Evitar la renta variable española


Supongo que más de uno habrá oído la famosa frase del título en los últimos ¿meses? ¿años?. Las opiniones son para todos los gustos (dentro de la negatividad, por supuesto). Y fuera de nuestras fronteras todavía más. Aunque no hace falta saltar los pirineos ni cruzar mares, ya que en tirar piedras contra nuestro propio tejado somos expertos. Parece el deporte nacional.

Por todos lados se habla de la debilidad crónica de nuestro sector financiero. Aunque se en algún momento bajamos la guardia y lo olvidamos ya se encarga recurrentemente de recordárnoslo el Financial Times. Sin embargo y pese a ello hay bastante unanimidad al señalar que es precisamente una entidad financiera española la que mejor ha sorteado la crisis dentro de los grandes bancos europeos. Parece de otra época cuando en 2008 y en plena crisis financiera, alguna entidad americana usaba precisamente la hispanidad de su accionariado como argumento para tranquilizar a los clientes. Que tiempos aquellos. De igual modo no hay que estar en bolsa española, pero si en Latinoamérica, que es precisamente donde han invertido masivamente muchas de nuestras compañías.

Casi todos los días leemos noticias de posibles burbujas formándose por medio mundo. Candidatos no faltan. Hace unos meses era la famosa burbuja inmobiliaria China. Ahora sin embargo son los precios de oro. Por encima de todo esta la que resiste a toda moda que es la eterna burbuja de los bonos soberanos. A pesar de todo y en lo referente a esos activos, nunca faltan voces que justifican sus precios y actúan como contrapeso.

Pero hay un tema en el que el consenso es unánime desde hace tiempo: si se quieren evitar problemas, manténganse lo más alejado posible de la renta variable española.

Muchas veces suele ser un signo de peligro los consensos generalizados sobre las bondades de una inversión, ya que se suelen menospreciar e infravalorar los riesgos. Sin embargo en el caso de nuestra renta variable sucede lo contrario, por lo que quizás todos los riesgos ya están metidos en las valoraciones. Todo sería mucho más sencillo si los problemas económicos fuesen propiedad exclusiva de nuestro país, aunque mucho me temo que la realidad es bastante distinta.

Por cierto, a cierre del trimestre la cuarta parte de los valores del Ibex 35 están en positivo en este 2010.

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