Empresas familiares: La clave está en cómo identificar lo que vale y lo que no


“Existen excelentes oportunidades de inversión en el universo de compañías familiares europeas. La cuestión es identificar aquellas que sean capaces de hacer crecer sus fundamentales a la vez que ofrecer un verdadero valor a los accionistas. Para ello, resulta crucial que los intereses de los propietarios y el accionista vayan alineados”. A encontrar esta clase de valores es a lo que se dedica Charles Anniss, gestor del M&G European Smaller Companies, quien afirma que no se debe subestimar un mercado que, según datos de la Comisión Europea, representa actualmente más del 60% del tejido empresarial europeo.

Sin embargo, existe una gran brecha entre la percepción que el inversor tiene de estas clase de empresas y la realidad. En este sentido, el gestor de M&G Investments defiende la gestión que llevan a cabo los propietarios de empresas familiares, a pesar de que en muchas ocasiones existen prejuicios que hacen que no se tengan en cuenta determinados factores como el buen gobierno corporativo o la exitosa gestión llevada a cabo por sus responsables. “Una percepción muy extendida de las empresas familiares cotizadas indica que estas compañías están mal gestionadas, no innovan, son propensas a las luchas internas y se olvidan de los principios de creación de valor de cara al accionista”, asegura el experto.

De hecho, algunas empresas familiares parecen existir simplemente con el objetivo de crear un imperio financiero personal, lo que deja poco espacio a otros dueños del negocio y limita el enfoque respecto a lo que representa el gobierno corporativo. “En el mejor de los casos, esto puede dar como resultado una puesta en entredicho de las decisiones estratégicas de sus responsables y una escasa rentabilidad al accionista. En el peor, puede conducir a la destrucción de valor de la empresa, al fraude e incluso a la quiebra del negocio”. No obstante, Anniss considera que generalizar sería un error, ya que algunas de ellas pueden generar una atractiva rentabilidad al ser empresas bien gestionadas y con un negocio planificado.

Empresas familiares que baten al mercado

Lo demostraría un estudio realizado por Credit Suisse, en el que se señala que los rendimientos generados por los flujos de caja de las empresas cotizadas a lo largo del tiempo han sido sistemáticamente superiores a las del resto. “Esto, a su vez, ha impulsado el precio de las acciones de esta clase de compañías, hasta el punto de que su comportamiento bursátil ha batido en los últimos cinco años en un 8% al mercado”, desvela el gestor. “Para nosotros, es una cuestión de identificar las empresas adecuadas, sobre todo a aquellas que se ajusten a los principios de nuestra filosofía de inversión”.

“Cuando las encontramos, nos damos cuenta de que empresas familiares bien administradas son compañías que agregan valor a una cartera de una manera más clara que otras cotizadas cuyo capital no está en manos de un clan”. En su opinión, las empresas familiares de éxito buscan adoptar un enfoque de negocio de largo plazo, a menudo con una planificación que va entre los cinco a los diez años. En este sentido, el gestor considera que una base accionarial estable le facilita la tarea dado que la gestión se mantiene durante un periodo de tiempo más largo de lo normal y, además, se ve menos influida por las demandas a corto plazo y por los caprichos de los inversores institucionales”.

“Esto significa que las empresas familiares son menos propensas a tomar decisiones drásticas en periodos de dificultades, lo cual puede ser beneficioso de cara a la rentabilidad cuando se mira a través de una lente de largo plazo”. Por lo pronto, las empresas familiares suelen conservar un espíritu empresarial y, además, suelen mostrar una menor dependencia de la financiación de los bancos. “Desde el punto de vista del balance, tienden a ser bastante conservadores”, señala el experto.

En la presentación celebrada en Londres el pasado mes de junio con motivo del tradicional International Media Day, Anniss explicaba cuáles eran los factores que analizaba a la hora de configurar su cartera. Además de preguntarse si la empresa está en precio o no, el gestor del M&G European Smaller Companies estudia el perfil de la compañía y, sobre todo, los riesgos de su negocio. “Me gustan aquellas con elevados flujos de caja, con negocios que ofrezcan altos retornos y cuyas ventas se centren principalmente en mercados como el de Estados Unidos o los emergentes”. Por el contrario, evita aquellas que centran su negocio en la venta de un único producto, ya que esto incrementa sustancialmente el riesgo de la inversión.

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