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¿Están los mercados subestimando a la inflación? Veamos qué está diciendo la Fed


A falta de cambios en las políticas monetarias, la primera reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal en el año ha traído un cambio inesperado de lenguaje, una herramienta clave en la política de comunicación de la Fed.  Concretamente, el FOMC ha señalizado claramente su expectativa de que este año suba la inflación, para estabilizarse en su objetivo del 2% en el medio plazo.

“El anuncio ha servido para revisar al alza la percepción e interpretación de la Fed sobre la tasa actual de inflación. Aunque hoy se mantiene moderada, está tendiendo al alza, y la Fed cambió su previsión para decir explícitamente que espera que la inflación suba este año”, reseña Rick Rieder, director de inversiones de renta fija global en BlackRock. Rieder señala que el comunicado del FOMC también es muy claro al afirmar que “las condiciones económicas garantizarán más subidas graduales de los tipos de interés”, y en consecuencia interpreta que el FOMC probablemente incremente en 25 puntos básicos el precio del dinero durante su reunión de marzo. De hecho, el mercado ya descontaba antes de la reunión una probabilidad del 80% de una subida de los tipos en marzo.

Pese a este cambio de discurso, el gestor matiza que la Fed no debería tener prisa por subir los tipos más rápido de lo señalizado en sus últimas proyecciones (el gráfico de los puntos). “Esto es en parte porque, aunque la inflación se está acelerando, lo está haciendo a un ritmo moderado, como se ha reflejado en una de las lecturas sobre inflación preferidas de la Fed, el índice de gasto en consumo personal, que sólo registró un 1,52% en su última medición”, explica Rieder. En resumidas cuentas, éste considera que la Fed no va a tener prisa por incrementar las subidas de tipos, y por tanto los mercados todavía deberían esperar los tres ajustes al alza que viene señalizando desde septiembre del año pasado… “aunque todavía pensamos que todavía hay potencial para que suba los tipos una cuarta vez este año”.

Rieder recuerda que existe asimismo la posibilidad de que el techo del ciclo de subidas actual de la Fed sea más elevado de lo esperado. “De hecho, es posible imaginar que los niveles de la tasa terminal de la Fed se encuentren alrededor del 3%”, afirma. Esto plantea un riesgo para el mercado, que no está esperando una Fed tan agresiva.  

Sin embargo, los mercados sí han empezado poco a poco a revisar sus estimaciones. Así se puede observar en la curva de tipos estadounidense: su aplanamiento causó preocupación a finales de año, y sin embargo la parte corta de la curva ha corregido recientemente al cambiar los mercados sus previsiones sobre el ciclo de subidas de tipos del banco central. “Parece que los mercados finalmente han integrado el incremento potencial de los tipos de corto plazo de EE.UU.”, comenta Frank Dixmier, director de renta fija de Allianz Global Investors. Éste recuerda que los inversores también tuvieron que cambiar sus expectativas de principios de 2017, cuando no se creyeron que la Fed fuera capaz a incrementar tres veces el nivel de los tipos de interés, y sin desestabilizar al mercado.

También es cierto que la situación económica actual es más halagüeña que la de principios de 2017, gracias al contexto de crecimiento global sincronizado, inédito desde 2007. Los expertos de Unigestion comentan que “la firme revalorización de la inflación debería mantener a los bancos centrales alejados de medidas extraordinarias, sin tener en realidad que endurecer las condiciones monetarias, un paso necesario cuando se recalienta la economía”.

El escenario de la boutique es que el coste de la vida por fin de señales claras al alza en 2018, posibilidad que creen que el mercado no está valorando todavía de forma realista. Esto podría suponer un riesgo importante para los inversores, pues “podría crear disrupción en los mercados de renta fija, que podrían sufrir pérdidas netas”.

Inflación salarial, la brújula de la Fed

“Los riesgos alcistas para la inflación son cada vez más asimétricos”, declara el equipo de inversión de Fidelity en su visión sobre asignación de activos correspondiente a enero de 2018. Por ejemplo, explican que una subida del barril de WTI (de referencia en EE.UU.) hasta los 70 dólares provocaría un incremento del 3% de la inflación general en el país.

Sin embargo, la incógnita con la que despejar la ecuación inflacionista será la evolución de los salarios. En la gestora admiten que el crecimiento actual de los salarios reales está en niveles muy bajos en las economías desarrolladas, pese a los bajos niveles de desempleo en Japón y EE.UU. “Sin embargo, en algún momento las tensiones en los mercados laborales deberían traducirse en un mayor crecimiento de los salarios. La reforma tributaria en EE.UU. podría ser un catalizador en este sentido”, afirman desde Fidelity. Esto es debido a que ya ha habido varias empresas que han comunicado sus planes de utilizar el ahorro fiscal para incrementar salarios. Por ejemplo, Walmart ha anunciado que gastará 400 millones de dólares más al año para subir su propio salario mínimo hasta 11 dólares la hora.

“Aunque los salarios tal vez no estén respondiendo ante la tasa de desempleo de forma tan clara como en el pasado, la relación entre la competencia por la mano de obra y los salarios no está completamente rota”, continúan los analistas. Se remiten al indicador salarial de la Fed de Atlanta, que “sigue mostrando que quienes cambian de empleo se benefician de un mayor aumento de sueldo que quienes se quedan en su puesto de trabajo”; esta diferencia alcanzó recientemente su nivel más alto de los últimos quince años. “En la práctica, las empresas ya están indicando que los datos de inflación no reflejan lo que experimentan sobre el terreno, lo que sugiere unas presiones inflacionistas incipientes”, concluyen desde Fidelity.

El director de estrategia para Iberia de J.P. Morgan AM,Manuel Arroyo, también alerta del riesgo que entraña una subida salarial inesperada: “Al margen de argumentos como el impacto de la tecnología o la falta de incorporación de una parte de la población al mercado laboral, resulta bastante extraño que los salarios no despeguen a pesar del pleno empleo en EE.UU.”. Arroyo advierte que, si en 2018 se produce un crecimiento salarial visible, “la respuesta de los bancos centrales sería más agresiva, al elevar los tipos de interés más de lo que está poniendo en precio los mercados” (leer más).

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