“En los últimos años le hemos dado al fondo un sesgo más value”


El Robeco BP Global Premium Equities es uno de los fondos de renta variable que más éxito comercial está teniendo en el mercado español. De los 2.500 millones de euros que gestiona este producto de Robeco, algo más de 1.000 están en España, según datos del barómetro que publica Funds People. Se trata de una estrategia de renta variable global dirigida desde Boston por Joshua Jones y Christopher Hart, profesional este último que en 2016 recibió el premio a mejor gestor de renta variable global por Morningstar. Hart acaba de estar de visita en Madrid para explicar las interioridades de un producto que hoy presume de las calificaciones Blockbuster y Consistente Funds People.

Su fondo es único. “Lo que lo hace tan especial es que tenemos una forma de invertir muy disciplinada”, afirma. Esto queda patente en el proceso, basado en la selección de las mejores compañías por valoración, fundamentales y momentum. “Tratamos de identificar compañías con buenos negocios que exhiban tres características: que estén infravaloradas (value), que cuenten con unos sólidos fundamentales (calidad) y que presenten unas perspectivas de beneficios positivas (momentum), prestando especial atención a aquellas que estén incrementando el beneficio por acción. La historia nos ha demostrado que esta estrategia funciona a largo plazo”, asegura el experto.

Los números le avalan. Desde que Hart se hizo con el timón del Robeco BP Global Premium Equities hace diez años, el gestor ha generado una rentabilidad anualizada del 12,44%, 2,29 puntos por encima de la media de su categoría y 0,21 puntos superior a la del MSCI World, su índice de referencia.

Hart es un profesional con un profundo conocimiento de los mercados de renta variable. No tiene visión macroeconómica más allá de las expectativas de beneficios, los cuales no ven deteriorándose en Estados Unidos, el mercado en el que invierte el 64% de la cartera. Es concienzudo en sus análisis, pero también pragmático. Esto se ve en la forma que tiene de trabajar. No quiere perderse ninguna oportunidad que le pueda ofrecer el mercado. Por eso toma como punto de partida un universo muy amplio, formado por más de 10.000 compañías con una capitalización superior a los 1.000 millones, el cual reduce a través de un primer filtro cuantitativo. De este ejercicio, el gestor extrae conclusiones relevantes que le han servido para tomar decisiones de posicionamiento.

“Si analizamos, por ejemplo, las empresas de calidad y lo pasamos por el filtro cuantitativo, observamos que el 33% de las que aparecen en primer lugar cotizan hoy entre un 20% y un 25% más caras de a lo que cotizaban antes de la crisis de 2008-2009 y entre un 30% y un 35% más caras de lo que lo estaban antes de la crisis de las puntocom en 1999-2000. Esto te dice que estás invirtiendo en empresas de calidad y con negocios estables, pero demasiado caras”, explica. Para Hart, esto es un problema al que ha tenido que enfrentarse porque son valores que han alcanzado el precio objetivo fijado por el gestor. Y lo ha resuelto reasignando ese dinero.

“Durante el último año, la valoración ha sido un factor que ha cobrado más relevancia en la estrategia del fondo. De este modo, hoy la cartera del Robeco BP Global Premium Equities cuenta con una exposición ligeramente menor al quality y al momentum de la que tenía años atrás y un mayor sesgo al value. La exposición a empresas de calidad y de momentum no es la misma que hace tres años. Ahora lo que tenemos es compañías con un perfil de valoración mucho más atractivo que el mercado, como evidencia el hecho de que el PER medio de la cartera sea actualmente de 11 veces, cuando la media del MSCI World es de 14 veces”, subraya Hart.

En la práctica, esto significa seguir apostando por una cartera de calidad, momentum y value, pero en el que, a la hora de seleccionar las 108 compañías que tiene en la actualidad (el rango suele moverse entre los 70 y los 135 valores), la valoración juegue un papel más importante. El resultado es una cartera en la que el finanzas (23%) y tecnología (17%) son, en estos momentos, los sectores de mayor peso, mientras que a nivel geográfico Estados Unidos es la gran apuesta (64%). De las diez empresas del top 10, ocho cotizan en Wall Street. En general, Hart pone el foco en los mercados desarrollados, con una exposición muy limitada al mundo emergente (apenas mantiene un 1,25% a este universo).

De la estrategia también destaca el dinamismo y la flexibilidad con la que se mueve ente los distintos rangos de capitalización. De hecho, un 21% de la cartera está invertida en empresas de mediana capitalización, a las cuales ha llegado después de que hayan pasado por el análisis cuantitativo. “Este filtro no te da toda la granularidad que necesitas. Es un primer paso que te permite reducir el universo. Tras él comienza un segundo proceso en el que todo el estudio de la compañía es realizado por nuestro equipo de analistas. Visitamos más de 1.000 empresas al año. Nos reunimos con sus directivos para tratar de responder a la gran pregunta: ¿es una compañía que estructuralmente tiende a mejorar o a empeorar?”.

Cuando Hart encuentra una oportunidad en el mercado construye una posición pequeña, que suele ser de entre 50 y 70 puntos básicos. “A partir de ahí, queremos ver signos que nos confirmen que los catalizadores que hemos apreciado en el valor empiezan a funcionar. Les solemos dar a las compañías un plazo de dos trimestres para que nos demuestren si el factor que hemos identificado como el conductor clave para que la empresa incremente su rentabilidad y beneficios mejora. En caso contrario, vendemos la posición rápidamente. No utilizamos stop losses porque contaminan el proceso de inversión”, señala. La beta de la cartera es de uno, la cual es resultado únicamente de esa selección bottom-up.

Profesionales
Empresas

Noticias relacionadas

Lo más leído