ETP sobre metales preciosos: una forma de diversificar las carteras


El creciente miedo al riesgo derivado de la deuda soberana en todo el mundo y la percepción de que el dólar está sufriendo un debilitamiento estructural hacen que los inversores hayan aumentado sus inversiones en ETP sobre metales preciosos como una forma de diversificar sus carteras y protegerse del futuro incremento del riesgo de la deuda soberana. Los inversores parecen estar cada vez más preocupados tanto por la solvencia de Estados Unidos como por la capacidad de Europa para asumir el creciente deterioro de la deuda. Dichos inversores –entre los que se encuentran los bancos centrales- están realizando movimientos graduales para incrementar la diversificación dentro de sus carteras en las que el oro y otros metales preciosos empiezan a tener un papel protagonista.

En los últimos meses, el deterioro de la deuda soberana de los países europeos está siendo el centro de atención de los inversores. Sin embargo, en el horizonte también se vislumbra la creciente preocupación por la solvencia a largo plazo de Estados Unidos. La rebaja de la calificación de triple AAA de la deuda norteamericana por parte de Standard & Poor’s y el miedo a la sostenibilidad de la trayectoria fiscal y de la deuda de Estados Unidos han acelerado la tendencia de los inversores a diversificar sus carteras en refugios seguros y “activos físicos”.

Mientras que el oro ha sido una importante herramienta de los inversores para la diversificación de las carteras, los metales preciosos como la plata, el platino y el paladio también han despertado su interés, igual que las materias primas en general. Los ETP sobre materias primas son ahora uno de los segmentos de más rápido crecimiento en el mercado de ETP, con unos activos totales de 203.000 millones de dólares a finales de agosto, frente a los 171.000 millones de dólares a principios de 2011 y 45.000 millones de dólares hace sólo tres años. Los ETP sobre el oro con respaldo físico han experimentado una demanda especialmente fuerte por parte del inversor con unos activos totales de 136.000 millones de dólares a finales de agosto, frente a los 25.000 millones de dólares de hace tres años. La plata, el platino y el paladio con respaldo físico también han recibido fuertes flujos de entrada debido a que los inversores buscan la protección de los “activos físicos” frente a las posibles devaluaciones del dólar, el potencial incremento de la inflación y el creciente riesgo de la deuda soberana en todo el mundo.

Aunque las materias primas se negocian en dólares norteamericanos, son los factores fundamentales subyacentes los que tienden a dictar los movimientos de los precios, más que los factores económicos relacionados con Estados Unidos, dando así a los mercados de materias primas importantes ventajas de diversificación sobre otras clases de activos más cíclicos, como las acciones. La exposición a los índices generales de las materias primas y otros sectores individuales de materias primas, como los metales preciosos, han mostrado por lo general correlaciones bajas o negativas con el dólar estadounidense, proporcionando de esta forma sustanciales beneficios a los inversores en tiempos de debilidad del dólar.

Al ser los principales compradores de bonos del Tesoro de Estados Unidos, a los políticos chinos les preocupan los niveles de deuda del país y han expresado su deseo de diversificar sus reservas extranjeras. El gobernador del Banco Central de China, Zhou, afirmó recientemente que China “buscará la diversificación en la gestión de los activos de reserva”. De hecho, aunque la composición de las reservas chinas es un secreto de estado, algunas estimaciones indican que en torno al 60-70% de sus 3 billones de dólares de reservas son en activos en dólares. Una estrategia de inversión pragmática podría sugerir la necesidad de un mayor equilibrio dentro de una cartera tan cuantiosa.

Una parte importante de la estrategia de diversificación de China ha sido aumentar de forma gradual las ponderaciones del euro en su combinación de reservas. Sin embargo, dadas las sustanciales emisiones de deuda que ahora afectan a Europa, se está poniendo en duda la viabilidad a largo plazo de la moneda europea. Esto ha llevado a China y otros países en desarrollo con grandes excedentes en sus balanzas de pago a dirigir la mirada hacia las inversiones en materias primas como una forma potencial y adicional de diversificación. Esta estrategia es especialmente atractiva ya que las materias primas son fundamentales para el desarrollo económico a largo plazo de China y otros mercados emergentes.

El potencial para otra ronda de ajuste cuantitativo traducido en emisión de moneda (Quantitative Easing, “QE”) por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos ha puesto nerviosos a los inversores ante una futura devaluación de la moneda estadounidense. Con la creciente expectativa de que será necesaria una QE3 a medida que la recuperación económica global amenaza con perder velocidad, los activos que históricamente se han utilizado como “almacenes” de valor –incluyendo los metales preciosos como el oro, la plata, el platino y el paladio- han experimentado una creciente demanda.

Aunque el debilitamiento estructural del dólar durante la última década se ha reducido desde la crisis financiera mundial, los inversores están ahora más atentos a los peligros potenciales de las carteras concentradas de activos, sea cual sea la moneda o el activo. Los ETPs sobre metales preciosos así como de otras materias primas se están convirtiendo en una parte cada vez más importante de los movimientos de los inversores para mejorar la diversificación de sus carteras y protegerse del creciente riesgo de la deuda soberana en todo el mundo.

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