Emprendiendo con el IE y el Grupo Gadea


Emprendiendo con el IE y Grupo Gadea

Miguel de Juan Fernández- A bordo del ARGOS 24 Enero 2014

Ayer tuve la oportunidad de asistir en la Casa de la Espiritualidad de la Basílica de San Isidoro de León a una charla- coloquio organizada por el club de León del Instituto de Empresa y en el que participaron Manuel Bermejo por parte del IE y Gerardo Gutiérrez por parte del Grupo Gadea. Lo cierto es que fue un placer escucharles y ambos concentraron su charla en el aspecto del emprendimiento, uno en forma más teórica y otro más práctica. En el momento del coloquio que siguió a las exposiciones, uno de los representantes del club del IE – y amigo- Yawar Nazir propuso como pregunta qué opciones había para facilitar la inversión en empresas del tipo que conforman el tejido industrial de España en general y en concreto de Castilla y León. Se planteó el tema del MAB y otras posibilidades, pero al finalizar el acto estuvimos conversando al respecto y me gustaría aprovechar este artículo para compartirlo también con vosotros.

A veces da la sensación de que intentamos siempre inventar el fuego y la rueda una y otra vez, cuando ya está inventado. El MAB o en su caso el mercado secundario de renta fija para pequeños emisores pueden ser buenas ideas, pero al final no termina de despuntar y de conseguir los objetivos porque nos liamos en diseñar esas plataformas de negociación- de intermediación- con demasiadas trabas, como si el hecho de que a las empresas que estuvieran interesadas en cotizar o en lanzar sus emisiones se les facilite la vida en hacerlo, sea algo malvado,…y por ello se les pone la miel en los labios, les ponemos todas las trabas posibles, eligen o no cotizar o cotizar en otros mercados y luego nos quejamos de que “las empresas no aprovechan la posibilidad”,…lógico, si todo son problemas.

Otro ejemplo fundamental es el de la primera legislación sobre las SOCIMI; se supone que estas entidades iban a ser los REIT españoles y por ello, aprovechando que la legislación para los REIT está diseñada desde hace cincuenta años y ha triunfado en muchos países a lo largo del planeta, vamos nosotros y ¡diseñamos un REIT para que no lo sea!, le quitábamos el principal beneficio que lo hacía interesante, el no tributar en Sociedades y tributar sólo en IRPF por los dividendos generados,…naturalmente yo decidí invertir en REIT en el extranjero.

Lo que ayer le comentaba a Yawar era algo por el estilo. Nuestro mercado es muy pequeño y si no hacemos más que poner trabas en vez de facilidades para que los inversores se arriesguen ¡con su dinero!- no con el del estado-, al final se buscarán las opciones de inversión allí donde estén y serán esas las que se lleven el fruto del ahorro de los españoles. Una de las herramientas que podría favorecer esta intermediación entre demandantes de fondos- como las empresas por ejemplo- y los oferentes de fondos- los inversores- se supone que eran los bancos,…pero durante esta crisis hemos visto y sufrido cómo los bancos evitaban cumplir con esa misión por la urgencia de curar sus heridas y los mercados financieros- que han seguido funcionando sin problemas- se centran principalmente en compañías de un tamaño bastante elevado para lo que es la media de las empresas españolas.

Y como comentábamos ambos – junto con los responsables de Renta4 en León- no necesitamos inventar nada, existiría una figura jurídica (no existente aún en España) que permitiría agrupar los ahorros de muchos inversores y tener la posibilidad de invertirlos tanto en títulos cotizados como no cotizados,…el partnership americano, que puede verse como un hedge fund, pero la flexibilidad que tienen es tremenda. Tanto en concentración de las inversiones como del tipo de activo que pueden comprar. Por ejemplo, el partnership de Buffett de los años 50-60 (aunque actualmente existen otros que han tomado posiciones parecidas) no sólo se dedicó a invertir en títulos cotizados, y en algún caso con una elevadísima concentración del 40% del fondo en un único valor como en American Express, sino que fue la base por la que terminó adquiriendo la mayoría del capital de lo que entonces era una compañía textil ofrecida en mercado por debajo de su valor y que pasó a formar parte del partnership como una inversión empresarial,…más parecida a una operación de capital riesgo. Naturalmente esa empresa era Berkshire Hathaway.

La charla de Gerardo Gutiérrez fue estupenda- y así se lo dije- y desde el Instituto de la Empresa Familiar están intentando encontrar medios para facilitar precisamente ese intercambio entre inversores y empresas. Esperemos que ni ellos ni las administraciones pongan demasiadas trabas para ello. Básicamente lo que yo- como inversor- pediría no sería la garantía de que las empresas han de ser chachis y estupendas o que nos garanticen que, como inversores no vamos a perder dinero. El emprendimiento, el empresario, como recordaba don Gerardo se basa en tener una idea, una pasión y asumir el riesgo derivado de que salga mal. Lo importante es perseverar. Warren Buffett ha comentado en varias ocasiones que “es mejor empresario porque es inversor y es mejor inversor porque es empresario”.

En España nos falta mucho de todo esto. Los empresarios- sobre todo los grandes- han de aceptar y asumir que los errores forman parte del proceso del capitalismo (llamar a papá estado cuando tenemos problemas, como hicieron los bancos en aquella foto con Zapatero, no es la mejor forma de tener un mercado libre); y los inversores- y de esto algo comentaba en el libro El lemming que salió raro- deben asumir que es SU responsabilidad el invertir su dinero y por tanto arriesgarse. Tener un colchón o escudarnos en que nos han engañado (y en muchos casos ha sido así) no debería eximir que algo de responsabilidad nos corresponde a nosotros.

D. Gerardo distinguía bien entre empresarios y especuladores, pero hablando con un argonauta que había acudido al acto comentábamos que yo distinguiría también entre especuladores o, mejor dicho, habría que meter a muchos grandes empresarios españoles en el grupo de especuladores y muchos especuladores sin embargo habría que incluirlos en el otro bando; ya que es muy diferente un inversor- sea directo o a través de un vehículo de inversión (capital riesgo, fondo de inversión, hedge fund o partnership)- que arriesga su dinero o el de sus inversores y asume que el proyecto pueda salir mal; y por otro lado está el empresario que sólo acepta invertir en un proyecto cuando hay garantía de la administración pública y si no, no.

D. Gerardo ponía el énfasis en lo mal que se comprende el papel del empresariado y lo mal visto que está. Ciertamente hay casos poco ejemplarizantes, pero no olvidemos que son ellos los que permiten que la economía crezca, los que dan empleo y crean riqueza. Y a la mayoría de ellos, cuando les va mal, sólo reciben una mirada de desprecio como diciendo,…¡no haberte metido en ese negocio! Y aún así todos queremos un google español, una coca cola española y todo eso. Pues conozco a unos jóvenes empresarios que se fueron a San Diego a montar y desarrollar Kuapay y allí consiguieron facilidades y allí crean valor.

Un abrazo a todos y hasta el próximo artículo.

 
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