Repetición electoral: ¿qué impacto puede tener el 26-J sobre los mercados?


Los mercados no tienen respiro. Tan sólo tres días después de la celebración del referéndum sobre la permanencia o salida de Reino Unido de la UE, los españoles tenemos nuestra segunda cita con las urnas en seis meses… y las últimas encuestas apuntan a un resultado similar al del 20D. Sin embargo, Tanguy Le Saout y Cosimo Marasciulo, miembros del equipo de renta fija europea de Pioneer Investments, consideran que “es muy probable que las elecciones españolas no sean un factor significativo para el mercado en los próximos meses como lo ha sido el referéndum británico, el referéndum previsto para octubre en Italia o las elecciones estadounidenses en noviembre”. Dicho esto, ambos expertos consideran que la cita electoral “todavía dará puntos de vista importantes sobre lo fuertes que son los partidos no tradicionales en Europa, después del fuerte giro del Movimiento Cinco Estrellas en Italia el fin de semana pasado”.

Le Saout y Marasciulo afirman que la gran novedad de estos comicios en comparación de los de diciembre es la formación de la coalición Unidos Podemos, que según sondeos recientes podrían captar entre el 25% y el 26% del voto. El PP sigue siendo el partido con mayor intención de voto, un 28%, y después se sitúa el PSOE, que ha retrocedido del 25% de diciembre al 20% actual. Ciudadanos acapararía un 15% de la intención de voto. “Un evento potencialmente inesperado sería una gran coalición de izquierdas entre el PSOE y Unidos Podemos. El PSOE podría ser reticente, pero si Unidos Podemos son capaces de alcanzar cerca del 30% de los votos, el equilibrio de poder definitivamente se inclinaría a favor de una coalición”, vaticinan los expertos. Esta teórica coalición de izquierdas “será percibida como un acontecimiento negativo para España y llevará a un ensanchamiento de los diferenciales contra Alemania e Italia”, añaden. Al igual que se diagnosticó hace seis meses, desde Pioneer creen que “un gobierno en minoría entre el PP y Ciudadanos estaría en mejores términos con el mercado”.

Con independencia del resultado, la reflexión que extraen los expertos de la última campaña electoral es que “los años de estabilidad política en España han terminado”. En su opinión, esto puede afectar a los inversores porque “los activos españoles cotizarán con una prima mayor por riesgo político”.

"Todo apunta a que el PSOE, para el que se prevé un retroceso de 90 a 81 escaños, se convertirá en el partido bisagra”, explica Nicola Mai, gestor de PIMCO. Éste cree que, de las dos posibles coaliciones, lo más probable es que los socialistas den apoyo a un gobierno PP- Ciudadanos, “lo que se traducirá en un resultado favorable a los mercados”.

Sin embargo, no podemos darlo por sentado: ha quedado demostrada la escasa fiabilidad de las encuestas en toda Europa en el pasado y los cálculos políticos socialistas no son sencillos. Si se impone la coalición de izquierdas, puede que los mercados respondan de manera desfavorable, lo que derivaría en un repunte de los rendimientos de la deuda soberana española y en un retroceso de los activos de riesgo europeos”, coincide Mai. Éste subraya además que, gane quien gane, “la formación de gobierno llevará algo de tiempo, por lo que el impacto de las elecciones en el mercado a corto plazo probablemente será limitado” (leer más).

Algunas reflexiones sobre el riesgo político

Los últimos acontecimientos traen consigo una lección implícita: los gestores van a tener que analizar con mayor profundidad el impacto del riesgo político sobre las distintas clases de activos. “La diferencia de valoración entre la bolsa estadounidense y europea se traduce en un descuento de casi el 20% a favor de la segunda, donde se puede apreciar un mayor dinamismo económico. No se había observado una prima de riesgo relativa de esta magnitud desde la crisis de la zona euro, si bien los fundamentales europeos están mejorando”, hace notar Augustin Picquendar, gestor de DNCA Investments (filial de Natixis Global AM). “Salvo que ocurra algún cataclismo político (ruptura de España) que reavive los miedos de los inversores, con el tiempo el mercado debería terminar corrigiendo esta anomalía”, añade.

El diagnóstico general del gestor es que “si Europa recupera su credibilidad política, la renta variable recibirá un impulso”. Pero, con independencia del desenlace de todas las elecciones pendientes, opina que “el pesimismo de los analistas en torno a los márgenes de beneficios en Europa parece un tanto excesivo”: el consenso de mercado prevé un descenso del beneficio por acción (BPA) de casi el 1,5% en el Eurostoxx 50 (en 2015 esperaba un incremento de casi el 13 %), sobre la base de un crecimiento económico previsto cercano al 2 % en la zona euro. “Los beneficios trimestrales anunciados y la postura optimista de las empresas contradicen esta visión tan negativa sobre la zona euro”, sentencia.

En una carta enviada recientemente a sus clientes, George Muzinich (fundador de Muzinich & Co), incide sobre los múltiples frentes abiertos en Europa: la reciente adopción de políticas nacionalistas contrarias al espíritu de la UE en Hungría y Polonia, el ajustado resultado de las elecciones en Austria (en las que casi gana un partido anti inmigración) o el auge de los partidos políticos alternativos en Francia, Italia y Alemania. Sobre el 26J, el experto declara: “Los votantes españoles volverán otra vez en breve a las urnas para intentar formar un gobierno estable. Las perspectivas no son alentadoras”.  

El conocido inversor muestra su preocupación por el cambio de sentir de la sociedad europea: “Hay un estado de ánimo de frustración, de ansiedad sin nombre que cruza las barreras geográficas y penetra en el conjunto de la sociedad. Es demasiado fácil seguir la pista de este descontento hasta los factores económicos y culpar de nuestros problemas a la desigualdad de rentas”.

Muzinich admite que el colapso financiero de 2008-2009 y la fuerte recesión posterior han tenido un peso significativo sobre el estado de ánimo de la población. Pero opina que “no explica de forma adecuada el inesperado surgimiento de popularidad de tendencias extremas”. Cree que hay un elemento más profundo que está alentando el auge de los populismos: “Hay un sentimiento de que hemos perdido el rumbo, que ya no tenemos el control de nuestro destino, y de que hemos perdido la confianza que nos une a todos”. Piensa que en parte se ha alentado “a medida que los políticos intentan sin efectividad afrontar los problemas gemelos de exceso de déficit presupuestario e incremento del gasto social”. “Es necesario reconocer que el entorno económico y financiero ha cambiado. No hay precedentes históricos útiles para ayudarnos a encontrar un camino”, concluye Muzinich.

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