Esto no puede seguir así. Las EAFI no somos nadie pero no somos chiringuitos


Las EAFI llevamos en el mercado financiero español más de cuatro años y casi nadie nos conoce. En este periodo la CNMV ha autorizado 117 empresas de asesoramiento financiero. Algunos de mis colegas consideran que es un privilegio estar en este selecto club pero yo no pienso lo mismo.  Creo que es necesario el desarrollo del sector, tal y como está sucediendo en otros países de nuestro entorno que transpusieron la directiva europea MiFID al mismo tiempo que nosotros, en los que ya hay miles, sí, miles de EAFI, dando servicio de asesoramiento financiero independiente a sus clientes inversores/ahorradores.

Aquí en España aún hemos de luchar, no sólo contra el mercado y sus dificultades, que no son pocas, sino que también con el desconocimiento total de esta figura tan necesaria para dar transparencia al mercado. Y es que el primer objetivo del asesor financiero su primer objetivo es actuar siempre en beneficio de su cliente.

Les voy a contar una anécdota que ilustra perfectamente lo que pasa. En julio de 2007 un posible cliente, persona con altos ingresos, poder adquisitivo alto y con un buen patrimonio financiero, totalmente despreocupado de él, me solicitó que le diese opinión y le pusiese orden a su cartera de inversiones. Le hicimos varias recomendaciones, algunas no las siguieron pero otras sí y estas últimas les sirvieron para sortear la crisis de 2008, ya que estaba muy sobreponderado en bolsa cuando su perfil era conservador. Hace unos días me contactó diciéndome: "Estoy cercano a la jubilación y quisiera que me ayudases a planificarme el día de mañana". También me dijo que un amigo suyo, ex alto ejecutivo y ex responsable de auditoría interna de una entidad, le había ayudado a poner orden en su patrimonio desde 2010 hasta ahora, pero que quería una opinión y una gestión más independiente.  Quedamos para cenar y establecer un plan de acción. 

Previamente rescaté de los archivos el expediente de 2007 y pensé: si no me hizo caso,  este hombre ha perdido una parte importante de su patrimonio. Ya no sólo por la parte de renta variable y participaciones preferentes que tenía en 2007, sino porque trabajaba con entidades que se han significado a posteriori por la colocación masiva de productos tóxicos entre sus clientes. Mientras tomábamos una caña antes de empezar a cenar me preguntó si tenía inconveniente en que su amigo se uniese a la mesa con nosotros a la hora de los postres. "No hay inconveniente, sólo faltaría", dije. Hasta aquí todo normal.

Llega el amigo y después de las presentaciones rituales me pregunta directamente a qué me dedico porque, según su experiencia, hay muchos chiringuitos financieros y lo que no quiere es que nuestro común amigo pueda perder dinero porque le engañen en un chiringuito. Que él, por deformación profesional, no se fía de nadie. Me habla de Gescartera,… ¡No salía de mi asombro! ¿Me levanto y me voy?, pensé. No, sigamos a ver lo que pasa. Le explico que las EAFI somos empresas reguladas, autorizadas y supervisadas por la CNMV, que nosotros no tocamos dinero, que sólo hacemos recomendaciones personalizadas en función del perfil inversor de nuestro cliente, etc. etc. y que me extraña que un alto ejecutivo como él no conozca nada de esta figura y que la equipare a un chiringuito. Por fin puedo centrar la conversación en el patrimonio del cliente que él había reordenado. ¡Efectivamente, tal como me temía, le habían colocado de todo!

Preferentes de todos los tamaños y colores, subordinadas, estructurados con garantía con un suelo,… ¡vamos, de todo como en botica! Y ahora lo que le preocupaba más ¡eran unas acciones de blue chips! Al mismo tiempo, muy orgulloso, me indica que se han tenido que  asumir pérdidas en algunos casos y que ahora, a través del Departamento de Banca Privada, una gran parte del patrimonio está invertido en fondos de inversión extranjeros, ya que su antigua entidad ahora ya trabaja con arquitectura abierta. ¡Continuaba sin salir de mi asombro! Le pregunto de qué clase eran los fondos y llego a la conclusión que eran de inversores minoristas y aprovecho para explicarle al cliente que había clases de fondos y que les EAFI siempre procurábamos recomendar las clases de banca privada, ya que soportan menores comisiones y no tenemos conflicto de interés. El auditor se puso muy nervioso.

Ya era muy tarde, mi cuerpo y mi cerebro ya no aguantaban y teníamos que finalizar la conversación, no podía más. A modo de resumen de la reunión hice la siguiente reflexión para el cliente y su amigo el auditor. "Juan, en 2007 me pides que diagnostique tu cartera. Sólo me haces caso en algunas cosas y consolidas unas importantes plusvalías de una parte de tu cartera de renta variable, pero continúas dejándote asesorar por las cajas y bancos. Te colocan todo lo que pueden y más. Le pides a tu amigo el auditor de una de esas entidades que te ponga orden y éste te concentra casi todo tu patrimonio en su entidad, que te colocó una gran parte de esos activos tóxicos. Tienes la sensación que no está muy bien hecho, has perdido una parte importante de tu patrimonio, dudas. Quieres una opinión independiente. Me pides opinión, pero al comunicarle a tu amigo el auditor tus intenciones éste te dice que vigiles que hay muchos chiringuitos. Éste viene a hacerme una auditoría y, por lo que vamos viendo, la auditoría se le tendría que haber hecho a su entidad. Al mismo tiempo este alto ejecutivo no tiene ni idea de lo que es una EAFI,… En fin Juan, ¿quién ha actuado como un chiringuito financiero?"

Ya sé que no voy a captar al cliente, ni ganas, lástima del tiempo empleado y la mala noche que he pasado, no he podido dormir, pero siempre se aprende algo.

A modo de última reflexión, ¿Por qué pasan estas cosas? Pues muy sencillo, porque somos muy pocas EAFI, la figura es totalmente desconocida. La CNMV no mete mano a todos los intrusos que hay en el sector y la gran banca se permite, dado el pequeño volumen que asesoramos, desacreditarnos comparándonos con chiringuitos. La solución: “Una apuesta firme por parte del regulador/supervisor por el desarrollo de esta figura”. Por ejemplo, en Reino Unido existen aproximadamente 10.000 empresas de asesoramiento financiero, con cerca de 27.000 profesionales, en Alemania más de 6.000 empresas y 18.000 profesionales y 4.700 empresas en Francia, con 7.000 profesionales.

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