¿En qué piensas cuando digo pensiones?


Muchas veces cuando hablamos de la inversión en pensiones en España nos viene a la mente una imagen de ineficiencia, de ser un producto para unos pocos o cuyo interés es meramente fiscal. Existe, sin embargo, un nicho de mercado en el que las cosas se están trabajando desde hace muchos años de una forma interesante: los planes de pensiones de empleo.

Los planes de pensiones de empleo, aquellos que se crean en el seno de las empresas y de la negociación colectiva y de los que se benefician todos los trabajadores de una empresa, están teniendo en los últimos años unas rentabilidades acordes a sus objetivos, se están realizando inversiones de una forma diversificada y es un tipo de inversión en el que consideramos que no se puede hablar de década perdida.

Es un segmento de mercado gestionado por entidades gestoras de nivel, bajo las instrucciones dadas por las comisiones de control, supervisado por el regulador, pero controlado en el día a día por esas mismas comisiones de control, las cuales, en muchas ocasiones, están a su vez asesoradas por entidades independientes de prestigio.

Este esquema de gestión, supervisión y asesoramiento que brevemente hemos descrito, está dando sus frutos. Para verlo, se pueden comparar los resultados de los planes de pensiones de empleo con otros productos de inversión colectiva: los planes de pensiones individuales y los fondos de inversión. En la siguiente tabla se puede observar como las rentabilidades de los planes de pensiones de empleo en todos los plazos son superiores a las de los planes de pensiones individuales y a los fondos de inversión.

Si a esta comparativa le añadimos los resultados de los planes de pensiones que conforman la muestra PIPS (Pension Invetment Performance Service) de Mercer, se puede comprobar que aquellos planes cuyas comisiones de control llevan a cabo una mayor supervisión de sus  planes y que se están dotando de mejores estructuras de gestión y de buen gobierno, como subcomisiones de inversiones, equipos de trabajo, etc., están teniendo a su vez mejores resultados que el conjunto de los planes de pensiones de empleo. 

 

 

De la comparación de los datos de los planes de pensiones de la muestra PIPS de Mercer respecto de los otras categorías se pueden extraer tres conclusiones iniciales:

1) Si comparamos las rentabilidades del cuadro anterior con la inflación en el plazo más largo mostrado, 10 años, que se ha situado en un 2,7% anual, se puede comprobar como las rentabilidades de los planes de pensiones de empleo están cumpliendo con el que debería ser un objetivo de mínimos para cualquier inversión, el mantenimiento del poder adquisitivo.

2) Se podría pensar que este diferencial de rentabilidades se deba únicamente a la diferencia en las comisiones de gestión soportadas por los planes de pensiones de empleo, que son significativamente inferiores a las de los planes individuales, pero a pesar que sin duda este aspecto es importante, no es el único, pues las comisiones de gestión más depósito de los planes de pensiones individuales a cierre de 2011, eran del 1,5%, según los datos de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, un importe inferior a las diferencias entre los dos sistemas.

3) Por otro lado, las diferencias que se pueden observar en las rentabilidades entre el global de los planes de pensiones de empleo y los que conforman la muestra PIPS de Mercer, no se deben a que sus inversiones sean más arriesgadas, sino al contrario, se demuestra que se están consiguiendo mejores rentabilidades incurriendo incluso, en menos riesgo. En el siguiente gráfico se muestran las rentabilidades y el riesgo en 2012, de todos los fondos de pensiones de empleo en comparación con la mediana de los fondos de pensiones de la muestra PIPS de Mercer.

Este menor nivel de riesgo de los fondos de la muestra PIPS de Mercer lo están consiguiendo gracias a una mayor y mejor diversificación de sus inversiones. La estrategia de inversión de los planes de pensiones de empleo se ha estabilizado desde el año 2000 en unos porcentajes de inversión en renta fija alrededor del 50%, en bolsa alrededor del 35%, en activos inmobiliarios y alternativos cercanos al 5% y porcentaje en tesorería sobre el 10%.

Sin embargo, al analizar en mayor detalle la forma de invertir y los cambios que se han producido durante 2012, es cuando se observan las diferencias más relevantes e interesantes:

• La inversión en renta fija euro se compone tanto de renta fija de gobiernos como de renta fija privada. Este es el principal activo de los Fondos de Pensiones de empleo en España por el porcentaje que se invierte en ellos y en el que durante 2012 se observan cambios más significativos, siendo el principal de ellos una reducción de la exposición a renta fija española para incrementar la renta fija de la zona Euro.

• La disminución de la inversión en renta fija española tuvo parte de su conmtrapartida en un incremento de la renta fija no Euro, activo que ha incrementado de forma importante su peso hasta niveles del 4%. Entre los principales activos que incrementaron su exposición está la renta fija high yield, la renta fija americana y la renta fija de países emergentes.

• Por su lado, la inversión en renta variable está virando, desde una inversión centrada en la zona Euro hasta invertir prácticamente la mitad de la renta variable fuera de la zona Euro, con un incremento significativo de la exposición en renta variable americana y un peso de los países emergentes cercano ya al 5%.

• La inversión en activos inmobiliarios y alternativos incluye tanto activos de private equity, materias primas, inmuebles o hedge funds, pero no varió de forma significativa su peso dentro de los fondos de pensiones de empleo.

• Cabe destacar también un cambio en el nivel de riesgo de los fondos, que redujeron su volatilidad durante 2012 gracias principalmente a una menor volatilidad en los activos de renta variable, pero también de renta fija euro.

• Por último, se observa también un cierto cambio en el estilo de gestión de los fondos, que redujeron su nivel de rotación y el tracking error respecto de sus respectivos índices de referencia.

Como en todo en la vida, a pesar de lo positivo de la forma de gestionar las inversiones en los planes de pensiones de empleo, en nuestra opinión cabe espacio de mejora en aspectos como: una gestión más eficiente de la tesorería, una mayor diversificación y duración de la inversión en renta fija, un incremento en los activos alternativos y una búsqueda constante de nuevos tipos de activo que ayuden a mejorar las rentabilidades sin incrementar el nivel de riesgo.

Pero en definitiva, las decisiones y la supervisión por parte de las comisiones de control, la adecuación de la estrategia de inversión a unos objetivos de largo plazo, la eficiencia en las comisiones y gastos, la buena ejecución de las entidades gestoras, el contar con un asesoramiento independiente de calidad y en definitiva, el estar encima de las inversiones, está aportando un plus de rentabilidad a los planes de pensiones de empleo que trabajan bajo este esquema.

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