¿Es el dicho 'sell in may and go away' cierto? Analicémoslo


Es bien conocida en el mundillo financiero la frase que titula este artículo. A lo largo de los años, todos aquellos que trabajamos en los mercados financieros hemos lidiado alguna vez con veranos convulsos que nos han levantado de la tumbona de la playa por sus caprichosos avatares.

Pero, ¿hasta que punto responde esto a la realidad? ¿en efecto, durante esta época del año, los mercados presentan una pauta estacional claramente más bajista que en otras épocas del año? Para demostrarlo vamos a comparar la evolución, tanto del mercado estadounidense como del mercado europeo, de los meses comprendidos entre julio y octubre de los últimos 20 años, con respecto al primer semestre de cada año. Hemos escogido octubre ya que suele ser un mes de grandes caídas pero también de grandes suelos, de modo que recogemos todo el periodo estival y antes de afrontar los dos últimos meses del año, que por ajustes en las carteras de cara al cierre del ejercicio suelen tener un componente positivo:

 

Lo primero a determinar, es el número de periodos bajistas (resaltados en amarillo). Los datos son bastante parecidos: 8 bajistas en el S&P 500 y 7 en el Eurostoxx 50 de julio a octubre, y al contrario (7 y 8)  en el primer semestre de cada año. Por lo tanto, con respecto a ese criterio, no sería cierto que existe un sesgo bajista.

Pero, si comprobamos la rentabilidad total de los periodos durante los últimos 20 años, ¿tendremos la misma conclusión?

 

Tal y como podemos apreciar en los cuadros anteriores, aquí sí que vemos notables diferencias. Las rentabilidades absolutas son claramente inferiores en el periodo julio-octubre frente al primer semestre, tanto en el S&P500 (22,93% vs 75,45%) como en el Eurostoxx 50 (-10,33% frente a 38,1%). Lo que da una diferencia de más de dos puntos porcentuales por cada periodo (1,15% versus 3,77% y -0,52% versus 1,93%).

Si bien hay un dato que puede distorsionar los resultados, y es el hecho de que estamos analizando periodos temporales diferentes (4 meses vs 6 meses). Es por lo que hemos calculado la rentabilidad mensual, para equiparar los rendimientos. En este caso, sigue apreciándose una diferencia notable ( 0,29% versus 0,63% en el S&P 500 y -0,13% versus 0,32% en el Eurostoxx 50).

Por lo tanto, podemos concluir que los datos históricos corroboran el consabido “sell in May and go away”. No en cuanto al número de periodos bajistas, pero si en cuanto a la rentabilidad. Esto muestra no solo que las caídas pueden ser más violentas debido a los reducidos volúmenes estivales, sino sobre todo que es difícil encontrar una tendencia alcista sólida en esta época del año (solo 2 años en S&P 500 y 4 en el Eurostoxx 50 por encima del doble digito).

Otra reflexión interesante es ver si la renta fija sigue una evolución con algún tipo de correlación con respecto a este efecto. Para ello vamos a realizar el mismo estudio con el índice Barclays Capital Euro Aggregate:

En este caso, la conclusión es clara: el efecto es justo el contrario (tal y como por otro lado podía intuirse); la renta fija se utiliza como refugio en el periodo estival, ya que de media ofrece un 0,43% al mes frente al 0,20% al mes en el primer semestre del año.

De este modo, una estrategia consecuente con estos patrones seria transferir parte de nuestra cartera en renta variable hacia renta fija de julio a noviembre… si no fuera porque los niveles alcanzados por la renta fija son peligrosamente altos en estos momentos. Es por lo que nosotros recomendamos para esta coyuntura fondos de renta fija de retorno absoluto, con poca direccionalidad con el mercado, y cuya fuente de alpha provenga de explotar ineficiencias en el espectro de activos de renta fija.

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