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¿En qué punto está la ISR en España?


No cabe duda de que la inversión socialmente responsable (ISR), que se rige por criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG), ha pasado de ser una inversión de nicho a una tendencia en auge. “Yo sí creo que últimamente se habla más de ISR”, asegura Gonzalo Thomé, analista sénior de fondos de inversión en Inversis, durante el desayuno temático organizado por Funds People y patrocinado por Vontobel AM. Si bien esta filosofía de inversión está más asentada en otros países europeos, los selectores españoles están convencidos de que la ISR está aquí para quedarse [https://es.fundspeople.com/news/isr-hablan-los-selectores-de-fondos].

En este sentido, Ricardo Comin, country head adjunto de Vontobel Asset Management, observa “una mayor demanda por parte del cliente, tanto en renta fija como en renta variable”, que está llevando a que las compañías cada vez participen más en ISR “porque, si no, los grandes compradores de fondos dejarán de invertir en ellas. Así que vamos a entrar en una especie de círculo virtuoso en el que todo el mundo acabará aplicando criterios ISR”.

“De todas formas”, puntualiza Thomé, “hay entidades gestoras, o gestores de fondos, que alardean mucho de ser ISR pero realmente no lo aplican tanto, y luego hay otros que no lo publicitan y que, sin embargo, ya están aplicando criterios ASG en su selección de inversiones o de activos”.

Inversores institucionales vs. minoristas

Pese a que algunos estudios cuestionan el compromiso de los inversores institucionales con la inversión ISR, lo cierto es que el crecimiento de estas estrategias ha venido impulsado fundamentalmente por este tipo de cliente. Augusto Caro, responsable de los productos de renta variable, fondos mixtos y planes de empleo en Bankia, sí que ve demanda demanda del cliente institucional “muchas veces, es cierto, influido por las gestoras, porque cada vez hay un mayor número de productos y porque se demuestra que este tipo de productos además produce una mayor rentabilidad a medio y largo plazo”.

“La ISR es algo específico que requiere más conocimientos que una inversión normal”, explica David García Rubio, responsable de inversión sostenible y responsable (ISR) en Santander AM. “Por eso, quien más lo demanda es quien más conoce; de ahí que sea el inversor institucional, que viene demandándolo desde hace muchos años, y cada vez más incluyen en sus mandatos la exigencia de que las inversiones sigan criterios ASG”.

¿Y qué pasa con el inversor minorista? En opinión de David Sánchez, analista de fondos de inversión en AndBank, “el cliente retail siempre va un paso por detrás. Lo que estamos viendo es que las instituciones ofrecen cada vez más este tipo de vehículos y el cliente minorista empieza a demandarlo también cada vez más y empieza a ser consciente de las ventajas que tiene este tipo de inversión, tanto desde el punto de vista de los riesgos –ya que reduce los riesgos de las inversiones que estamos acometiendo– como de las oportunidades desde el punto de vista del perfil de rentabilidad-riesgo”.

“Creo que es fácil argumentar que la ISR te evita ciertos sustos”, asegura Ricardo Comin. “Pensemos en Volkswagen, en Bosch, en BP y el tema del Golfo de México, en Facebook… Cuando explicas que las empresas que mejor tratan a sus empleados habitualmente retienen talento, la gente lo entiende rápidamente. O, ahora que está tan de moda todo el tema de la reducción del CO2, si le comentas a un cliente que si invierte en un fondo de sostenibilidad en vez de en otro estándar se está ahorrando el equivalente a X kilos o toneladas de CO2, les parece bien. Por eso creo que este tipo de ejemplos, que plasman por qué la ISR puede ser buena para el inversor, hacen que al final se convenza”.

Impulso europeo

David García pone el foco la legislación. “La UE sacó a principios de año un plan para fomentar las finanzas sostenibles. Tiene diez acciones, de las que cinco afectan al core de nuestra industria. Este plan va a transformar completamente nuestra industria en los próximos seis años, obligándonos a que el deber fiduciario que tenemos desde el origen sea el máximo exigido para nosotros. Y eso no solo implica generar rentabilidad sino hacerlo de una forma sostenible y responsable, lo que nos hará cambiar el chip en todas nuestras líneas, estructuras y procesos”.

Augusto Caro defiende además que el cuestionario de idoneidad y conveniencia que impone MiFID incluya alguna pregunta específica sobre inversión bajo criterios ASG. “Esto permitirá que los inversores puedan definir cómo quieren invertir su dinero, no solo desde un perfil de rentabilidad-riesgo sino también, dentro de su perfil, si quieren o no que su inversión tenga un componente importante de criterios ASG”.

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