Escenario post Brexit: las gestoras esperan que los bancos centrales hagan lo que sea necesario


La fuerte sacudida de divisas, acciones y bonos de todo el mundo durante el 24 de junio ha llevado a los inversores a poner los ojos en los bancos centrales. Éstos no se han hecho de rogar. El primero en reaccionar, apenas se conoció el resultado de la consulta en Reino Unido, fue el Banco de Inglaterra (BoE). Su gobernador, Mark Carney, declaró tener trazado un plan de contingencia junto con el Tesoro para atajar posibles shocks financieros y mantener un estrecho contacto con el Ejecutivo. Aunque Carney defendió la fortaleza del sistema bancario británico, anunció que el BoE podría inyectar más de 250.000 millones de fondos adicionales si fuera necesario. También fue muy esperada la reacción del BCE, que declaró estar preparado para “proporcionar liquidez adicional, si es necesario, en euro y divisas extranjeras”. Además, declaró que había estudiado este escenario y que mantiene contacto cercano con los bancos que supervisa. Precisamente el viernes se hacía pública la cuantía de la primera ronda de TLTROs, 399.300 millones de euros.

Philippe Waechter, economista jefe de NAM (filial de Natixis Global AM), cree que ante las consecuencias inéditas de la salida de Reino Unido de la UE “los bancos centrales no serán neutrales, tendrán que intervenir para evitar un efecto de contagio del shock británico. El momento de crecimiento global es actualmente demasiado débil como para permitir la difusión de un shock como ese”. El experto cree que, como ya sucedió en 2008, los bancos centrales reactivarán los acuerdos vía swap para proveer de liquidez a los mercados financieros.

También prevé colaboración entre bancos centrales Tanguy Le Saout, director de renta fija soberana europea de Pioneer Investments: “Un entorno de fuerte sentimiento risk off, acompañado por un ensanchamiento de los diferenciales de la periferia y de los mercados de crédito podría causar que los bancos centrales intervengan. El foco de atención inmediato de los bancos centrales será en la estabilización de los mercados, y están preparados para proporcionarles liquidez”. El experto vaticina nuevos ajustes en las políticas monetarias, “inicialmente a través de medidas como la relajación de la concesión de crédito y la ampliación del programa de compra de activos, pero en último extremo podrían implementarse recortes de tipos”.

“Creemos que los bancos centrales de todo el mundo mantendrán una actitud proactiva para mantener la estabilidad financiera, y muy probablemente esta sea la razón por la que la respuesta del mercado hasta el momento ha sido relativamente contenida”, comenta Andrew Belshaw, responsable de inversiones de Western Asset (filial de Legg Mason Global AM) en Londres.

Movimientos en Reino Unido

“La primera prioridad del BoE será proporcionar amplia liquidez para evitar cualquier estrés de financiación. La magnitud y volatilidad de la caída de la libra inglesa probablemente dicte respuestas más profundas”, afirman desde BlackRock. La firma prevé que el BoE se sume al club de los tipos cero y anuncie estímulos: “Lo vemos volviendo al QE más que empujando a los tipos a territorio negativo”.  

Jim Leaviss, director de renta fija minorista de M&G Investments, alerta de que “una caída de la libra de esta magnitud llevará a precios más elevados a la importación. Después de años de que la inflación estuviera por debajo del objetivo, podría subir más del 2%. Sin embargo, en interés del crecimiento y la estabilidad financiera, es improbable que esto provoque una respuesta del BoE. Es más probable un recorte de tipos en primera instancia”, concluye.  

Stephanie Flanders, estratega jefe de mercado para Reino Unido y EMEA de J.P.Morgan AM, espera que el BoE sea acomodaticio, pero con matices: “El BoE pondrá de manifiesto su voluntad de ofrecer liquidez de emergencia al mercado, aunque es muy posible que se mantenga a la espera, con el objeto de adaptar su respuesta a la ralentización de la actividad económica”. Flanders cree igualmente que la Vieja Dama se pensará mucho una intervención para defender la libra: “Hasta ahora la caída ha sido drástica, medida por cualquier parámetro: la libra ha cedido un punto hasta descender a su nivel más bajo frente al dólar en 30 años. Sin embargo, el alcance de esta caída se ha exagerado como consecuencia del repunte precedente a la votación. Se podría decir que una caída de dos dígitos en la moneda no supone una reacción excesiva a un giro de la política monetaria de esta magnitud”.

Simon Ward, economista jefe en Henderson, piensa que “el aumento de la incertidumbre política y económica actuará como un lastre para el crecimiento, principalmente al desalentar la inversión empresarial y la contratación”. Pero descarta la posibilidad de recesión por tres razones: “Los datos más recientes indican que la economía vivía un sólido dinamismo antes del referéndum. Es probable que el BoE recorte los tipos de interés ante cualquier signo de debilidad. La depreciación de la libra debería estimular el comercio neto (aunque la subida del precio a la importación podría frenar el consumo)”.

Novedades del BCE, la Fed y el BoJ

David Zahn, responsable de renta fija europea de Franklin Templeton Investments, opina que “el BCE querrá mantener su política acomodaticia en la eurozona, por lo que si las cosas se ponen demasiado volátiles podría mirar si hace ajustes (quizá sólo ajustes verbales), pero también podría cambiar posiblemente su programa de adquisición de activos”.

Teniendo en cuenta que la Fed volvió a posponer la semana pasada la segunda subida de tipos de interés como medida preventiva ante shocks externos, los inversores pueden esperar que el banco central adopte un tono acomodaticio en los próximos meses. “El resultado de Brexit bien puede dar como resultado un dólar más fuerte, dado su status de activo refugio frente a la debilidad de la libra y el euro”, detalla Rory Bateman, responsable de renta variable británica y europea de Schroders. Bateman alerta de que el encarecimiento del dólar “se podría transmitir a través de un precio más bajo de las materias primas y negar la necesidad de más acción por parte de la Fed, dado el efecto endurecedor de la apreciación del dólar”.

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, considera que la Fed “demorará aumentar tipos de interés al menos hasta el último trimestre este año”. Paolini se fija también en movimientos de otros bancos centrales. Por una parte, consta que “el Banco Nacional de Suiza ya ha intervenido el mercado de divisas para debilitar el franco suizo y a menos de 1,05 francos por euro puede considerar llevar los tipos de interés más en negativo”. Por otra parte, resalta que, debido a la fuerte apreciación del yen en su cualidad de activo refugio, “el Banco de Japón se enfrenta a un problema similar de recurrir a estímulo monetario adicional para debilitar la moneda. Puede ser el primer banco central en considerar “dinero helicóptero” (directamente a los consumidores)”.

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