¿Estamos traicionando nuestros perfiles de riesgo?


La combinación de bajos tipos de interés con caída de volatilidad de los mercados bursátiles crea unas condiciones favorables para que los inversores conservadores incrementen su exposición a los mercados de acciones. Esta situación, excepcional desde una perspectiva histórica, se ha transformado en nuestro problema cotidiano. Lentamente, pero de forma constante, los estrategas y gestores de patrimonios van incorporando activos de riesgo alto a sus carteras, para compensar la falta de rendimientos de los activos sin riesgo. ¿Es esta solución correcta? ¿Estamos traicionando nuestros perfiles de riesgo?

Como gestor de un fondo puro de renta variable podría decir que este no es mi problema. Falso. Es precisamente la presión a la baja de los tipos y la caída de la aversión al riesgo lo que ha movido las cotizaciones de determinados valores. Mis colegas empiezan a hablar del triunfo del “low quality value”, es decir, valores conservadores que han tenido un comportamiento excepcionalmente bueno, pero que precisamente por su valoración actual ofrecen poco atractivo adicional. Podemos asegurar que hoy los gestores más activos, los que basan su trabajo en la selección de valores aunque esto suponga separarse de los benchmarks, están luchando básicamente contra este fenómeno y de momento pierden la batalla.

Tenemos definido el escenario: las carteras conservadoras han impulsado al alza valores que, siendo conservadores en sus negocios, cotizan a precios muy caros. Los gestores activos se ven perjudicados y se plantean si deben subirse a ese tren o ya es tarde. El margen de error es grande, para unos y para otros. A todo ello hay que sumar el factor temporal: ¿cuánto durará esta situación?

Para el inversor conservador, la respuesta es que los tipos seguirán bajos durante un tiempo considerable, especialmente en Europa, donde el Banco Central inicia un proceso de expansión cuantitativa. Por tanto, sigue siendo necesario incurrir en el campo de la renta variable para obtener rendimientos positivos. Pero mi consejo sería mantener la guardia alta frente a riesgos como el de baja liquidez y baja diversificación. No basta con comprar un par de valores de dividendo alto. La mejor opción sigue siendo entrar a través de fondos, pero seleccionar aquellos que además de una buena rentabilidad pasada, ofrezcan una consistencia en el tiempo y una cartera diversificada y de alta liquidez.

Como gestores de fondos, nuestra atención sigue siendo el conocimiento profundo de las compañías en las que invertimos. Considero poco productivo dedicar el tiempo a diseñar estrategias sectoriales a corto plazo o a intentar capturar súbitas reacciones del mercado. Es preferible mantener el pulso de la economía y concentrarse en cómo la recuperación (o la falta de ella) afectará a los resultados de los próximos trimestres. A ello hay que añadir que, en muchos casos, sin una mirada a varios años vista es imposible percibir el potencial. En el fondo, nuesto objetivo debe ser obtener rendimientos absolutos positivos, que justifiquen el riesgo que asumimos, como si fuera nuestro propio dinero.

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