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ETF sobre un mismo índice: por qué algunos productos permanecen en cartera un mes y otros un año


Los inversores utilizan de manera muy distinta los ETF. En algunos casos, determinados productos son empleados como herramientas para hacer trading. En otros, como vehículos para construir posiciones con un horizonte temporal de inversión de medio-largo plazo. En términos generales, no se puede decir que unos dominen a otros, pero sí que algunos ETF muy concretos son utilizados tácticamente para entrar y salir de forma ágil de los mercados, frente a otros que son usados para construir el núcleo de las carteras (core).

En Estados Unidos, el mercado donde la penetración de estos productos es mayor, existen grandes diferencias que se materializan tanto a nivel de proveedor como de ETF. Pueden darse casos muy llamativos como el hecho de que dos productos de dos entidades diferentes que replican un mismo índice sean empleados por los inversores de manera muy distinta: en un caso para hacer trading y en otro para invertir a largo plazo.

A nivel de proveedor, los ETF de State Street Global Advisors tienden a ser utilizados por los inversores de manera cortoplacista, como evidencia un periodo medio de tenencia de apenas 15 días en el caso del SPDR S&P 500, el fondo cotizado más grande del mundo con 262.500 millones de dólares en activos bajo gestión. Por el contrario, los fondos cotizados de Vanguard son productos que los inversores suelen tener más tiempo en cartera.

Uno de los ejemplos más ilustrativos es el del Vanguard Total Stock Market ETF, el fondo de la gestora de mayor tamaño y el tercero más grande del mundo. Este producto permanece en la cartera de los inversores una media de 330 días. De los 20 ETF con más patrimonio, el que más tiempo aguantan los inversores es el Vanguard Growth ETF: de media, 423 días.

Los ETF con más patrimonio del mundo son productos domiciliados en Estados Unidos que se caracterizan por contar con un enorme volumen de activos bajo gestión y una altísima liquidez en bolsa. Si lo comparamos con el europeo, el mercado de fondos cotizados americano está mucho más desarrollado y, sobre todo, cuenta con una gran ventaja: no está fragmentado en multitud de centros de negociación y países. Esto implica que, en relación a Europa, haya muchos menos ETF en el mercado y que éstos alcancen un patrimonio y un nivel de liquidez en bolsa muy elevado, al estar todo el flujo de transacciones concentrado en un único centro de negociación.

Otra diferencia importante es que, en Estados Unidos, la mayoría de las transacciones se ejecutan en bolsa y no fuera de mercado (OTC), como ocurre en Europa. Según explica José García Zárate, director asociado y analista de fondos pasivos en Morningstar, todo esto ha permitido que al otro lado del Atlántico algunos ETF hayan usurpado el papel que antes tenían los futuros a la hora de tomar posiciones en el mercado a corto plazo.

“Por ejemplo, el SPDR 500 ETF es mucho más versátil, rápido de ejecutar (tanto a la hora de comprar como de vender) y con una liquidez extraordinaria. Los que antes utilizaban futuros sobre el índice del S&P 500 para establecer posiciones en cartera -generalmente a muy corto plazo, por ejemplo para gestionar la liquidez- ahora utilizan el SPDR 500 ETF. De esta manera, se evitan toda la parafernalia de hacer trading con derivados, que generalmente implica un proceso más pesado en el que hay que calcular márgenes, calls… En comparación, comprar o vender un ETF es igual a comprar o vender una acción. Y la mayoría de estos ETF tienen un bid/offer spread muy estrecho, con lo cual, el coste de trading es muy bajo”, explica.

Así pues, los ETF que presentan unos periodos de tenencia muy bajos son esencialmente usados como sustitutos de contratos mainstream de futuros. Además del SPDR S&P 500 en el caso del S&P 500, sucede en el Nasdaq 100 con el Invesco QQQ, y en el índice americano de compañías de pequeña capitalización con el iShares Russell 2000 ETF.

La pregunta es… ¿qué explica el hecho de que dos ETF sobre un mismo índice tengan periodos de tenencia tan dispares como los que muestran el SPDR S&P 500 (31 días de media) y el iShares Core S&P 500 ETF (190 días)? Es decir, ¿por qué unos ETF son usados masivamente para hacer trading y otros, que presentan las mismas características, no?

Para Zárate, la respuesta es muy sencilla. “Simplemente porque, en general, son los que llegaron antes al mercado y que por tradición han asumido este rol. Una vez que lo tienen establecido, es buena idea concentrar toda la liquidez y las transacciones en un solo instrumento, precisamente para asegurarte de que los bid/offer spreads siempre sean muy reducidos”, revela. Esa concentración de las operaciones de compra-venta a corto plazo en el ETF sobre el S&P 500 de State Street sería, por tanto, lo que estaría arrastrando la media hacia niveles medios de permanencia por debajo del mes.

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