Este mayo, ¿mejor vender y salir corriendo, o volver al mercado y aumentar la exposición a renta variable?


Uno de los aforismos bursátiles más famosos insiste en que mayo es el mes en el que conviene vender renta variable, y no regresar al mercado hasta septiembre u octubre. Ahora bien, con el comienzo tan atípico de año, puede que en esta ocasión la sabiduría popular no sea de tanta ayuda. En este sentido se manifestaba recientemente Nicolas Walewski, gestor y fundador de Alken: “Creo que estamos en un periodo en el que podemos disfrutar del rally de la renta variable. Hay muchos inversores que todavía tienen un posicionamiento muy defensivo y que están reticentes a tomar parte de las subidas, lo que es una buena señal para nosotros”. En definitiva, el gestor afirma con rotundidad: “Deberíamos estar en mercados. Admito que no va a ser tan fácil como hace cuatro años, pero el rally puede durar varios meses” (leer más).

En el mismo sentido se pronuncia Philippe Jabre, fundador y director de inversiones de Jabre Capital: “Pensamos que los últimos doce meses han sido difíciles porque ha habido mucha corrección en mercados europeos y emergentes. Pero esperamos una recuperación en los próximos doce meses desde niveles actuales, porque actualmente los mercados están muy sobrevendidos”. 

En opinión de Jabré, “lo que ha estabilizado a la renta variable europea ha sido la Reserva Federal, y también en cierta medida la mayor estabilidad en el tipo de cambio en China, gracias a que el dólar ahora está un poco más barato”. El experto advierte que los inversores deben esperar más de lo mismo en el corto plazo: “La Fed está preocupada por las tendencias económicas fuera de EE.UU.; probablemente el entorno permanezca similar en los próximos seis a nueve meses, hasta que se celebren las elecciones presidenciales. Todavía pueden ocurrir accidentes por el camino, pero se han reducido las probabilidades”.

No obstante, para el director de inversiones la auténtica señal de compra ha venido de la mano un claro cambio del sentimiento inversor, con impacto directo sobre las correlaciones: “Hemos incrementado nuestra asignación a renta variable después de la reunión de exportadores de petróleo en Doha. Estamos más confiados con la clase de activo porque, a pesar de haber decepcionado la reunión, los movimientos posteriores en bolsa no han sido tan exagerados como en meses anteriores”.

Este punto de vista no es exclusivo de la renta variable de países desarrollados. Tal y como exponía recientemente en Funds People Claus Borm, gestor de Franklin Templeton Investments, el cambio de tendencia de los flujos, el sentimiento negativo y las bajas valoraciones son tres señales muy claras de que ahora es el momento oportuno para invertir en acciones de países en vías de desarrollo: “Hay que ser anticíclicos en mercados emergentes”, declara.

Varias tendencias a tener en cuenta

Los analistas de Fidelity International han elaborado un documento en el que abordan varias tendencias desarrolladas en los últimos meses dignos de tener en cuenta por los inversores, en un esfuerzo por aportar más claridad a las tesis de inversión en renta variable. Comienzan por fijarse en que, debido al repunte de la incertidumbre de tipo macroeconómico, los mercados presentan desde principios de 2016 “una mayor fragilidad y a un comportamiento inversor caracterizado por una clara alternancia entre las fases de tolerancia e intolerancia total al riesgo”.

Una de las herramientas más eficaces para entender esta fragilidad es el análisis de los componentes principales, que intenta explicar la estructura y concentración de los factores que determinan las rentabilidades de mercado. A partir de datos de los 67 sectores mundiales que engloba el índice MSCI, se constata el incremento del predominio del patrón de alternancias: entre 2011 y 2012, gran parte de las variaciones de los precios se explicaba por un reducido número de factores independientes; desde finales de 2015, la fragilidad del mercado ha aumentado de nuevo. “Es importante señalar que unos niveles persistentemente altos de riesgo percibido, aunque son preocupantes, no indican necesariamente que probablemente se desencadene una oleada de ventas en las bolsas. Sin embargo, sí sugieren que los mercados son vulnerables a las perturbaciones negativas”, resumen desde la gestora.

Para obtener una fotografía más clara de las oportunidades presentes actualmente en el mercado, los analistas de Fidelity proceden a analizar la evolución de las correlaciones: “La correlación mundial entre valores está en niveles muy altos actualmente comparados con su media histórica. La última vez que los valores estuvieron tan estrechamente vinculados durante un periodo prolongado fue inmediatamente después de la crisis financiera de 2007”. Desde la firma recuerdan que los periodos con una correlación tan alta suelen ser picos breves de corta duración en términos históricos y suelen generar “oportunidades para invertir selectivamente, ya que suponen que los fundamentales de muchos títulos no están correctamente valorados”.

El siguiente punto del análisis de Fidelity es el brusco cambio en el liderazgo dado que “los sectores que se comportaron bien en 2015 están en números rojos en lo que llevamos de 2016 y a la inversa”. Se constata que los sectores de energía y atención sanitaria figuran en los extremos de esta rotación, así como el hecho de que “ningún sector ha mantenido una evolución constante durante los dos periodos”. Adicionalmente, se observa que “aunque las grandes oscilaciones sectoriales o los cambios en la fortaleza relativa explican gran parte de las rentabilidades disponibles en el mercado, los factores específicos de cada valor han sido menos dominantes de lo normal”. El consejo que dan para afrontar estos periodos es “no desviarse del proceso de inversión y atenuar el impacto de las grandes oscilaciones en los estilos y factores”.

El último factor sobre el que inciden los analistas es a desconexión entre previsiones de riesgo y fundamentales, algo que suele incrementarse en periodos de incertidumbre macroeconómica como el actual, con los siguientes efectos: “A finales del año pasado y comienzos de este, las betas de sectores con diferente sensibilidad al mercado habían convergido. Evidentemente, eso no reflejaba de forma fiel los fundamentales de estos sectores. La naturaleza de las empresas dentro de los sectores de servicios financieros y consumo básico difiere enormemente en un sentido amplio y a largo plazo, ambos sectores suelen registrar diferentes betas. A más largo plazo, el sector de consumo básico es defensivo y conlleva una beta inferior a 1, mientras que el sector de los servicios financieros es cíclico y conlleva una beta superior a 1. De hecho, durante las últimas semanas las betas han comenzado a divergir hacia sus niveles a largo plazo”.

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