¿Emergentes? Sí, pero…


Nuestra convicción es que en los próximos años los activos de países emergentes seguirán adquiriendo un peso creciente en las carteras de los inversores. Su sólido crecimiento basado en la expansión de su demanda interna, los amplios márgenes de maniobra presupuestaria y la alta accesibilidad al crédito en un entorno generalizado de tipos reales negativos de la liquidez, los hacen francamente atractivos. Ahora bien, no hay que dejarse llevar por las apariencias o las modas, y ser muy cuidadosos en la selección de activos. Los países emergentes ofrecen muchas y buenas oportunidades, pero hay que estar vigilantes en el control de los flujos de capitales, la identificación de burbujas de activos y las posibles guerras de divisas.

En relación a la renta fija de países emergentes, recomendamos duraciones bajas que minimicen el impacto de las subidas esperadas de tipos de interés en dichos mercados; asimismo, aconsejamos una construcción progresiva de cartera que tome partido del crecimiento previsto en las rentabilidades.

En renta variable, desde nuestro punto de vista, el enfoque debe concentrarse en sectores de consumo básico y duradero, infraestructuras, energía y suministradoras de materias primas (acero, cobre, carbón…). Considerando el carácter estructural de estas inversiones, la exposición debe tomarse de forma progresiva aprovechando las correcciones del mercado. De esta forma, se minimizan dos de los principales riesgos de los emergentes: la burbuja de activos y la salida masiva de flujos de inversión directa.

Si bien desde Arcano Wealth Advisors, EAFI somos positivos en cuanto a la apreciación de las divisas emergentes, identificamos ciertos riesgos que justifican la cobertura parcial de la exposición en moneda local y la canalización de una parte de las inversiones a estos mercados a través de compañías multinacionales denominadas en euros.

Por último, los países emergentes gozan de un mayor margen de maniobra para la implementación de políticas de estímulo en base a una posición fiscal y de deuda externa privilegiada frente al mundo desarrollado. Este aspecto es un factor que aporta sostenibilidad al actual ritmo de crecimiento en urbanización e infraestructuras de muchos de estos países (por citar sólo un ejemplo, el plan de infraestructuras chino representa el 14% de su PIB). Por otra parte, las dinámicas demográficas de los emergentes favorecen un fuerte crecimiento de la demanda en bienes de primera necesidad (alimentos principalmente).

En nuestra opinión, tanto la demanda de infraestructuras como de alimentos son dos temáticas que ofrecen una oportunidad de inversión a través de los mercados de materias primas; éstos son una fuente de diversificación de carteras con una mayor liquidez que la renta variable emergente y con la contrapartida de su mayor nivel de riesgo. Como estrategia de inversión, es importante identificar qué materias primas están sometidas a una sobredemanda estructural y se encuentran, al mismo tiempo, limitadas en su oferta; en este sentido destacamos, por diferentes motivos, el petróleo, el cobre, el platino y algunas soft-commodities (cereales y soja).

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