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Estados Unidos se planta ante las malas praxis de los asesores financieros


Estados Unidos se planta ante las malas praxis de los asesores financieros. El presidente de la SEC, Jay Clayton, asegura estar encontrándose con el cobro de comisiones a los clientes que perjudican a la rentabilidad final que obtienen los inversores y está decidida a poner punto y final a esta situación. Tan es así que el organismo regulador está creando una base de datos de asesores financieros a los que se le ha retirado la licencia para operar en la industria.

Existen distintos ejemplos de las malas praxis detectadas por la SEC. Las más comunes son el invertir en una clase cara cuando existe una clase más barata disponible para el mismo fondo de inversión. Pero hay más, como el hecho de aplicar tarifas complejas que, en algunos casos, permanecen ocultas a ojos de los inversores, como cuando los brokers fijan en secreto los precios de los valores para aumentar sus ganancias.

“Espero que la División de Cumplimiento de la SEC continúe activa en la búsqueda de casos donde se están aplicando tarifas ocultas o inapropiadas, aunque también estamos explorando la posibilidad de tratar de hacer más para aclarar los distintos desgloses de las comisiones que se aplican a los inversores minoristas y, de ese modo, disuadir y reducir las malas praxis”, aseguraba el presidente de la SEC en declaraciones recogidas por Investment News.

Por si las malas praxis de los asesores financieros estadounidenses fueran poco para su credibilidad, estos profesionales también están teniendo que lidiar con otro factor que mina su reputación: el escaso porcentaje de acierto a la hora de leer los mercados. De hecho, fallan bastante y de manera muy flagrante. Los errores más evidentes los cometieron durante la gran crisis sufrida por los mercados tras el estallido de la crisis de las hipotecas subprime.

Según datos de TD Ameritrade, una de las tres mayores plataformas americanas de asesoramiento independiente, el 10 de octubre de 2007, justo cuando las bolsas tocaron máximos antes de comenzar a hundirse, los asesores financieros americanos tan sólo tenían el 26% de sus carteras en renta fija y liquidez, por el 74% que mantenían invertido en activos de riesgo, principalmente en renta variable.

Por el contrario, el 9 de marzo de 2009, día en el que los mercados de acciones tocaron suelo, la exposición a renta fija y liquidez era del 51%. Es decir: los asesores financieros de EE.UU. sólo tenían una exposición del 26% a activos conservadores cuando los mercados estaban en lo más alto, porcentaje que llegó a ser el doble cuando las bolsas tocaron mínimos. El tiempo demostró que aquella fue una estrategia profundamente desacertada.

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