“Ahora mismo los mercados no tienen la visibilidad suficiente como para poder hacer predicciones y estimaciones sobre el futuro”


Para Elliot Hentov,  jefe de Análisis de Política en State Street, la crisis del coronavirus es extremadamente compleja, en gran parte porque tiene varias dimensiones, y en cada una hay diversos grados de incertidumbre. La primera fuente de incertidumbre es la enfermedad en sí, ya que menos el número de fallecidos, otros datos no son tan claros, no hay certeza sobre el número total de infectados o de si algún tratamiento está funcionando. En segundo lugar está la dimensión de las respuestas políticas.

“Las respuestas han sido muy desiguales. Al principio para muchos se trataba de mantener la calma y el business as usual, luego ha ido habiendo diversos modelos de cierre, del parcial al más completo. Cada país ha dado respuestas diferentes. Y luego está la respuesta económica, que es donde quizás haya menos incertidumbre. Lo bancos centrales están actuando con bastante contundencia, inyectando liquidez, comprando bonos. La respuesta de la política monetaria ha sido clara”, apunta. Pero además, hay que tener en cuenta otros factores como las consecuencias geopolíticas de esta crisis. “Cuando consideramos todas las dimensiones en conjunto, resulta imposible ponerle un precio, y por eso estamos ante los mercados más volátiles que jamás hayamos visto".

¿Qué debería ocurrir para que pudiéramos poner un precio a lo que está ocurriendo? "Para que los precios empiecen a encontrar un rango de equilibrio, los mercados necesitan poder tener la visibilidad suficiente como para poder hacer predicciones y estimaciones sobre el futuro, pero eso es muy complicado con una situación tan cambiante. De hecho, ahora mismo, resulta casi imposible hacer una estimación sobre el PIB. No es posible hacer una estimación realista. Depende de cuánto duren los cierres y confinamientos, de las respuestas de las políticas fiscales y de sus efectos y de cuánto se prolongue esta disrupción".

A su juicio, los mercados necesitan entender cuánto puede durar y cuáles son los patrones que sigue la infección en distintos escenarios. "Cuando sepan qué pueden esperar, la situación podría calmarse. En ese sentido la evolución de la curva italiana será crítica. El momento en el que esto pase, los mercados tendrán una idea más clara de cuánto tiempo de confinamiento es necesario para aplanar la curva. Al menos los mercados tendrán una idea de cuál puede ser la magnitud de la disrupción”, señala Hentov.

Elecciones EE.UU. y crisis del petróleo.

Sobre el impacto de la crisis sanitaria en los resultados de las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre, Hentov considera que puede ser considerable. “En una crisis, el candidato que aspira a la reelección sólo puede obtener algún rédito si se fortalece su imagen como gestor de crisis, pero no creo que Trump esté dando esa imagen. Creo que la ventaja clara que los mercados le han estado dando por la situación de la economía, está disminuyendo, el resultado parece ahora mucho más ajustado”, puntualiza.

Sobre quién será su contrincante, Hentov considera que, “las primarias demócratas ya tienen vencedor y es Joe Biden, y creo que es positivo para los demócratas porque Biden es asociado con competencia y experiencia, mientras que Sanders lo es con cambios radicales. Esa imagen de competencia favorece a Biden contra Trump”.

En cuanto al ingrediente del petróleo en esta crisis, Hentov reflexiona sobre el enfrentamiento entre Rusia y Arabia Saudí: “lo que ha ocurrido es en parte efecto de lo que implica la crisis del virus. Podemos tender a pensar que en las crisis globales hay más unidad de acción, pero desafortunadamente, muchas veces ocurre lo contrario y las crisis geopolíticas se ven amplificadas. Rusia malinterpretó la situación y pensó que podría tener ventaja y obtuvo una respuesta feroz por parte de los saudíes. Dada la disrupción en la demanda, creo que el precio del petróleo va a tardar en recuperarse, lo que podría llevar a Rusia a replantearse su postura”, señala.

Des-globalización

Sobre los impactos a más largo plazo de esta crisis en la globalización, en opinión de Hentov, se podría profundizar en la tendencia todavía reciente de la desglobalización, con cadenas de suministro más cortas y más inversión en tecnología, frente al outsourcing masivo. “Si hubiéramos invertido en una cartera de desglobalización, probablemente hubiera superado al benchmark en estos días. Y aunque no se pueden cambiar radicalmente las estructuras globales, sí se puede reducir la dependencia de esos vínculos globales”.

En este entorno, la UE se enfrenta a un momento crítico. Italia ha sido duramente golpeada, pero para Hentov “la UE tiene la oportunidad de estar a la altura de la situación, permitiendo estímulos fiscales y otras medidas presupuestarias y el BCE dando facilidades para la liquidez…pero de nuevo, también dependerá en parte de la magnitud de los daños que se produzcan”.

Sobre el impacto de la crisis en China, el experto considera que probablemente hayan dejado atrás lo peor de la epidemia, “pero la tendencia a la desglobalización podría perjudicarle porque su crecimiento se ha basado en gran parte en unas cadenas de suministro globales y la cuestión es si ese modelo económico va a seguir siendo viable. Lo que China está intentando hacer es crear una zona de influencia económica lo suficientemente grande y vinculada con su economía como para que incluso en el caso de una de estas crisis no pueda haber mucha desconexión. Y eso ya ocurre en muchos países de Asia y varios de África, pero habrá que ver si el virus deshace en parte esos esfuerzos”.

Y finalmente, sobre la recuperación y su forma, su estimación es que todo dependerá de la duración. “En China parece que de momento solo ha habido un mes con datos extremadamente negativos, y en ese caso puede haber una recuperación gradual. Pero el caso de Italia parece distinto”, concluye.

Empresas

Noticias relacionadas