“Europa debe armonizar un ritmo adecuado de consolidación fiscal según las tendencias macro”


La política fiscal de la eurozona va a seguir siendo contractiva en 2013, al ser un año en el que los países proseguirán con sus programas de consolidación fiscal en los términos que marca el pacto fiscal y el Tratado de Maastricht. Dicho esto, hay cosas que tienen que cambiar. Así lo cree Laura Sarlo, analista senior de deuda soberana en Loomis Associates, boutique perteneciente al grupo Natixis Global Asset Management (NGAM), quien afirma que en 2012 hubo un importante reconocimiento de que las autoridades deben armonizar un ritmo adecuado de consolidación según las tendencias macroeconómicas que prevalezcan en cada momento.

En un artículo publicado por la experta, Sarlo (en la imagen) explica que los líderes políticos franceses insistieron con éxito en que el pacto fiscal debe coexistir con un crecimiento económico compacto. “Esto derivó en que, en dos ocasiones, la UE rebajase las metas de déficit fiscal para España. El FMI, por su parte, también reconoció públicamente que en un contexto económico recesivo, el ajuste fiscal puede provocar un daño desproporcionado a la actividad económica”, recuerda. Con la entrada de 2013, la mayor parte de Europa está en recesión, mientras que los expertos esperan que un entorno global más favorable pueda suponer alguna mejoría en el segundo semestre del año.

“Sin embargo, hay pocas perspectivas de ver la fuerte recuperación económica que se necesita en Europa para rebajar los históricos niveles de desempleo. A pesar de que las reformas estructurales siguen siendo cruciales para aumentar el potencial de crecimiento a largo plazo, el ritmo en el que se apliquen esas reformas será moderado dado el actual contexto económico”. No es la única voz en el grupo que piensa que Europa tiene que dar un giro en el modo en el que está haciendo frente a la crisis. Philippe Waechter, economista jefe de Natixis AM, otra de las boutiques de NGAM, se muestra convencido de que Europa tendrá que cambiar muy pronto su política de austeridad.

“Nadie dice que las cuentas públicas deban vivir con un déficit permanente. Lo que se apunta es que no es bueno que esas reducciones se produzcan de una manera tan rápida en un momento de debilidad económica”. En este sentido, el experto considera que las medidas de austeridad son eficientes en un periodo de fuerte crecimiento económico, pero “en un momento de recesión no funcionan”. En un entorno de actividad comercial baja, la línea seguida por la eurozona tiene aún menos sentido. “En el pasado, el comercio mundial podría dar un impulso que ayudase a cambiar la trayectoria de la actividad económica. Sin embargo, este ya no es el caso”, asevera en un artículo.

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