Explicaciones sobre el desplome relámpago de la libra


El discurso durante la conferencia del Partido Conservador de Reino Unido de la Primera Ministra, Theresa May, disparó todas las alarmas. En el marco de la reunión anual de los tories, May manifestó su voluntad de emprender un Brexit duro, al activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, y que daría prioridad a la soberanía y el control de la inmigración sobre las negociaciones comerciales. El culmen a una semana agitada – el tiempo que duraba el congreso anual del partido- fue el formidable flash crash de la libra. Lo inusual es que se produjo durante la sesión en las bolsas asiáticas: la divisa perdió un 6% en sólo tres minutos, hasta los 1,18 dólares. Aunque después logró recuperarse, la agitación bastó para que los mercados occidentales empezaran la sesión con mal cuerpo, de manera que la libra siguió profundizando en sus mínimos de 1985.

Simon Woods, director de inversiones de divisas de Standard Life Investments (SLI), ofrece una rápida reconstrucción de los hechos: “La libra se mantuvo vulnerable a riesgos bajistas durante toda la semana pasada, a medida que el mercado había empezado a pensar que el Brexit sería más duro de lo que habían puesto previamente en precio, tras la conferencia del Partido Conservador y los comentarios inesperadamente severos de Angela Merkel”. Woods especifica que lo que más atormenta al mercado es “cómo podría financiar Reino Unido sus déficits presupuestario y por cuenta corriente si los inversores extranjeros cancelan sus decisiones de invertir en Reino Unido hasta que se aclaren los términos del Brexit, o, en el peor de los escenarios, que decidieran no realizar ninguna inversión nueva, o que incluso decidieran retirar todos sus inversiones del país en el caso de un Brexit duro”.

En su opinión, el desencadenante del flash crash podría haber sido “los comentarios del presidente de Francia, François Hollande, dando respaldo a la postura dura de Merkel”. “Desafortunadamente, estos comentarios llegaron a los medios de comunicación durante el momento más ilíquido del mercado, después de que cerrara la bolsa de Nueva York y antes de que empezara la sesión en Asia”, añade el experto. Éste explica que en ese momento no había muchas órdenes pendientes sobre la libra, dado que el viernes se publicaban datos de empleo en EE.UU., “por lo que una cantidad bastante moderada de volumen de ventas causó un movimiento desproporcionado que después desencadenó más stop loss, particularmente de los traders de opciones”.

Woods recuerda que muchas de estas órdenes pueden ejecutarse automáticamente en cuanto la libra llegue a un nivel programado previamente, lo que explica que su efecto se amplificara aunque el movimiento no tuviera a priori una explicación racional. Al experto, este movimiento le recuerda el que se produjo en enero del año pasado, cuando el franco suizo experimentó un desplome histórico después de que el Banco Nacional de Suiza eliminase el vínculo al euro. “Es improbable que vayamos a ver movimientos de esta naturaleza violenta en la libra otra vez en el corto plazo, pues la combinación de circunstancias que lo produjeron fueron muy excepcionales”, concluye.

Para Luke Hickmore, gestor sénior de Aberdeen, “es difícil decir con certeza qué desencadenó el flash crash de la libra, pero sospecho que está relacionado con la tecnología, al ver cómo se recuperaba la divisa en unos minutos”. El gestor declara que “lo que está fuera de duda es que la libra se ha debilitado significativamente en los últimos meses, con muchos inversores preocupados por la naturaleza de la salida de Reino Unido de la UE”.

Hickmore recuerda las otras derivadas de tener una divisa débil: “Debería ser buenas noticias para los exportadores, pero el Banco de Inglaterra se preocupará por la importación de inflación a la economía, al incrementarse los costes de bienes y servicios importadas”.  

¿Cómo podría ser la salida “dura” de Reino Unido? 

Léon Cornelissen, economista jefe de Robeco, afirma que “lo que ayuda a May en este momento es que la economía del Reino Unido lo ha hecho bien desde el referéndum de junio, pero sin duda va a cambiar con un escenario de “Brexit duro”. Y la táctica del partido tienen prioridad sobre la lógica económica, por supuesto”.

El experto se aventura a detallar algunas de las características de este escenario: "En términos de intercambio, un Brexit duro significa volver de nuevo a las normativas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque habría complicaciones, ya que aquellas se formularon en el contexto de la UE. La adopción de normas de la OMC en el futuro vendrá con tarifas, por lo que un Brexit duro vendrá con un alto precio económico. La cuestión crucial es si el Parlamento del Reino Unido tomará este camino. Un voto en contra podría forzar nuevas elecciones, algo que no se debe descartar”.

Cornelissen cree que podría jugar un papel clave la cuestión parlamentaria: históricamente la Cámara Baja de los Comunes ha mantenido la soberanía sobre todas las demás instituciones, incluido el gobierno, el monarca y los tribunales, lo que significa que es el Parlamento el que tiene la potestad para autorizar todas las acciones del gobierno. Sin embargo, detalla el economista, “los conservadores tienen una escasa mayoría de sólo 16 diputados sobre todas las otras partes de la cámara de 650 asientos, de los cuales muchos están a favor de la UE, por lo que una votación sobre el artículo 50 es un riesgo para la Primera Ministra May”.

En este contexto se podría entender que el renovado gobierno torie haya insistido en su prerrogativa de ser la única entidad británica con capacidad para activar el artículo 50, aunque desde Robeco indican que “ya ha habido objeciones legales a este punto de vista”. “Lo que realmente va a suceder en esta etapa no está claro; tenemos que ver cuál será la reacción a esta nueva posición de línea dura”, concluye Cornelissen.

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