas que normalmente no son beneficiosas para los bonistas.

En cuanto al sector bancario, creemos que los bancos europeos están mejor posicionados que nunca desde la crisis financiera mundial para capear las dificultades. No están participando en mercados que conlleven demasiado riesgo, siguen aumentando sus niveles de capital para cumplir los requisitos normativos y, en general, están reduciendo su apalancamiento. En este contexto, existen oportunidades para invertir en deuda corporativa basándonos en sus fundamentales. Unos pocos bancos europeos siguen requiriendo más capital o la aplicación de un plan de reestructuración o de saneamiento, pero no creemos que supongan un riesgo sistémico para el sector en su conjunto en este momento. Las acciones bancarias se han desplomado debido a las preocupaciones sobre la rentabilidad, pero la calidad de la deuda corporativa no está sometida a este tipo de presiones.

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