"Estamos anestesiados por los bancos centrales”


Ni las elecciones italianas, ni la crisis presupuestaria en Estados Unidos, ni el shock de los bacnos chipriotas, nada parece poder frenar con fuerza el apetito por el riesgo de los inversores, y aunque haya rebotes episódicos de la volatilidad, enseguida se corrigen. La razón, según Suzanne Mazelier, gestora de crédito de Amundi, hay que buscarla en las políticas extraordinariamente acomodaticias de los bancos centrales. En su opinión, la Fed y el Banco de Japón despliegan políticas más evidentes, pero el BCE también ha sido y es muy activo.

A pesar de que los episodios problemáticos se han sucedido con una cierta regularidad desde principios de año, esa anestesia de los bancos centrales impide que los conflictos empeoren significativamente. Para la gestora de Amundi, hay tres factores que podrían hacer que los inversores despertaran de esta complacencia. El primero sería la evidencia de un deterioro serio de la economía, el segundo un fuerte repunte de la inflación (aunque cree que este año no será todavía motivo de preocupación) y el tercero, la vuelta a un clima de dudas sobre la continuidad del euro.

Respecto a este último factor, Mazelier considera que lo ocurrido en Chipre no ha supuesto un riesgo sistémico, pero sirve como ejemplo para reclamar una unión bancaria más efectiva, que sí serviría para reducir el riesgo sistémico, al evitar la incertidumbre y frenar los contagios a las entidades más débiles. El Banco Central Europeo debería intentar acelerar este proceso.

Mientras, seguiremos en un entorno “risk on, risk off” en el que los mercados intentarán aprovechar al máximo los períodos más tranquilos, tal y como hicieron en los primeros meses del año y en el período entre septiembre y noviembre del año pasado. Y con unos tipos oficiales tan bajos, los inversores más conservadores seguirán obligados a buscar alternativas de inversión  a los tradicionales fondos monetarios y a los depósitos.

En este sentido, fondos con baja volatilidad por su duración media y que puedan ofrecer una rentabilidad añadida gracias a la deuda corporativa, podrían ser una buena elección, y el SG Oblig Corporate 1-3, una buena opción. La clave está en construir una cartera con una buena distribución sectorial y emisores de calidad, para obtener un perfil de rentabilidad-riesgo atractivo. Esta selección es el fruto de la colaboración entre los analistas de crédito y los gestores de crédito, lo que garantiza un panorama más completo sobre cada bono.

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