Estos son los motivos por los que no se está consiguiendo acelerar el crecimiento mundial


En la antesala a la última reunión del G-20 en China, el FMI sugirió una nueva rebaja sobre la previsión del crecimiento mundial, por la debilidad derivada del Brexit. De materializarse, la economía mundial crecería en 2016 a la tasa más baja desde 2009. Más allá del Brexit, varios expertos apuntan a problemas estructurales que están afectando a las fuentes de crecimiento, y que creen que no se están poniendo correctamente en precio.  A continuación se exponen detalles de las principales.

Demografía

Ted Truscott, consejero delegado de Columbia Threadneedle Investments,  recuerda que tradicionalmente el crecimiento de la población y la productividad de la población en edad de trabajar han sido las principales fuentes del crecimiento económico. “Desafortunadamente, ambos están cayendo. En las economías desarrolladas, la población activa está cayendo, y aunque el crecimiento de la población de las economías emergentes sea positivo, la tasa de dicho crecimiento también está decayendo”, explica. Como consecuencia, el crecimiento total de la población mundial ha caído por debajo del 2% anualizado.

Jim Leaviss, director de renta fija minorista de M&G Investments, se fija en el envejecimiento de la población y su impacto sobre las arcas estatales: “Como los estados endeudados ya no pueden cumplir sus promesas sobre el derecho a la pensión o la edad jubilación, o bien los planes privados de pensiones y los ahorros han resultado ser inadecuados, las cohortes de población más mayores se han mantenido más tiempo en la fuerza laboral para ganar dinero. Como la salud durante la jubilación también ha mejorado, la gente mayor también ha seguido trabajando porque quiere y porque lo disfrutan, junto con aquellos que no han tenido elección”, detalla.

La consecuencia de ambas tendencias es, comenta el experto, que “la cohorte más mayor usada en los modelos demográficos no necesitan ser considerados únicamente como consumidores, y también pueden estar ejerciendo presión bajista sobre los salarios de los trabajadores más jóvenes, al competir con ellos por el trabajo”.

Tecnología

“No creo que se esté midiendo el impacto positivo de la tecnología sobre la productividad, ni que se esté midiendo adecuadamente el impacto de la tecnología sobre ciertas industrias, dando como resultado un crecimiento económico estructuralmente más bajo”, declara el consejero delegado de Columbia Threadneedle. Éste subraya que  “en términos relativos, la proporción de capital gastado en relación con el éxito financiero es menor. Cuesta mucho construir un horno de fundición de acero, pero sólo una pequeña fracción el construir una app”.   

Según Jim Leaviss, “los grandes avances de la robótica y la inteligencia artificial, junto con la caída continuada del precio de la tecnología, han llevado a que las máquinas se coman los trabajos”. El director de renta fija considera que este fenómeno es deflacionario de dos maneras: los trabajadores que compiten con los robots por un puesto de trabajo tendrán menos opciones de que se aumente su sueldo, y además provoca la caída del consumo, “pues incluso los trabajos mejor pagados van dirigidos a las máquinas. Los ordenadores no compran cosas, por lo que la demanda agregada cae”.

Desigualdad

Para Truscott, la desigualdad entre clases sociales también es una fuerza estructural que está empujando el PIB a la baja: “La gente pudiente no gasta todos sus ingresos. En general, tienden a ser ahorradores netos. En cambio, aquellos que tienen menores ingresos sí gastan, y han visto cómo los salarios se han estancado en los últimos 20 años. El problema con la economía global es que necesitamos que aquellos con menor renta disponible sean capaces de gastar y ahorrar, especialmente en una economía guiada por el consumo, como EE.UU.”.

Tipos muy bajos

El consejero delegado de Columbia Threadneedle se refiere a la situación en la que todo el mundo ahorra y nadie gasta, por lo que la economía no puede seguir creciendo. “Los tipos de interés ultra bajos fueron diseñados para generar reflación sobre los activos de riesgo e impulsar al consumidor de vuelta al gasto. El problema es que esos tipos tan bajos están causando que la gente se preocupe por la rentabilidad de sus ahorros. En vez de gastar, ahora hay más gente ahorrando”, detalla Truscott, que pone como un ejemplo extremo de esta tendencia a Japón.

Posibles soluciones

Los expertos aportan varias soluciones para atajar el déficit de crecimiento. Jim Leaviss declara que “los desafíos presupuestarios en torno a la provisión de las pensiones y de la saludo para la gente mayor siguen siendo clave, especialmente en un mundo globalizado en el que es más difícil para las naciones recaudar impuestos”.

Didier Saint- Georges, miembro del comité de inversiones de Carmignac, cree que la aplicación de tipos ultrabajos por parte de los bancos centrales sin obtener los resultados esperados ha supuesto una amenaza para la credibilidad de las instituciones monetarias. En consecuencia, “los Gobiernos están ahora más presionados para tomar el relevo con políticas presupuestarias y fiscales”.

“El crecimiento económico vuelve a ser un objetivo político de primer orden en las apretadas agendas electorales, y alimenta —bajo la presión de unas ciudadanías dejadas de lado desde hace ocho años— un llamamiento a la reactivación económica a todos los niveles”, declara el experto. Éste considera que, tanto para el mercado de la renta fija como para el de la variable, “se trataría de un cambio de paradigma decisivo tras ocho años inmersos en una tendencia unívoca, influenciada sobre todo por las acciones de los bancos centrales sobre los precios de los activos financieros”.

Desde Schroders, los economistas Keith Wade, Azad Zangana y Craig Botham afirman que “el debate sobre un movimiento hacia la política fiscal continuará” y que, aunque prevén más acciones por parte de los bancos centrales, “se puede esperar poco impacto sobre la economía real”.

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