Eric McLaughlin (Parvest Disruptive Technology): "No toda la tecnología es disruptiva"


Amazon empezó siendo una compañía de distribución, Alphabet lleva tiempo sin ser solo un buscador de noticias y Apple ha dejado claro tras su última presentación que la venta de Iphones, ipad y derivados ya no les vale para seguir siendo ese gigante tecnológico en el que se ha convertido. Todas ellas se incluyen en la lista de compañías que BNP Paribas AM considera “disruptivas” o, lo que es lo mismo, en la lista de empresas que la gestora francesa consideran que van a ser artífices de un cambio en la sociedad a nivel global, según explica Eric McLaughlin, especialista de producto en el fondo Parvest Disruptive Technology, con sello Funds People 2019 con la calificación C (consistente).

Este producto, gestionado por Pam Hegarty, se lanzó hace más de 20 años. Lo hizo como un fondo que invertía en el sector tecnológico pero en el año 2016 decidieron reconvertirlo en un fondo temático de disrupción tecnológica que es permitiera incluir a empresas de otros sectores que también presenten ese carácter de transformación de la sociedad. Esa reconversión le ha dado un muy buen resultado ya que acumula rentabilidades de dos dígitos tanto a corto plazo como a medio y largo plazo. De hecho, la rentabilidad anualizada desde que se lanzó es del 13,42% con datos al cierre del mes de febrero.

“La filosofía del fondo es de largo plazo ya que realizamos las inversiones con horizontes mínimos de 3 o 5 años. Para nosotros no es suficiente  estar expuesto a una temática sino que también ha que mirar lo que vale la compañía ahora y lo que puede valer en el futuro atendiendo a su valoración y a partir de ahí determinar el potencial que presenta”, apunta McLaughlin.  Y calcula que de media ahora las empresas que se incluyen en su cartera (un total de 45) ofrecen un potencial de entre el 50 y el 60%.

Uno de los primeros filtros que lleva a cabo es tratar de identificar que tipo de compañías tecnológicas tienen negocios que sean realmente disruptivos ya que  el simple hecho de estar en un sector tecnológico no implica que también lleven a cabo un negocio con capacidad de trasformar la sociedad. “No todas las tecnologías tienen que ser disruptivas. Hace diez años la tecnología móvil o la movilidad eran disruptivas pero no lo son necesariamente ahora. Nosotros nos centramos en inteligencia artificial, robotics, internet de las cosas, cloud computing y también tenemos una parte de la cartera que consideramos emergentes como el blockchain y la ciberseguridad. Esperamos que los próximos años este tipo de temáticas tengan un papel importante aunque también valoramos el hecho de que sean empresas donde se puede invertir y no que estén en manos privadas”, afirma este especialista. Y algunas de esas compañías son Microsoft, Alphabet, Apple, Visa o Amazon, que son las cinco mayores posiciones de su cartera en estos momentos.

Esta visión de largo plazo le permite ser capaz de  mirar más allá del comportamiento del mercado a corto plazo a pesar de que es consciente de en caso de una fuerte desaceleración económica el sector tecnológico en general y su cartera en particular pueden verse afectadas ya que, además, entre un 25 o 30% de su cartera está en compañías de small caps, que son siempre las que más sufren en periodos de recesión económica.

Sin embargo, más allá de los movimientos que puedan tener los mercados a corto plazo defiende que la tecnología puede seguir dando grandes alegrías a los inversores a pesar del fuerte rally que acumula en la última década. “No estamos en el año 2000 cuando las tecnológicas cotizaban con PER de 60 veces, ahora  muchas están a 12 veces beneficio. Aunque es cierto que lo normal es que sus ingresos no crezcan tanto como en el pasado sí vemos ingresos que ofrecen visibilidad y con valoraciones ajustadas. Lo que hay que ver es si son capaces de seguir creciendo en ingresos y en márgenes”.

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