“En deuda de emergentes, la diversificación es fundamental para la gestión del riesgo”


TRIBUNA de Daniel Moreno, gestor principal de carteras de la entidad especializado en deuda de mercados emergentes. Comentario patrocinado por Mirabaud AM.

Con 20 años de trayectoria en la gestión de deuda de mercados emergentes y considerado por Citywire como uno de los gestores de referencia en esta clase de activos, el experto da las claves de su estrategia de inversión con el fondo Mirabaud Global Emerging Market Bond, en uno de sus mejores momentos, como ejemplo.

La entrada de Daniel Moreno en Mirabaud en noviembre de 2017 supuso también el lanzamiento de un fondo específico de deuda de mercados emergentes globales por parte de la gestora: Mirabaud Global Emerging Market Bond, una herramienta que aprovecha algunas de las mejores oportunidades de inversión de su ámbito para obtener rentabilidad superior a largo plazo y ajustada al riesgo.

Como explica Daniel Moreno, el fondo, dirigido especialmente a inversor institucional y privado, con un horizonte de inversión a medio-largo plazo (mínimo de 3 años), ha cumplido con creces sus expectativas.  “En poco más de un año, el fondo ha conseguido alcanzar los 165 millones de dólares. Además, en un año como 2018, donde la clase ha sufrido un poco más de lo esperado, hemos controlado el riesgo eficazmente de modo que el resultado es mejor que el de los índices de referencia y la competencia”, afirma Moreno. En el mes de enero, el fondo acumula un 4,2 por ciento en positivo. La cartera, con cerca de 160 posiciones, tiene un rendimiento medio del 10,2 por ciento y una duración de 3,6 años. Para Daniel Moreno, “en el año en curso es muy posible que el rendimiento del fondo alcance un 8 por ciento o algo más”.

Mirabaud Global Emerging Market Bond tiene un objetivo de rendimiento a medio-largo plazo de entre el 5 y el 7 por ciento en dólares, con una volatilidad media del 5 por ciento. Como elemento especialmente diferenciador, el estilo de inversión marcado por Daniel Moreno muestra una flexibilidad máxima, lo que permite al fondo tener niveles de diversificación “que son imposibles de alcanzar invirtiendo solamente en un segmento del universo, que es lo que la gran mayoría de los fondos hacen. En deuda de emergentes, la diversificación es fundamental para la gestión del riesgo. Además, tenemos un objetivo de volatilidad para proteger al inversor de cualquier evento que pueda ocurrir”, explica el gestor.

Desde el punto de vista del gestor, Argentina es, actualmente, el país con la deuda soberana en dólares de mayor valor, con un nivel del 10 por ciento a partir de 5 años; su deuda provincial también es interesante, con rendimientos de hasta un 13 por ciento en dólares. Del mismo modo, para el experto, en la deuda provincial del Líbano la curva esta invertida y se pueden obtener rendimientos similares, pero a menos de dos años. “En los dos casos, el soporte institucional por parte del FMI o de países aliados -en el caso del Líbano- hace que la inversión tenga un riesgo visible y donde pensamos que la suspensión de pagos es muy improbable” afirma Daniel Moreno.

Pero, si hablamos de preferencias geográficas ahora mismo, el gestor no duda: “Turquía, actualmente el país con mayor ponderación a raíz de las oportunidades surgidas el pasado verano en donde los bonos turcos sufrieron una devaluación importante. El gobierno ha implementado medidas adecuadas para hacer frente a la volatilidad de los mercados y la confianza se está recuperando a niveles agigantados”.

Si hablamos de deuda en moneda local, el experto muestra como países preferidos a Brasil, México, Indonesia y Rusia. “En todos estos casos, los niveles de tipos de interés reales ajustados a la inflación son de los más altos del mundo, alrededor de entre el 3 y el 5 por ciento. Aquí es más beneficioso invertir a largo plazo (10 años), con tipos de interés nominales entre un 7 y un 10 por ciento”, comenta.

Como contexto marco, Moreno ve oportunidades realmente interesantes para la deuda de emergentes de cara a todo el presente ejercicio. Como explica, “la ralentización económica en el mundo desarrollado ha provocado que no se esperen más subidas de tipos, sobre todo en Estados Unidos. A la vez, el crecimiento en los países emergentes sigue de media a niveles bastante altos, en torno al 4,5%. Esto, y el hecho de que las valoraciones son muy atractivas, permiten tener una perspectiva positiva para la deuda emergente, donde esperamos rendimientos positivos de entre un 5 y un 10 por ciento en dólar”.

Por eso, el gestor anima a invertir en deuda de emergentes a quienes aún no mantienen una posición en este rango de la renta fija: “en los últimos 20 años, la inversión en deuda emergente ha sido la de más éxito, no solo por los altos rendimientos obtenidos, sino por lo ajustado a la volatilidad. El crecimiento económico y los ratios de endeudamiento en estos países van a seguir siendo mucho más favorables que en los países desarrollados”.

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