Et nous aussi


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People.

En semanas como estas, agradecemos que el objeto habitual de nuestras gracietas sean los banqueros centrales y no los islamistas. Una cosa que tienen Mario y Janet es que primero, no nos leen y segundo, que en el improbable caso de que lo hicieran, les importaría un rábano lo que dijéramos. Todo esto nos hace sentirnos intrascendentes sí, mindundis, también, pero dormimos a pierna suelta y nuestra redacción es lo que se dice un oasis de paz.

Pensábamos empezar el año con un mensaje conciliador, inspirador, revelador y tranquilizador. Como no puede ser, pues vaya desde aquí un sentido homenaje a las personas que han perdido su vida en el uso o en la protección de la libertad de expresión, algo que puede molestar y que no tiene porqué gustar siempre, pero que es de todos.

Volviendo a los objetos de nuestras pasiones habituales, el año empieza más interesante para Mario que para Janet. Y es que la agenda de enero echa humo. Primero el ECJ, tendrá que resolver si las dudas sobre las OMT del GFCC están fundadas. Esta sopa de letras quiere decir que el 14 de enero la justicia comunitaria tendrá que dar una respuesta a las dudas del constitucional alemán sobre las compras de bonos. Y luego el 22 tendremos la primera reunión del BCE y Mario no puede decepcionar porque los mercados quieren más de lo suyo, anda, cómprame unos bonos, anda. Y ya para el 25 llegan las elecciones griegas.

Emoción, intriga e incertidumbre, elementos todos ellos que suelen rechiflar a los mercados, pero para quitar leña del fuego ya hay como cinco o seis señores respetables que trabajan en think tanks alemanes haciendo la ronda de los telediarios. Su misión: tranquilizar al personal sobre posibles salidas temporales del euro y quitas parciales, o confiar en que una vez en el Palacio a Tsipras le entrará eso que se llama sentido de estado, que nadie sabe lo que es pero que por lo visto se coge en el despacho de Primer Ministro, lo cual por si mismo ya sería una auténtica novedad en la reciente historia de Grecia.

Mientras, Angela Merkel se va haciendo la sueca. Después de afirmar que Grecia ya no es “sistemáticamente” importante –nótese aquí el uso de tecnicismos, esta semana ha estado en Londres firmando la paz con Cameron de cara al G7, visitando British Museum y confesando que prefiere a los griegos “in”. Puede pensar, la señora Merkel, que siempre es bueno cobrar las deudas o parte de, y mejor aún, hacerlo sin alimentar posturas anti austeridad en países vecinos.

Así que, señor Draghi, agárrese los machos, pues no sólo se trata de revivir el crecimiento económico en la Zona Euro sino hacerlo en un escenario ya conocido donde el propio diseño del euro está en juego. Pero estamos en el 2015, las cosas están para cambiarlas pensarán algunos, y para pagarlas, insisten otros. Es pues el año en que Lituania entrará en el euro para formar parte del club de los ¿19?, y en el que el BCE deja de lado su cita mensual de todos los primeros jueves para reunirse cada seis semanas. Menos frecuencia y más transparencia, un estilo más parecido al del BoE, del BoJ o la Fed. Porque si no podemos homogenizar las políticas monetarias de los bancos centrales, homogeneicemos al menos su funcionamiento político.

Y en mitad de todo seguimos a vueltas con la deflación, porque sí, ya está aquí, ya ha llegado: -0,2% el IPCA de diciembre, mientras el IPC subyacente se sitúa en el 0,8%. Con efectos positivos sobre la capacidad de consumo y la renta disponible, pero con elevados riesgos en calidad de deudores. Veremos quien puede más. Las causas, ya saben, el desplome del precio de petróleo, el exceso de capacidad en China…. El euro, por su parte, en mínimos de nueve años. ¿Y si todo este tiempo hubiéramos vivido en una burbuja del petróleo y del euro a 100 pesetas?

Cosas del capitalismo.

Buena semana.

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