Estrategia de volatilidad controlada de la renta variable


Hace poco, la volatilidad de la renta variable —o el factor miedo, como se popularizó en la ficción— pasó al primer plano de los operadores de mercados, debido a acontecimientos tales como la crisis griega del verano de 2015, dudas sobre el crecimiento económico de China o la caída de los precios del petróleo a principios de 2016.

La volatilidad, más que el miedo, es un indicador de incertidumbre. Frente a esta situación, los inversores reaccionan de forma diferente: algunos se alejan de manera natural de la renta variable y reducen su exposición, a pesar de las pérdidas potenciales que ello supone, mientras que otros deciden «mantener la calma y seguir adelante», con potencial incluso de aumentar su exposición si ven oportunidades a la vuelta de la esquina. Sin embargo, hay una solución más pragmática para suavizar el impacto durante los periodos turbulentos que afectan a la renta variable: controlar el nivel de volatilidad de su inversión en renta variable.

De hecho, las estrategias de control de volatilidad tienen algunas ventajas claves intrínsecas: reducen la volatilidad de la renta variable, cubren algunos de los riesgos de pérdida y limitan la amplitud de los retrocesos, mientras que al mismo tiempo mantienen la exposición a la renta variable. Estas estrategias se basan en un proceso transparente, disciplinado y sistemático — por tanto repetible— combinando activos con riesgo (renta variable) y activos sin riesgo (futuros sobre índices o instrumentos del mercado monetario/efectivo).

Lo primero es calcular la volatilidad ex-ante de un determinado índice de renta variable, dando más peso a los datos más recientes, mediante el uso de la media móvil ponderada exponencialmente (EWMA) ex-ante. A continuación, se establece un nivel objetivo predefinido de volatilidad para el índice de renta variable; por ejemplo, un 15%.

Si el análisis ex-ante de volatilidad mediante EWMA es inferior al objetivo predefinido de volatilidad, el modelo aumentará progresivamente la exposición a la renta variable hasta el 100% del valor de la cartera o incluso por encima de ese nivel, si se utiliza apalancamiento, mediante la compra de futuros sobre índices. Por el contrario, si la volatilidad calculada ex-ante mediante EWMA se encuentra por encima del objetivo predefinido de volatilidad, el modelo reducirá progresivamente la exposición a la renta variable y redirigirá los fondos a instrumentos del mercado monetario/efectivo mediante la venta de futuros sobre índices.

En términos de resultados para los inversores, esta estrategia presenta históricamente un retorno superior al de una selección de índices de renta variable en periodos de fuerte retroceso (como en 2008) y/o mercados de renta variable al alza con baja volatilidad. Por otro lado, la estrategia ofrece un retorno inferior en caso de mercados volátiles planos o mercados de renta variable al alza con una volatilidad elevada (como, por ejemplo, el rebote de los mercados en 2009).

Este enfoque es especialmente interesante para algunos inversores institucionales — las aseguradoras, por ejemplo— que están sujetos a requisitos de Capital de Solvencia Requerido (CSR), ya que potencialmente puede ayudarles a reducir el impacto del capital en sus inversiones en renta variable.

En resumen, las estrategias de control de la renta variable, gestionadas por Generali Investments en el fondo luxemburgués GIS Euro Equity Controlled Volatility (UCITS IV), son soluciones pragmáticas y eficientes para reducir la volatilidad y mejorar el retorno, con un riesgo ajustado, a lo largo del tiempo y de los distintos ciclos de los mercados. Por tanto, puede aportar a los inversores más seguridad cuando invierten en renta variable.

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