Elecciones en Francia, ¿giro de 180 grados en la política europea?


Las elecciones presidenciales que se celebran el domingo en Francia constituyen una de las piedras angulares que marcarán el futuro político de la eurozona y, por extensión, la evolución de los mercados. “El cambio político y un giro a la izquierda en uno de los gigantes europeos es una importante noticia que tiene el potencial de abrir nuevas brechas en los cimientos del área euro”, comenta Tom Beevers, gestor del fondo BNY Mellon Pan European Equity desde Newton Investment Management, una de las gestoras especialistas de BNY Mellon Asset Management, en referencia a la esperada victoria del canditato socialista Francois Hollande según indican los resultados de la primera vuelta y las encuestas.

A Beevers, que cree que de esa victoria se derivaría un cambio significativo hacia la izquierda, le preocupa la credibilidad de los cambios que se avecinan. “Nos preocupa la credibilidad de sus planes para el país, pues sus números fallan: se ha comprometido a reducir el déficit presupuestario francés al 3% de cara a 2013 y a lograr equilibrio para 2017, lo que supone cubrir un gap de 100.000 millones de euros desde la actual situación mediante una subida de impuestos que aportaría 29.000 millones y el resto a través un crecimiento mayor del esperado y mayor al gasto”, explica. Pero Beevers critica que sus planes se apoyan en la premisa de un fuerte crecimiento económico, del 1,7% este año y del 2,5% de 2014 a 2017, cuando la realidad es que Francia sólo ha crecido a ese nivel en dos años de la última década. “Con números que parecen difíciles de conseguir, los mercados de bonos podrían reaccionar de forma negativa a esos planes de consolidación fiscal”, dice el gestor.

En lo que coincide con otros expertos es en las medidas que empezaría a tomar Hollande, destinadas a reformar el paquete fiscal decidido por el eje Merkel-Sarkozy, renegociando y centrándose no sólo en la austeridad, sino también en el crecimiento. Pero Beevers cree, que a pesar de sus posturas, Hollande podría conformarse con cambios meramente cosméticos, aunque lo que sí cambiará es el tono del debate político en la eurozona, materializado en un mayor énfasis en medidas que estimulen el crecimiento.

Markus Peters, miembro del equipo de renta fija de M&G Investments, habla también de la intención de Hollande de renegociar el paquete fiscal de la eurozona, demasiado centrado en la austeridad, tratando de encontrar aliados en el SPD alemán. “Su elección podría desestabilizar el actual liderazgo conservador en la eurozona”, explica. Además, dice que Hollande, defensor de la idea de la creación de eurobonos, podría encontrar apoyos si en 2013 también hay un cambio en el gobierno alemán. “Todos los partidos alemanes desde la izquierda al centro, que tienen en las encuestas una cuota de voto del 60%, están bastante abiertos a su creación, aunque difieren sobre la forma de implementarlos”, explica.

Para Peters, habría una consecuencia añadida a la elección del candidato socialista como presidente: una mayor regulación del sistema financiero francés. “Tiene como objetivo obtener mayores ingresos de los bancos a parte de la tasa a las transacciones financieras apoyada por Sarkozy, y otras medidas propuestas por el partido incluyen un techo en los cargos por servicios bancarios, un aumento del impuesto en productos de seguro de vida mantenidos menos de 8 años, restricciones a opciones sobre acciones, una revisión de la regulación de bonus y el 75% de tasa impositiva para los ingresos anuales superiores a 1 millón de euros", explica el gestor.

Con todo, Beevers cree que lo que suceda el domingo no despejará la incertidumbre, pues “la elección de primer ministro el 15 de mayo será un importante indicador de la dirección futura que tome el Gobierno”, indicando que sería positiva la elección de alguien perteneciente a la izquierda moderada. “También hay elecciones parlamentarias en junio, así que la incertidumbre política en Francia prevalecerá hasta entonces”, comenta.

Ambiente de cambios e incertidumbre
Y es que los cambios se palpan en Europa, con varios procesos electorales en la agenda de los próximos meses y que determinarán las políticas de reducción de déficit de los países, con potenciales consecuencias inesperadas. “Muchas de las medidas de austeridad se han implementado de forma antidemocrática –como por ejemplo la elección de gobiernos tecnócratas en Grecia e Italia-, lo que aumenta el riesgo de que partidos de extrema derecha o izquierda salgan a la palestra y aprovechen el extendido sentimiento de anti-austeridad entre los votantes”, advierte Beevers. En Alemania, cree que la elección de Hollande pone en una situación comprometida a Angela Merkel en la medida en que apoyó a Sarkozy antes de las elecciones y por su postura contraria a las de Hollande, aunque Beevers cree que éste sabe de la importancia de tener a su lado a Alemania.

Para Peters, la incertidumbre no sólo vendrá de Francia, sino también de la coalición multipartidista en Grecia y los debates sobre el futuro político de Alemania, además de un posible referéndum en Irlanda sobre la política fiscal en la eurozona. “La posibilidad de cambio electoral en Francia, Grecia y Alemania podría ser vista como incierta debido al impacto que tendrá en el sentimiento de mercado y la futura dirección de las políticas en Europa”, señala el experto.

Peters comenta tres posibilidades con respecto a los escenarios políticos. En primer lugar, dice que si el compromiso de austeridad se rompe en países core como Francia, en la periferia o incluso en uno solo de los lados, habría que ver la reacción de Alemania, pues se estaría ante una división política en la eurozona; algo que podría conducir a mayores rebajas de rating. En segundo lugar, afirma que si los inversores asumen que la retórica electoral se convierte en políticas reales, podrían empezar a descontar la posibilidad de cambios regulatorios unilaterales sobre el sistema financiero de un país y medias políticas como la de suavizar la disciplina fiscal en algunos mercados. En tercer lugar, cree que si hay un cambio de gobierno tanto en Alemania como en Francia, podría ser una “vacuna de liderazgo” en la eurozona que no debería ser infravalorada en un momento de creciente nerviosismo en los mercados.

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