¿Es África la nueva Asia? Bellevue AM cree que sí


¿Es África la nueva Asia? En muchos sentidos sí. Al menos, así lo cree Malek Bou-Diab, gestor del fondo BB African Opportunities de Bellevue Asset Management. “Hace treinta años, los países asiáticos se esforzaban por ponerse a la altura del mundo desarrollado. Para ello, debían reformar sus economías, gobiernos y políticas, ya que sin estabilidad los inversores no acudirían. África se encuentra a la mitad de ese proceso. Los países con muchos recursos se han dado cuenta de que depender únicamente de las materias primas es una insensatez. Las cosas van bien cuando los precios son altos, pero esas situaciones pueden dar lugar a una mala gestión y al desastre cuando los precios se desploman”, afirma.

Según explica, si se analiza el hundimiento de los precios de mediados de los años 80, se observa que el continente sufrió cuando las divisas, la deuda y los presupuestos se desbordaron. “La situación está cambiando. Las economías africanas están atravesando por diversas fases de ajuste y reforma. Aunque el progreso nunca avanza en línea recta, los gobiernos siguen los mismos sencillos pasos. En primer lugar, la gestión macro con independencia de los bancos centrales, acumulación de reservas y mejora de la transparencia y la visibilidad. El siguiente paso consiste en atraer la inversión exterior, para lo que han abierto sus economías o las han liberalizado para crear unas condiciones más favorables para la inversión.

"Las condiciones pueden variar. Es un proceso a largo plazo y no un proyecto de tres o cinco años", afirma Bou-Diab. En su opinión, cada paso trae consigo más estabilidad y mejores oportunidades de inversión. Incluso en países como Nigeria, que es muy dependiente de los volátiles ingresos del petróleo, Bou-Diab considera que la aparición de unos sectores bancario, inmobiliario y de supermercados más fiables es una señal positiva. “La renta variable africana suele ser volátil, pues depende de la veleidad de los inversores extranjeros. Aun así, la aparición de fondos de pensiones locales en Egipto, Kenia, Marruecos y Nigeria añade peso y profundidad a cada mercado local”, señala.

Es necesario profundizar

No obstante, es frecuente que los analistas no cubran totalmente los mercados. "No son lugares donde baste leer un informe para tomar una decisión de inversión. Es necesario profundizar", admite el experto. En cuanto a sacar oportunidades a la luz, Malek Bou-Diab y su equipo cuentan con una gran experiencia en mercados emergentes relevantes. Bou-Diab visita regularmente empresas que cada vez son más abiertas y honradas en relación con su potencial y las condiciones a las que se enfrentan. El equipo busca tres características clave. La transparencia es esencial en el nivel de los fundamentales: las cifras deben ser correctas. El acceso al equipo directivo es una buena forma de comprobar el grado de transparencia de una empresa. "Uno no se compra unos pantalones sin probárselos", señala.

A su juicio, el ciclo continuo de crisis y reforma también es una consideración esencial. En los buenos tiempos, los gobiernos pueden holgazanear hasta que aparecen desequilibrios que es necesario corregir. Las empresas deben ser conscientes de ello y capaces de soportar una crisis, y no simplemente recoger los frutos durante unos pocos años. La futura resistencia de las empresas es difícil de predecir y el equipo dedica mucho tiempo a estudiar sus trayectorias. "Analizamos los escenarios optimista y pesimista, incluyendo los de valores recientemente sacados a cotización. Es una exhaustiva recogida de datos contrastados", comenta Bou-Diab.

La tercera característica es el crecimiento. El equipo del BB African Opportunities analiza las fuentes de ingresos, pasadas, presentes y futuras. Como apunta Bou-Diab, “África presenta un mayor riesgo para la inversión que Europa o EE. UU. y, por tanto, las rentabilidades previstas son mayores”. Sin embargo, el proceso de selección no termina con la identificación de las empresas que cumplen estos tres criterios. Hay un aspecto de mercado a considerar. “Los valores deben ser líquidos, pero no necesariamente de gran capitalización. Las consideraciones sobre liquidez mejoran la disciplina del equipo, que debe preguntarse por qué un determinado valor no se negocia suficientemente. Casi siempre existe una buena razón para ello”.

Oportunidades en Egipto

El fondo BB African Opportunities invierte normalmente en 50 valores de un universo con una capitalización de aproximadamente 200.000 millones de dólares –o muy por encima de un billón de dólares si se incluye Sudáfrica. Egipto es el país donde la exposición es mayor, pues el equipo aún es optimista con respecto a su avance hacia la democracia y una economía más equilibrada. Bou-Diab considera que los inversores internacionales reaccionaron exageradamente, pero el nuevo Gobierno les está animando a volver. Por lo pronto, el gestor no detecta ninguna inclinación a nacionalizar o apropiarse de los activos de empresas cotizadas, que siempre es un riesgo subyacente en economías menos favorables al mercado.

Según explica, las empresas industriales, las de infraestructura y los bancos de Egipto se beneficiarán cuando se conozcan más detalles sobre cómo pretende el país distribuir más equitativamente su riqueza y atraer más inversión. Los balances y las carteras de crédito de los bancos son mucho más sólidos de lo que esperaban muchos agentes del mercado. Dado que el Gobierno ya se ha comprometido a estabilizar la libra egipcia, también opina que existen temas de consumo sólidos. Los importadores de automóviles y los distribuidores se beneficiarán si la inflación y la divisa se mantienen bajo control, indica.

La apuesta nigeriana

Nigeria sigue siendo una apuesta táctica del gestor. El país sufrió las consecuencias de una serie de préstamos que llevaron a la creación de un ‘banco malo’. Esto ha mejorado las posiciones técnicas de los prestamistas, aunque Bou-Diab no está convencido de que los buenos datos actuales puedan mantenerse. Entre tanto, se conforma con participar en el rebote. “En un nivel más estratégico, existen multitud de oportunidades en infraestructuras nigerianas, pero todas ellas
–desde redes de transporte a la red eléctrica lamentablemente deficiente del país– llevan aparejada una gran incógnita”.

 

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