Elevada demanda estructural en deuda de alta rentabilidad


Los inversores estaban acostumbrados a la rentabilidad de los últimos años de la deuda del Estado y empresarial de alta calificación crediticia. Así que actualmente hay una clientela diversificada de minoristas, bancos privados, aseguradoras y fondos pensiones fijándose en la deuda empresarial de alta rentabilidad, que es menos sensible a las variaciones de tipos de interés. Es previsible que esta demanda permanezca. De ahí su atractivo.

Además hay un tema de interés que puede prolongarse los próximos años: empresas de negocios tradicionales que, dada la falta de crédito bancario, aprovechan las condiciones para salir, con prima, por primera vez al mercado de deuda, aunque conviene ser selectivos. En España es posible encontrar muchos emisores en muy variados sectores y hemos tenido y además encontramos interesantes determinadas empresas de negocios tradicionales que salen por primera vez.

En esta clase de activos es recomendable comprar y mantener, manteniendo la exposición en el tiempo, pues es muy difícil acertar con el momento de entrar o salir. En el camino hay riesgos de ejecución de decisiones de política económica que siguen siendo clave, deflación, contagio de emergentes y riesgos idiosincrásicos. Para inversores que desean ingresos recurrentes con baja volatilidad la estrategia apropiada en deuda de alta rentabilidad en Europa es en vencimientos de hasta 4 años, lo que es especialmente interesante en compañías no financieras. En conjunto el inversor puede obtener 4 a 4,5% de rentabilidad con esta estrategia.

Para ello es recomendable un horizonte de inversión de 18 meses.  Por otra parte, para una asignación de activos más estructural en deuda de alta rentabilidad y horizontes de inversión a más largo plazo, conviene incorporar todo tipo de vencimientos y sectores, incluyendo deuda subordinada financiera, además de emisores que acceden al mercado de deuda por primera vez. En este caso la expectativa de rentabilidad es mayor, de 5 a 7%, si bien con mayor volatilidad. El horizonte de inversión mínimo recomendable dos a tres años.

Esta clase de activos se ha mostrado muy resistente. En mayo de 2013, cuando la Reserva Federal de EEUU reveló su plan de retirar su programa de relajación cuantitativa, la rentabilidad de la deuda empezó a aumentar y las ventas masivas empezaron a extenderse a bonos y divisas emergentes. Aunque la deuda de alta rentabilidad europea tuvo un comportamiento negativo en junio, fue mucho más limitado que en otro tipo de activos, como deuda de alta rentabilidad de EEUU, acciones norteamericanas o deuda de mercados emergentes. 

El impacto directo es muy limitado, puesto la cartera básicamente no incluye emisores de empresas de Ucrania ni de Rusia. Ahora bien esta clase de activos es muy dinámica y reacciona al apetito o aversión por el riesgo. De manera que a corto plazo, especialmente si la crisis se profundiza, puede mostrar algo más de volatilidad. A medio y largo plazo resulta ser muy resistente y de hecho puede ocurrir que los inversores redistribuyan activos desde mercados emergentes hacia deuda de alta rentabilidad europea.

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