“En Mirova no sacrificamos retornos por ética: también hay buenas oportunidades en ISR”


Desde este año, Mirova se ha convertido en la filial especializada en Inversiones Socialmente Responsable de Natixis Global Asset Management (NGAM). Hasta entonces era la división de Inversiones Socialmente Responsable de Natixis Asset Management, la gestora francesa, y ahora se ha convertido en una de las 23 gestoras del modelo multi-afiliates de NGAM. Jens Peers, director de inversiones de Mirova, ha estado de visita en España para explicar a los clientes del conglomerado francés los pilares sobre los que se basa su política de inversión y cuál es su visión de futuro.

Peers comienza aclarando un par de falsas percepciones sobre la ISR. La primera, muy extendida en países como España, que se basa exclusivamente en la ética. Aunque es cierto que la propia firma tiene el compromiso de no invertir en productores de tabaco ni en compañías vinculadas al terrorismo, la polución del medio ambiente y la falta de respeto a los Derechos Humanos, Peers explica que muchas veces se tiende a no invertir en un sector en bloque, sin distinguir entre compañías con códigos de buen gobierno de otras poco respetuosas. El segundo mito sobre la ISR que este gestor quiere desmontar es que este tipo de estrategias sean menos rentables: “En Mirova no sacrificamos retornos por ética, también hay buenas oportunidades en ISR”.

El experto, que se define a él y a su equipo como “activos, pero no activistas”, maneja tres niveles de inversión. En primer lugar, la detección de oportunidades ligadas a inversiones responsables. Después, la gestión del riesgo. Y en tercer lugar, tomarse muy en serio el papel de accionistas y también en representación de los clientes. Peers lo resume así: “Las compañías tienen que estar contentas de tenernos como accionistas”, porque tienen un nivel muy elevado de compromiso.

El punto de partida de la firma es la búsqueda de las compañías que puedan generar mayores retornos en los próximos 10 años. Y para ello, se preguntan qué tendencias pueden marcar la siguiente década.  La postura de Peers es cuanto menos interesante: “El deber con nuestros inversores no es sólo generar un retorno a cinco años, también garantizar que las futuras generaciones puedan invertir en las compañías que darán forma al mundo de mañana”. El acercamiento que realizan para la inversión en renta variable se compone de dos vectores: el impacto de la inversión en términos sostenibles (inversión directa, creación de empleo, concesión de microcréditos…) y la identificación de temas.

Así, el director de inversiones de Mirova explica que los expertos de la firma han detectado hasta ocho temas que marcarán el rumbo de la economía mundial en la próxima década: crecimiento de la población mundial, urbanización, crecimiento de la clase media en los países emergentes, envejecimiento poblacional, avances tecnológicos, agotamiento de los recursos naturales, cambio climático y evolución del sistema financiero.

Todos estos temas tienen derivadas que se pueden traducir en ideas de inversión que además cumplan con la filosofía ISR. En concreto, buscan las compañías que están ayudando a desarrollarse estas ocho tendencias, las que ofrecen soluciones a problemas causados por estas tendencias y las que tienen una exposición positiva a estas tendencias. Por ejemplo, las temáticas ligadas a los cambios de la pirámide poblacional se pueden expresar a través de inversiones en compañías de alimentación, educación y salud, que son las tres principales necesidades que Peers identifica que crecerán de forma constante en los próximos diez años. Así, algunos de los sectores que cumplen con los criterios de exposición a estas temáticas son las farmacéuticas, ópticas y fabricantes de robots.

Respecto a la progresiva urbanización – se calcula que un 70% de la población mundial vivirá en ciudades en los próximos 30 años-, Peers detecta que los sectores que más crecerán en torno a esta tendencia serán los relacionados con trasporte, tecnología y embalaje. Adicionalmente, a medida que mejora la sociedad (tanto en calidad de vida como en cultura), también ve mayor demanda de productos relacionados con la salud y el patrimonio.

En cuanto a la evolución del sistema bancario – y por ejemplo, Peers tiene en cartera a BBVA por valoración, fortaleza del balance y exposición a emergentes-, la postura de Mirova es que el sistema financiero “va a tener que volver al estilo de antaño para invertir en la economía real”, lo que abre la puerta al ahorro de largo plazo. El director de inversiones de la gestora cree que la inversión con criterios sostenibles está vinculada a esta última tendencia: “Se está incrementando la demanda de fondos como alternativa para el ahorro y la ISR será el área que crecerá más”. Fundamenta esta afirmación en el creciente interés de planes de pensiones y mandatos.

Una nueva categoría de renta fija

Dentro del área de renta fija con criterios ISR, Jens Peers destaca un instrumento hasta ahora muy poco conocido, los bonos “verdes” (“green bonds”). Se trata de títulos de renta fija emitidos por una agencia, compañías o gobiernos para financiar un proyecto que pueda recibir la etiqueta de “verde”, como por ejemplo la construcción de una desalinizadora o de una planta de tratamiento de aguas fecales.

El experto indica que muchos gobiernos han empezado a recurrir a este tipo de emisiones – que siempre están respaldadas por el emisor- como una manera de financiar proyectos que de otra forma no se habrían podido ejecutar por falta de presupuesto. Peers calcula que esta nueva categoría de renta fija “crecerá muy rápido este año” y se apoya en los datos del año pasado, en el que se registraron 11 emisiones equivalentes a 500 millones de euros

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