¿Es Oriente Próximo una amenaza para la recuperación mundial?


Si este verano se ha caracterizado por ser uno de los más tranquilos de los últimos años en el plano económico, la inestabilidad ha venido del lado de la geopolítica con el incremento de las tensiones en Oriente Próximo. Al golpe de Estado perpetrado en Egipto por los militares en el mes de julio le ha seguido la escalada de violencia en Siria y la amenaza de una potencial acción militar en la zona por parte de Estados Unidos y sus aliados.

Esta situación ha provocado un repunte del precio del oro, el activo refugio por excelencia, que vuelve a moverse en torno a los 1.400 dólares la onza, y del petróleo, con el barril de Brent acercándose a los máximos de febrero. Para Keith Wade, economista jefe de Schroders, la cuestión clave es si este aumento del precio del petróleo podría poner en peligro la recuperación mundial. “El aumento experimentado hasta ahora no es suficiente para causar un problema significativo pero si el Brent superase los 125 dólares el barril, representaría un problema para la actividad mundial”. No obstante, Wade reconoce que “Siria no tiene tanta influencia en el suministro global de energía como para que se produzca este escenario”.

El caso de Egipto es diferente ya que es el país africano no perteneciente a la OPEP que más petróleo produce y, además, el canal de Suez y el oleoducto Suez-Mediterráneo (Sumed), ambos en territorio egipcio, resultan cruciales para el transporte internacional del crudo. Sin embargo, ni la producción ni la distribución se vieron afectadas durante la Primavera Árabe de 2011 y de momento no hay motivos para pensar que lo harán esta vez.

Russ Koesterich, responsable de Estrategias de Inversión para BlackRock y responsable global de Inversiones de iShares, considera que la reciente escalada de violencia en Oriente Próximo aumenta la presión sobre el mercado del petróleo, ya de por sí forzado: “Las exportaciones de crudo de Irán se han reducido a la mitad −de más de dos millones de barriles al día a menos de un millón− por las sanciones, y la inestabilidad social ha limitado la producción en Nigeria, Libia, Irak, Sudán del Sur y Siria, por supuesto”.

Para el experto, el incremento de la producción estadounidense ha evitado que se disparasen los precios del crudo “pero la escasez de suministro procedente de Oriente Próximo y África mantiene el precio del petróleo en niveles elevados y es una de las razones de su buen comportamiento en lo que llevamos de año”.

No obstante, Koesterich advierte de que este aumento de precio podría suponer una amenaza para la recuperación estadounidense −y por ende, mundial− por su negativa influencia sobre el consumo. “En cuanto sube la gasolina, baja el gasto discrecional en ropa y restauración, por ejemplo, por lo que los inversores deben mantener la prudencia con respecto a los sectores relacionados con el consumo”, recomienda.

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