¿Están sirviendo de algo las medidas de austeridad?


La Europa periférica ha sido foco de atención de los mercados desde que Grecia confesase que sus cifras de déficit presupuestario eran sustancialmente peores de lo que se había dicho. Desde entonces, los miembros de la eurozona han trabajado duro –y no siempre en armonía- para poner en marcha un programa de reformas orientadas a asegurar la cohesión de la moneda única. Según J.P.Morgan Asset Management, la cobertura que han hecho los medios de comunicación sobre la crisis europea no ha sido totalmente imparcial. “Los disturbios y las protestas son de interés periodístico, si bien los detalles relativos al reequilibrio económico y la mejora de la competitividad tienen una menor repercusión. Sin embargo, es aquí donde está la historia real”, afirman.

En un artículo publicado por la entidad en el que se hace un repaso a las mejoras que en opinión de la gestora estadounidense ha experimentado la eurozona, los expertos de la firma destacan que 2012 podría marcar un punto de inflexión en la crisis europea. Entre los aspectos que destacan como muy positivos está el reforzamiento de los fondos de rescate hasta su nivel adecuado, la voluntad del BCE de intervenir para preservar el euro y unas medidas de austeridad que mejora la competitividad de las economías periféricas. “Con esto no queremos sugerir que la eurozona esté fuera de peligro”, señalan desde J.P.Morgan AM.

Las políticas de austeridad han sido, sin lugar a dudas, las que han provocado una mayor contestación ciudadana. “La austeridad, sin embargo, no es solo un método de castigo diseñado para extraer la cantidad exacta de arrepentimiento de los pecadores de deuda. Está pensada para corregir los desequilibrios estructurales de la periferia, de forma que estos países puedan mejorar su competitividad, recuperar su salud fiscal y restaurar una apariencia de orden en las balanzas comerciales”, indican. En este sentido, la gestora cree que los programas que se han puesto en marcha en países como Grecia, Irlanda, Portugal, España o Italia tienen ciertos rasgos en común.

Entre ellos, en J.P.Morgan AM destacan las reformas en el sistema de pensiones -alargando la edad de jubilación y reduciendo derechos-, los programas de privatizaciones, la reducción del papel del Estado y las reformas relativas al marco laboral, tanto en el sector público como privado. “Las positivas implicaciones de la austeridad han sido en buena medida ignoradas pero, si va a haber un legado duradero positivo que se pueda extraer de la crisis de la eurozona, ese será la transformación estructural. La austeridad es, sin duda, muy dolorosa y desagradable, y es escaso consuelo que Alemania pasase por este proceso con el canciller Schroeder. Pero las evidencias apuntan a que está funcionando”.

Pero, ¿en qué fijarse a la hora de saber si estas medidas en realidad están dando sus frutos? Según J.P.Morgan AM, la prueba de fuego es el efecto que tienen en la balanza de pagos y, en este sentido, los progresos se hacen evidentes. “En las crisis de los mercados emergentes, por ejemplo, la señal clave de su mejora fue su estrechamiento del déficit por cuenta corriente, a fin de que los países afectados se volviesen menos dependientes de los acreedores extranjeros. Irlanda ya ha vuelto al superávit y se espera que España haga lo propio el próximo año”, indican los expertos. Otro síntoma es la recuperación de los déficit presupuestarios, donde la firma también ve mejoras apreciables.

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