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ETF: un nuevo producto para el ahorro


Poco a poco el mundo del ahorro y la inversión se va familiarizando con un nuevo término, los ETF o fondos cotizados. Para simplificar su comprensión, el ETF es jurídicamente como un fondo de inversión (UCIT) pero en lugar de tener un valor liquidativo diario único, funciona como una acción con bid-offer spread, es decir que cotiza durante las horas de apertura de los mercados y su valor por lo tanto fluctúa intradia. Cotiza en los mismos brokers que las acciones, por lo que para muchos de nosotros que casi comenzamos nuestra vida profesional comiendo al medio día en las mesas de contratación, no ha sido ninguna sorpresa que Hacienda haya dado al fondo cotizado un tratamiento similar al que tienen las acciones, en lo que a la tributación de las plusvalías latentes se refiere.

Pero había otro prisma con el que mirar. Como diría un emprendedor de nuestra industria, ahora tenemos para elegir en el ahorro a través de la inversión colectiva, cuatro productos a saber: fondos de inversión, fondos de pensiones, unit linked y ETF. Es por esta otra forma de ver el producto, por lo que se ha creado tanta confusión. Mucha gente pensó que el fondo de inversión y el ETF debían tener un tratamiento tributario similar en la generación de plusvalías.

Tras la aclaración de Hacienda sobre el trato fiscal de los ETF, que como veis era necesaria, algunos piensan que el fondo cotizado queda en desigualdad frente al fondo de inversión, el cual es traspasable fiscalmente, difiriendo el pago de la plusvalía hasta que no se reinvierta. Pero precisamente porque sólo se difiere el pago, y no se omite, algunos inversores que lo van a ver con un prisma de producto barato donde diversificar sus inversiones a través de gestión pasiva, no van a tener reparo en comprarlo.

Siendo el mayor activo del ETF que es más barato que el fondo, si se explica bien, puede ser algo a lo que el diferimiento de la tributación pueda superar, no en todos los casos, pero sí en un porcentaje importante. Ese es el motivo por el que los asesores y banqueros deben entender bien el producto. (El ETF es ya muy utilizado por los profesionales de las distintas gestoras de fondos en España en su construcción de carteras, al no haber impacto fiscal en su caso concreto, e irá tomando incluso más peso con el tiempo).

¿Pero por qué es tan interesante el ETF sobre todo aplicado a la gestión pasiva? Estudios empíricos demuestran, que actualmente la gestión pasiva a través de ETF supera a la gestión activa en un 80% de los casos, tanto en renta variable como en renta fija, siendo muy evidente en un periodo de 10 años. Quiere esto decir que elegir un gestor estrella ganador en el largo plazo es complicado, si tenemos en cuenta las actuales comisiones de gestión que se cobran en la industria, y que sin embargo el ahorro en comisiones que hacemos en la gestión pasiva, tiene un impacto directo en la rentabilidad final total de la cartera comprada. (Si las comisiones de gestión bajasen, es evidente que habría más gestores activos que superarían la gestión pasiva).

Si ahora nos centramos en la gestión pasiva como posible elección, algunos se preguntaran qué es mejor, fondo de inversión indexado o ETF. Aquí es donde entra el factor impositivo y es por ello que en España, una vez la gestión pasiva haya sido bien comprendida, el fondo indexado puede tener buena acogida o mejor que en otros países de Europa, ya que es barato -no tanto como el ETF, que puede llegar a ser incluso la mitad de caro que el fondo indexado- y tiene la ventaja fiscal del traspaso de la plusvalía. Así mismo por motivos operativos, pudiera ocurrir que alguna casa muy especializada en los cuatro productos ahorro estrella que he comentado y que no ofrezca acciones o bonos individuales a sus clientes, prefiera ofrecer sólo fondos indexados en lugar de ETF, que como digo, se asemejan operativamente más a una acción que a un fondo, y así ahorrarse el coste del desarrollo informático, sobre todo si son startups que están empezando.

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