¿Es la inversión ISR más rentable que la inversión tradicional?


¿Qué constituye una buena decisión de inversión? Hace menos de una década la respuesta habría quedado enmarcada exclusivamente en términos financieros. Ya no. Con tendencias estructurales como cambio climático y mayor desigualdad salarial un número creciente de empresas ya sitúa las consideraciones ambientales, social y de gobierno corporativo (ASG) a la par que las económicas. Así lo asegura Sébastien Eisinger, jefe de inversiones de Pictet AM, quien considera que, para los inversores, el análisis ASG identifica empresas de sólidas perspectivas de crecimiento, gestión de costes eficiente y lealtad de marca de un público cada vez más exigente, evitando riesgos asociados a cambios en tendencias económicas, preferencias de los consumidores y regulaciones.

“Tiene sentido comercial, por varias razones. En primer lugar, a medida que los gobiernos de todo el mundo se preparan para cumplir los objetivos del acuerdo de París sobre calentamiento global es probable que la regulación ambiental sea un mayor riesgo. En segundo, los efectos de la disminución constante del coste de la energía renovable y su almacenamiento prometen ser transformadores, particularmente para empresas que operan en industrias intensivas en energía, incluyendo servicios públicos y transporte. El tercer incentivo procede del poder del consumidor, cada vez más consciente del efecto de las empresas en la sociedad y medio ambiente. Como resultado, la percepción de marca y lealtad del cliente -activos intangibles parte del valor de mercado de una empresa– cada vez están relacionado con las credenciales ASG”, explica.

Pero… ¿es la inversión responsable más rentable que la inversión tradicional? En Pictet AM han revisado la investigación académica disponible, más de 2.000 estudios primarios, y han llegado a la conclusión de que existe una relación positiva entre el desempeño financiero y las credenciales de sostenibilidad. “Los líderes ofrecen mayor rentabilidad ajustada al riesgo en acciones y deuda”, afirma Eisinger.

“Las estadounidenses de alta puntuación en gestión del cambio climático han proporcionado mayor rentabilidad sobre capital en su industria, reducida volatilidad de ingresos y mayor crecimiento de dividendos que las de baja puntuación. Según un estudio, cada dólar invertido en empresas altamente sostenibles de EE.UU en 1993 se revalorizó hasta 22,6 para 2010, en comparación con 15,4 de las de ASG bajo. De hecho, la investigación disponible sugiere que invertir en líderes ESG no conlleva penalización y puede aumentar la rentabilidad.  Hay cierta evidencia que cuanto mayor es la puntuación ASG menos volátil es la cotización, especialmente en tiempos turbulentos. En consecuencia, las empresas sostenibles pueden proporcionar beneficios significativos de diversificación”, revela.

De acuerdo con sus estudios, las empresas centradas en sostenibilidad se benefician de menor coste de capital y calificaciones crediticias más altas. Las ineficaces en gestión de riesgos ambientales soportan, sin embargo, en promedio un 20% más coste de endeudamiento. “Descuidar la ASG puede infligir daño reputacional y financiero duradero. Las acciones de BP se desplomaron en 2010 tras el derrame de petróleo de Deepwater Horizon, las ventas de Volkswagen cayeron abruptamente con el escándalo de emisiones y más recientemente Transport for London negó renovar a Uber la licencia aduciendo muestras de falta de responsabilidad”, recuerda el experto.

La aproximación de la comunidad inversora a la inversión ASG ha cambiado. Históricamente las carteras ASG se han centrado en exclusión de ciertos tipos de empresas. Pero ahora se ha ampliado a promoción de prácticas sostenibles por inversión comprometida y activista, así como a evaluar el impacto de factores ASG en valoraciones, rentabilidad y solvencia. “Esto no quiere decir que los inversores deben centrarse exclusivamente en líderes ASG. Dentro de límites morales y legales todavía hay caso para invertir en rezagados en sostenibilidad que cotizan barato y cuyo potencial supera los riesgos. Pero el aumento de la inversión ASG, que ya afecta a industrias existentes, abre nuevas oportunidades. Así, estimamos que la industria de productos medioambientales crezca del 6 al 7% anualmente hasta 2020, más de dos veces más rápido que la economía mundial”, augura.

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