“Es el fin del mundo tal y como conocemos y el momento de redescubrir lugares y mercados”


Los economistas han fallado en los últimos años a la hora de adoptar una perspectiva económica global: “Han mostrado únicamente atención a una parte del mundo y han sido incapaces de ver que se ha expandido”. Para Michael Power, economista de Investec Asset Management con sede en Cape Town y que con sus viajes ha vivido de primera mano esa expansión del mundo, nos encontramos otra vez y al igual que sucedió hace 500 años tras el descubrimiento de América, ante un “Nuevo Mundo” que se opone al viejo -el occidental-, marcado por el envejecimiento de la población –a excepción de países como Canadá o Australia, gracias a su vinculación a los recursos, relacionados a su vez con la nueva historia de crecimiento de ese nuevo mundo, es decir, con el apetito de los países emergentes por las materias primas-.

 

Para sobrevivir en este nuevo escenario global, los inversores del viejo mundo tendrán que concienciarse sobre la necesidad de migrar sus ahorros hacia el nuevo, capaz de crecer más y hacerlo de forma más concentrada, pues en una década el 80% del crecimiento del PIB procederá de los mercados emergentes. Por geografías apuesta tanto por Asia, como por Latinoamérica –donde, a pesar de la volatilidad en algunos mercados como el brasileño, cree que su historia aún tiene mucho potencial- y por África, en estadios menos avanzados que los otros dos continentes, pero con grandes historias de consumo como es el caso de los teléfonos móviles.

 

Por ello, Power está convencido de que hay que apostar por estas regiones, a través de varias vías. En primer lugar, invirtiendo en compañías globales que reconocen esta nueva realidad, grandes multinacionales cuyo negocio no se entendería sin su exposición a Asia, Latinoamérica o África. Otra vía es apostar por firmas locales que captarán directamente su crecimiento. Aunque la elección de una u otra opción depende del perfil de riesgo del inversor, el experto se decanta por esta segunda vía si la tolerancia al riesgo es alta. Otra forma de exponerse a ese tema de futuro es jugar otros asuntos como las materias primas, muy demandadas por estos mercados emergentes y que será una apuesta ganadora en los próximos 10 años, incluyendo activos como la energía y las commodities agrícolas. Se trata de una manera alternativa de jugar el potencial de ese nuevo mundo, máxime cuando a menudo surgen dudas sobre la carestía de los mercados emergentes y la gestación de posibles burbujas.

 

Con todo, Power advierte sobre la definición de carestía y su significado, que normalmente está ligado a los parámetros de la inversión son sesgo value y que puede cambiar al hablar de crecimiento. “Asia no es un mercado tan caro como se piensa y hay que pagar por ese crecimiento”, afirma. De hecho, dice que el continente “tiene los números”, mencionando cómo tanto la población como el crecimiento de la clase media dibujan un mercado con enorme potencial –en 20 años la mitad de la clase media del mundo podría venir de China e India-. Pero los números no siempre garantizan retornos a los inversores y por eso Power aconseja esperar a entrar en el mercado hasta que empiecen a producirse las rebajas de tipos que prevé. “China no ha sido buen lugar para estar durante los últimos tres años pero en tres o cuatro meses empezará a recortar tipos - algo para lo que Occidente no tiene margen- y así ayudará a estimular el consumo y la demanda y, por tanto, la renta variable”, explica Power.

 

Tiempo para la reflexión
Tres meses, los que faltan para cerrar el año, en los que cree que habrá turbulencias. Por eso, aconseja tener cautela y estar invertido en activos seguros –dice que los inversores acuden a los bonos del Tesoro y el dólar porque los perciben como los activos “menos malos”- y aprovechar ese tiempo para “reflexionar dónde están las oportunidades y dónde posicionarse en los próximos diez años, utilizando el tiempo sabiamente para hacer análisis”.

 

Power cree que, pasado ese tiempo, si la situación empieza a mejorar en 2012, la recuperación será poderosa en los mercados emergentes. “Es el fin del mundo tal y como lo conocemos, pero me siento bien”, dice citando la canción de Rem y señalando la importancia de entender los cambios para adaptarse a ellos. Para el experto, es el momento de “redescubrir lugares y mercados”.

 

Juventud y agilidad frente a una Europa en proceso de cambio
“La cuestión no es cuál será el impacto de crisis como la europea, sino quién se recuperará más rápido y cuándo comenzará a hacerlo y la respuesta está en ese nuevo mundo, más joven y ágil”, afirma, comparando la situación europea con la de Japón, una “old lady” que lleva años tratando de levantar cabeza.

 

Con respecto a la crisis de la eurozona, estima en más del 50% las probabilidades de que Grecia salga del área y también de que la moneda única no sobreviva en su forma actual. “Es más probable que los países del norte sigan unidos pero no los del sur, pero ni Francia ni Italia ni España abandonarán el euro porque entonces será su fin”, comenta, indicando que el impacto de la salida de Grecia podría significar la nacionalización de los bancos franceses y una crisis bancaria a nivel global, a menos a corto plazo.

 

Una situación que podría empeorarse con la llegada de la inflación, que acabará volviendo a Occidente como consecuencia de las laxas políticas monetarias, si bien ahora está estancada ante la parálisis del sistema crediticio. En los emergentes, considera que la situación en unos será mejor que en otros, donde está ligada a las materias primas. Una herramienta que ayudará a los países asiáticos será la apreciación de las divisas frente al euro o al dólar.

 

Potencial de las divisas y estabilización
“En emergentes es clave entender el riesgo y la importancia que tendrán las divisas durante muchos años como fuente de alfa”, comenta Power, indicando que en renta fija serán responsables de más de un 50% de la rentabilidad. “Están en general cerca de su suelo: habrá excepciones aisladas, pero es muy probable que añadan alfa y que China comience a hacer importantes movimientos en este frente en 2015”, afirma.

 

Power relativiza además el riesgo derivado de la fuerte dependencia del capital extranjero. En primer lugar, porque “cada vez los inversores occidentales se sienten más cómodos invirtiendo en otras partes del mundo” y en segundo término, porque “los inversores emergentes están reinvirtiendo en esos mercados, en vez de hacerlo en el mundo desarrollado, que ofrece menos rentabilidades”. Por ello, la volatilidad -que ya se ha reducido considerablemente y que no sólo es riesgo para Power, si no que incluye otro conceptos como liquidez o capacidad de comercialización- seguirá bajando. “Las economías están mejor gestionadas tanto a nivel macro como microeconómico, las empresas son cada vez más transparentes, los bancos centrales están realizando políticas monetarias efectivas… y se están creando grandes fondos de pensiones que contribuyen a la estabilización de los mercados”, apostilla.

 

Por activos, cree que a corto plazo, de cara a un año (2012), podría funcionar mejor la renta variable –activo al que Investec se aproxima desde una estrategia de selección de valores en lugar de índices, ahora clave-, pero de cara a un horizonte algo más amplio, de dos o tres años, recomienda también la renta fija, que se beneficiará en gran parte del efecto divisa y tendrá una rentabilidad más estable.
 

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