Entre Juncker y Junqueras


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People.

Pues ya estamos. Ya sabemos que han pasado un montón de cosas, pero mientras bajo la atmósfera estábamos a lo de siempre, la sonda Rosetta se acercaba al cometa Churiúmov-Gerasimenko para lanzar al robot Philae. Y todos en movimiento, la sonda, el robot , el cometa y el universo, que se expande. Prueben ustedes a encestar un balón desde una motocicleta en marcha en una canasta móvil y verán qué mérito tiene el acometaje de ayer. Y encima con una tecnología pelín obsoleta porque Rosetta lleva de viaje algo más de diez años, en los que por cierto ha hecho unas fotografías preciosas, llenas de aliento poético, de esas que te emocionan un poco y te dejan sin palabras ante tanta belleza, tanto espacio, tanto silencio. El caso es que de momento no han encontrado en el cometa ni al principito, ni a los baobabs ni a la mítica rosa, pero eso debe ser porque lo esencial es invisible a los ojos. 67P  es un cometa de periodo orbital de 6,6 años descubierto en 1969 por el científico ucraniano-soviético Klim Ivánovich Churiúmov, estudiando las fotografías de Svetlana Ivánovna Guerasimenko, también científica ucraniano-soviética. El descubrimiento se hizo desde Alma Ata, hoy Almaty, antigua capital de Kazajstán. Ahora cometa, sonda y robot se encaminan hacia el sol, el último destino de esta odisea espacial a plazo fijo. Suerte a todos y seguid mandando fotos.

El éxito de la ESA ha coincidido con la caída del precio del petróleo por debajo de 80 dólares el barril, un 25% de descenso desde finales de junio. Son acontecimientos independientes pero coinciden en el tiempo. Ni correlación ni relación causal, que conste, que ustedes se pasan todo el santo día con la erre cuadrada, el p value y la teoría de la conspiración, que ya nos conocemos. La caída se debe más a un aumento de la oferta que a un descenso de la demanda. La revolución de la tecnología shale ha llegado al precio final, que en parte no le conviene por sus propios costes de producción. La economía es una gran paradoja. En días como hoy, en los que el futuro se planta en el presente así, de repente, nos preguntamos cuánto tardará el combustible fósil en quedar viejuno, más que nada por lo del calentamiento global y esos detalles nimios. Algún signo alentador ha habido esta semana con el acuerdo China-EE.UU sobre emisiones, necesario pero algo insuficiente, al menos mientras descubrimos cometas un poco más apetecibles para mudarse que el PS 67, donde la temperatura en superficie oscila entre los 43 y 63 grados bajo cero.

Y en medio de tantos hitos, dos de nuestros representantes políticos comparecieron ante los medios, primero Rajoy y después Juncker. Cada uno por su lado para irse a Australia con los deberes hechos, pues al G20 uno llega exculpado de casa. Nos centraremos en Juncker quien la semana pasada saltó a las portadas tras el informe del Consorcio Internacional de Periodistas que desvelaban el entramado legal y contable de Luxemburgo para conceder ventajas fiscales a 340 grandes multinacionales cuando él, Juncker, era presidente del Ducado y por tanto, máximo responsable. Oh, cielos, quién podría imaginarse que tales prácticas ocurrían. La gravedad está en el secretismo con la que se llevó a cabo la jugada dejando una delgada línea para separar la elusión de la evasión fiscal, y que ésta fuera autorizada por el ahora presidente de la Comisión Europea, organismo regulador de la UE y responsable de que se cumplan los tratados comunitarios. Tratados, por ejemplo, como el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que tanto Francia como Italia se acaban de saltar elegantemente. Pérdida de credibilidad y liderazgo, el zorro cuidando de las gallinas, titúlenlo como quieran. ¡Pobre Juncker, dos semanas en el cargo y ya piden tu cabeza! Sé fuerte, y mucha suerte con el diseño de la propuesta de inversión de 300.000 millones en Europa por parte de los Gobiernos, a ver si más allá del papel puede alegrar la cosa económica. Juncker contra Juncker, lo quiera o no.

Dejamos aquí la sección escándalos de la semana, por no hacer sangre. En el apartado de política económica las cosas siguen su inercia: la Fed y el debate del cuándo librado por la versión moderna de inflación vs empleo; el BoJ que repite con lo poco que le queda haya funcionado o no; y a medio camino, el BCE con un Mario Draghi que alarga el discurso del no se vayan, lo mejor está por venir. “Whatever it means”.

Dialogar puede ser dificil

 

Buena semana

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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