“Estamos atentos a los recortes de gasto en EE. UU., pero seguimos optimistas sobre su mercado”


Estados Unidos vuelve a acercarse al abismo. A escasos días para que entren en vigor los recortes obligatorios en el gasto, las gestoras analizan el impacto que podría tener en la renta variable estadounidense. Los republicanos se centran en la reforma de las prestaciones sociales, mientras que los demócratas apuestan por una subida de impuestos combinada con recortes marginales de las ayudas sociales. Dado que las posiciones parecen todavía muy encontradas, muchos expertos creen que una acción decidida por parte de Washington para atajar el problema del déficit se antoja cada vez menos probable. ¿En qué medida afecta esto a las expectativas de la Bolsa americana?

Para Joanna Shatney, responsable de compañías de gran capitalización de Estados Unidos de Schroders, el ‘secuestro’ presupuestario al que se enfrenta el país el 1 de marzo no es razón suficiente para menoscabar su optimismo sobre la renta variable americana. En su opinión, el crecimiento de los beneficios empresariales podría ser más sólido de lo que espera el consenso, mientras que los recortes del Gobierno no deberían suponer un obstáculo importante al estar ya en algunos casos parcialmente reflejadas en las estimaciones de los analistas. Por otra parte, la experta considera que las valoraciones que ofrece la renta variable deberían servir como reclamo para atraer a los inversores, sobre todo si éstas se comparan con el precio de los bonos.

En los próximos meses, Shatney espera un impacto negativo en el PIB de aproximadamente un 0,5% como resultado del secuestro presupuestario. Esto se añadirá a la montaña de preocupaciones que los inversores tendrán que escalar en esta fase de recuperación económica. Según explica, asistimos a una política de la Fed cada vez más expansiva, ya que su doble mandato le confiere suficiente margen de maniobra. En este entorno, Shatney prevé un crecimiento de los beneficios de, al menos, un 5% en el caso de empresas de gran capitalización. “Esto, junto con el moderado crecimiento de los múltiplos, debería traducirse en una subida bursátil a lo largo de los próximos 12 meses”, asegura.

De lo que no cabe ninguna duda es que el recorte del gasto afectará especialmente a las empresas de defensa y del sector sanitario, donde la reducción del gasto tendrá un impacto muy directo. Por este motivo, la gestora reconoce que en Schroders están evitando la exposición al sector de defensa en sus carteras, reconociendo ser asimismo conscientes de la presión que existe actualmente sobre el sector de la sanidad. “La estrategia en ambos sectores pasa pues por seleccionar empresas en las que el equipo gestor considere que la bajada ya está, en gran medida, reflejada en la cotización de la compañía”, asegura la experta.

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