Estos son los condicionantes para que la Reserva Federal suba tipos en septiembre o en diciembre


El último informe sobre el desempleo en EE.UU. durante julio ha sido una grata sorpresa, al crearse 255.000 puestos de trabajo, 75.000 más de lo esperado por el consenso. La tasa de desempleo se ha mantenido en el 4,9%, aunque el informe ha revelado el incremento de horas trabajadas, un ligero aumento de la tasa de participación e indicios de inflación salarial (los salarios por horas registraron un aumento del 0,3%). Todos estos datos apuntan hacia una misma dirección: la política de subidas de tipos de la Reserva Federal.

David Lafferty, estratega de mercado de Natixis Global AM, recuerda que abril y mayo registraron datos decepcionantes, en contraste con la positiva evolución de junio (287.000 nuevos empleos), que se interpretó como que la creación de empleo en los dos meses anteriores fue una anomalía. Esta nueva lectura positiva supone para el experto la demostración de que “la fortaleza de junio no fue un caso atípico de alzas en medio de una gran tendencia bajista”.

Para Lafferty, el hecho de que se hayan creado otra vez más de 200.000 puestos al mes “ciertamente pone en juego una subida de tipos de la Fed para final de año”. El estratega matiza que “sólo sería justificada una subida de tipos en septiembre si la creación de empleo en julio y agosto demuestra ser excepcionalmente fuerte”. Considera más probable una subida de tipos tras la celebración de las elecciones presidenciales en noviembre: “Todavía está sobre la mesa, dado que los datos macro no se están deteriorando”.

Los expertos de Groupama AM opinan que “la economía americana ya no está en "brecha de empleo", sino que progresa - poco a poco - en el ciclo alcista del ciclo de empleo”. A medida que EE.UU. progrese en el ciclo, “estos informes de empleo no tienen vocación de mantenerse a un ritmo tan elevado de 200.000 puestos de empleo”. Por tanto, desde la firma prevén que en el futuro próximo “deberíamos esperar una desaceleración muy normal en la creación de empleo”. Según sus cálculos, “150.000 puestos pueden ser considerados como suficientes para absorber el incremento de la población activa”.

Desde la gestora observan un factor de riesgo y otro factor que consideran muy positivo. El factor de riesgo alude a la brecha entre empleo e inversión: “Existe todavía un riesgo de que la creación de empleos se ralentice porque hayan tomado la delantera con respecto a la inversión”, explican. El factor positivo se refiere a la mejora del empleo y de los salarios: “Evidentemente, estas evoluciones sostienen los ingresos y por lo tanto el consumo; desde ese punto de vista, el fuerte rebote de más del 7% de las ventas de automóviles en julio apoya claramente el consumo para el tercer trimestre”.

La conclusión de los expertos de Groupama AM es que la evolución del mercado laboral debería aportar tranquilidad a la Fed: “Si quiere mantener su escenario de una subida en 2016, debería aprovechar la oportunidad en lugar de hacer referencia al riesgo de que la ventana se está cerrando”. Desde la firma francesa indican que aportarán más claridad sobre la política monetaria de la Fed la publicación de las próximas actas el 17 de agosto y el discurso de Janet Yellen en Jackson Hole el 26 de agosto.  

David Buckle, director de Análisis Cuantitativo en Fidelity International, considera este dato macro insuficiente para justificar la subida de tipos: “Hará falta otro paso adelante en la inflación subyacente antes de que la Fed responda y no vemos que eso vaya a ocurrir muy pronto”. Añade que, a pesar de que el crecimiento salarial haya rozado máximos de la crisis financiera, no ha sido suficiente “como para hacer creer a la Fed que se ha alcanzado el pleno empleo”.

Según el experto, Janet Yellen sólo tendrá una oportunidad de subir tipos en la última de las tres reuniones que tiene programadas el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) para el resto de 2016, la del 14 de diciembre. “Aunque no esté descartado al 100%, es difícil ver una subida el 21 de septiembre. Aún hay muchos riesgos en la economía global, aparte de las elecciones presidenciales en EE.UU.”, afirma Buckle. También descarta un anuncio en la reunión del 2 de noviembre, dado que se celebrará sólo seis días antes de las elecciones.

Buckle asigna mucha importancia al peso del riesgo político sobre las decisiones de la Fed: “Dado que Donald Trump y los “Brexiters” han estado haciendo campaña con el mismo mensaje, y que Yellen estaba lo suficientemente preocupada acerca del Brexit como para usarlo argumentalmente para no subir tipos en junio, es difícil ver cómo podría no estar igualmente preocupada ahora. Necesitaremos ver fuertes datos de inflación en agosto y septiembre (incluida la inflación salarial) para ver una subida, algo muy poco probable en mi opinión”, sentencia.

El representante de Fidelity pone también condicionantes a la reunión de diciembre: “Si entonces el dólar no se ha fortalecido y hay un poco más de inflación, pienso que hay bastantes probabilidades de una subida en Navidad. Pero eso sugeriría, en el mejor de los casos, que tenemos una subida del 0,25% por año”.

Nandini Ramakrishnan, estratega global de mercado de J.P.Morgan AM, observa que, tras la reunión del FOMC el pasado julio, “el tono del discurso mantuvo abiertas las posibilidades de un incremento en las tasas durante el mes de septiembre”. Dicho esto, desde la gestora aprecian al mismo tiempo “cómo la Fed ha invertido rápidamente su visión sobre la economía estadounidense a la vista del creciente deterioro en las condiciones de la economía y los mercados financieros, con lo cual un aumento de los tipos durante la reunión del noveno mes del año requeriría un flujo estable y continuado de datos económicos positivos y calma en los mercados”.

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