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Beatriz Barros de Lis (AXA IM): “El inversor está dispuesto a renunciar a la liquidez en su búsqueda de rentabilidad”


La misma pregunta ha rondado las conversaciones entre gestoras, asesores financieros y banqueros privados en los últimos meses: ¿Cómo construir para el cliente la mejor cartera para un contexto de crecimiento más débil? No hacer nada, es decir, quedarse en liquidez, no es una opción en un contexto de tipos negativos y sin previsión de subir durante años. Entonces, ¿qué verdaderas alternativas hay? “En esto contexto uno no se puede resignar a los índices. Hay que explotar la volatilidad”, insiste Beatriz Barros de Lis. En esta entrevista, la directora general de AXA IM para España y Portugal, desgrana las principales tendencias del momento en la industria de la gestión de activos.

1. Los alternativos

En esa necesidad por buscar nuevas ideas en el mercado, los inversores se están abriendo a zonas antes descartadas por su menor liquidez. Por eso los alternativos, una categoría de productos antes reservada a pensiones o grupos aseguradores, se están popularizando entre un nuevo segmento de ahorradores. Aquel que puede asumir una mayor iliquidez con el fin de acceder a opciones de inversión con mejor visibilidad de rentabilidad a largo plazo. La experta insiste en ir de la mano de asesoramiento profesional, ya que invertir en alternativos tiene ciertos matices.

Por ejemplo, es crucial entender bien la estructura del producto. No es lo mismo invertir en private equity que en private debt. En el primer caso la curva de inversión es una J: durante un periodo de tiempo no se genera rentabilidad (o incluso es negativa) ya que el capital aún se encuentra en fase de inversión. Luego viene un periodo más corto donde las inversiones se materializan y se genera la mayor parte de la rentabilidad, y finalmente la fase de desinversión.

Además, hay que alargar el horizonte temporal hasta los 8-10 años y asumir que durante una  serie de años el capital invertido va a estar bloqueado. Aunque esto no debe interpretarse como una desventaja frente a vehículos de liquidez diaria. Al fin y al cabo, los activos privados no ofrecen un mark to market, un recordatorio psicológico de la evolución de una inversión. “A veces es casi mejor saber que no puedes hacer nada que estar mirando el valor liquidativo a diario y romper tu convicción inversora porque no eres capaz de aguantar la presión”, afirma Barros de Lis. “Y el mark to market no siempre refleja la realidad de una inversión”.

2. Duraciones cortas

Pero los alternativos no son una opción para todo tipo de inversor ni mucho menos para el más retail. Lo que no quiere decir que estos no necesiten nuevas ideas. En la coyuntura actual de fin de ciclo una gestora tiene que poder ofrecer cosas que funcionen y que tengan sentido, insiste Barros de Lis. Para la experta, ese requisito lo cumplen los fondos de renta fija de corta duración. Son propuestas de valor para aquellos inversores que quieren dar un paso más allá de los bonos de gobiernos, pero hacerlo de una manera mucho más controlada.

3. Temáticos

En un mundo que va evolucionando cada vez más rápido, hay compañías mejor posicionadas para capitalizar esas áreas de mayor crecimiento. La robótica, la economía digital, la longevidad… son megatendencias que impactan en todos los aspectos de la vida y esto tiene un efecto inmediato en los beneficios futuros de las empresas. Por ello, hace unos años el equipo de renta variable fundamental de AXA IM, Framlington, decidió explotar sus fortalezas en gestión sectorial a través de una gama de temáticos.

La penetración digital en el mundo aún ni llega a cifras de doble dígito, lo que da una idea del potencial de crecimiento a partir de ahí. Son propuestas distintas a tener en cuenta en este momento del ciclo. “Porque no se puede no tener renta variable en una cartera a largo plazo, pero siendo así, que sea en temáticos”, insiste.

En los temáticos, los índices se convierten en una referencia del coste de oportunidad frente a invertir en un fondo de renta variable global. Como explica Barros de Lis, son productos con mucha más flexibilidad que si estuvieran focalizadas en un área geográfica.

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