¿Es importante el tamaño de un fondo a la hora de seleccionarlo?


A la hora de seleccionar un fondo, son muchos los parámetros a tener en cuenta. Uno de los que se suele pasar por alto es el tamaño y la evolución del patrimonio gestionado que, no obstante, pueden tener un impacto significativo sobre el comportamiento del producto. “Existen muchos ejemplos de fondos que funcionaban fenomenal y que perdieron su superioridad relativa cuando aumentaron sus activos bajo gestión”, explica Detlef Glow, responsable de análisis para EMEA en Lipper, en un artículo publicado recientemente. “Por otro lado, cada trimestre se liquidan varios fondos porque su bajo patrimonio los hace poco rentables”. ¿Cuál es el tamaño adecuado entonces?

Fondos pequeños, peligro de cierre

“Está claro que la innovación de producto es uno de los factores que impulsa el crecimiento de la industria, pero no todas las ideas tienen éxito en términos de captaciones”, algo que, en opinión de Glow, puede deberse a que el fondo se lanza en el momento equivocado o que el marketing de producto no es bueno. “Como el dinero que recibe la gestora depende del patrimonio que gestiona el fondo, hace falta un volumen mínimo de activos bajo gestión para que resulte rentable”.

El experto señala que el tamaño mínimo para que un fondo sea rentable ha pasado de los 5 millones de euros a finales de los noventa a los 20-25 millones de euros en la actualidad. “Como la rentabilidad ha ganado tanta importancia desde la crisis financiera, sobre todo para las gestoras con red, cualquier fondo que no sea capaz de captar al menos 20 millones de euros en un horizonte de tiempo razonable podría verse abocado al cierre”.

La consecuencia es que los fondos pequeños pueden tenerlo difícil para convencer a los selectores, que pueden tener reticencias a invertir en un fondo que podría cerrarse en poco tiempo. Además, como recuerda Glow, “es poco probable que un inversor institucional invierta en un fondo pequeño porque sus equipos de selectores no inician el proceso de ‘due diligence’ hasta que el fondo alcance un tamaño suficiente para su volumen de inversión”.

Fondos grandes, riesgo de rentabilidad mediocre

El efecto conocido como ‘reversión a la media’ por el que, cuando un fondo crece mucho, su rentabilidad se resiente, suscita la pregunta de si un fondo puede llegar a ser demasiado grande. “En general, no creo que un fondo con un amplio universo de inversión, como la renta variable global, pueda llegar a ser demasiado grande. Sin embargo, cuanto menor sea el segmento de mercado o más específica la estrategia de inversión, más probabilidades habrá de que la rentabilidad del fondo se vea afectada por el crecimiento de los activos bajo gestión”, reflexiona Glow.

Esto se debe a que, en los mercados muy nicho, es posible que las mejores ideas de inversión tengan una capitalización de mercado o un volumen de negociación demasiado pequeños para la estrategia. “El gestor necesita invertir en títulos que cumplan ciertos requisitos de tamaño y liquidez. A medida que crece el patrimonio del fondo, la búsqueda de liquidez puede acabar traduciéndose en una cartera con un ‘active share’ menor, lo que suele perjudicar a la rentabilidad”. Además, los fondos con una alta rotación de inversores pueden acabar comportándose peor por los elevados costes de transacción.

Para Glow, la conclusión es que el hecho de que un fondo sea grande o pequeño no tiene por qué ser bueno o malo ‘per se’: “Los selectores de fondos necesitan conocer bien el tamaño del universo de inversión de un fondo para poder determinar cuál es el tamaño adecuado para el producto en su respectivo segmento de mercado”.

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