Elecciones en Alemania: todo en orden en los mercados


Es paradójico lo rápido que puede desplazarse el riesgo de unos activos a otros, o de unas regiones a otras, en muy poco tiempo. Si al comienzo del año Europa era el principal foco del riesgo político, debido a lo reñido de las elecciones presidenciales en Francia y en menor medida a las elecciones adelantadas en Reino Unido, ahora en cambio Washington acapara el principal foco de preocupación, mientras que los mercados apenas se muestran preocupados por el resultado de las elecciones alemanas del próximo 24 de septiembre. “Las elecciones alemanas no deberían alterar materialmente las previsiones para el continente, pues el resultado más probable es que se mantenga el curso actual”, afirman de hecho los expertos de Candriam.

La cuestión es que ninguno de los seis partidos políticos con probabilidades de acceder al Bundestag (frente a los cuatro de 2013) se presenta con una mayoría clara, por lo que son varias las coaliciones que están barajando los analistas. Así pues, puede afirmarse que es una mujer la que está actuando como garante de la calma para los inversores: Angela Merkel. “Es probable que siga siendo Canciller otros cuatro años. Los sondeos actuales revelan que ha consolidado su avance y que sus Demócratas Cristianos probablemente sigan siendo la fuerza política más sólida en Alemania”, indican desde Candriam.

Posibles combinaciones

A pesar de tener tan claro quién ostentará el bastón de mando, lo cierto es que, en términos puramente estadísticos, “las elecciones alemanas son en realidad bastante difíciles de pronosticar”, comenta Stefan Kreuzkamp, director de inversiones de Deutsche AM. Éste aclara que no es debido a unos sondeos deficientes, puesto que en el caso alemán las encuestas han demostrado históricamente ser muy ajustadas al resultado final. Sin embargo, “el electorado se ha vuelto más volátil en las últimas décadas”. Kreuzkamp se refiere a que, al igual que en otros países vecinos, “muchos votantes alemanes ahora están menos atados a una identidad religiosa o social, es menos probable que se organicen en sindicatos o que se identifiquen fuertemente con un partido en particular”. Al mismo tiempo, la tasa de indecisos se ha ido incrementando con el paso del tiempo.

Aun así, el experto afirma que “los votantes tienden a tomar decisiones de forma bastante predecible”, y en este sentido cree que “se necesitaría un pequeño milagro para cambiar las noticias que probablemente salgan la noche electoral”. Kreuzkamp se refiere a que el escenario más probable será de una victoria de la CDU de Merkel, en alianza con su equivalente bávaro, la CSU (Unión Cristiana Social), dado que ambos partidos han ostentado un liderazgo firme en las encuestas desde mayo.

Las encuestas sitúan en segundo lugar y a una distancia considerable a los socialistas del SPD, liderado por el ex presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Según el experto de Deutsche AM, Schulz “ha pasado momentos duros ensamblando un desafío creíble”. El experto se refiere a la esperanza de recuperar a los votantes desencantados que en las elecciones anteriores se habían ido a los Verdes o al partido de extrema izquierda Die Linke; en su opinión, estas esperanzas “no se han materializado”.

De formar parte finalmente de la coalición con la CDU/CSU, que es el escenario más probable, Kreuzkamp opina que el SPD “se llevaría las culpas de las decisiones conjuntas, pero no mucho crédito de aquellas que apruebe el gobierno resultante”. En cambio, desde Allianz Global Investors indican que no hay mucha diferencia en los programas de ambos partidos en lo que respecta a la relación de Alemania con Europa y que, de ejecutarse, se podrían esperar estímulos fiscales, políticas pro europeas y “mayores probabilidades de una armonización de las políticas de la eurozona”, así como la retirada de algunas de las reformas aplicadas al mercado laboral, como las nuevas regulaciones que afectan a los trabajadores temporales.

Existen otras dos posibles combinaciones que detallan los analistas de Allianz Global Investors. En una de ellas, la CDU/CSU haría coalición con el Partido Liberal Democrático (PLD). Si se materializa esta opción, “los inversores deberían esperar algo de alivio fiscal”, así como “una adherencia bastante estricta a las normas y procesos europeos existentes”, junto con “una visión más estricta sobre los refugiados”. Aunque en la gestora esperan de esta coalición algunas reformas estructurales, descartan que estas vayan a afectar al mercado laboral.

La última opción es que CDU, PLD y los Verdes hagan piña. “Es una coalición matemáticamente posible, pero no muy probable”, indican desde la gestora alemana, basándose en las múltiples diferencias entre las propuestas del PLD y los Verdes en cuestiones como la economía, el mercado laboral, la UE o el euro.

Con independencia de cuál de esos tres escenarios se materialicen, lo importante para las gestoras internacionales es que todos los grandes partidos han propuesto una agenda pro europea y estímulos fiscales, aprovechando el superávit fiscal germano. Desde Candriam esperan, con independencia de la coalición resultante, “que el siguiente paso en la agenda europea incluya una política común de defensa, la creación de un Fondo Monetario Europeo, la probable creación de un Ministerio Europeo de Finanzas y una postura dura en las negociaciones del Brexit”.

“La implementación de algunas de las promesas electorales generará un estímulo fiscal moderado en Alemania, pero creemos que el crecimiento del PIB será un poco menos fuerte en 2018 que en 2017”, explica Tristan Perrier, analista de Amundi. Éste añade que el buen tono actual de la economía germana “significa que las nuevas decisiones que atañen a la economía local son menos urgentes en Alemania que en otros grandes países de la eurozona”.

Perrier indica, sin embargo, que el próximo Ejecutivo alemán tendrá que responder a desafíos en el medio plazo: “La falta de competitividad significativa, el necesario reequilibrio de una economía que depende excesivamente de la demanda externa y los grandes temas socio económicos del envejecimiento de la población, la integración de los nuevos inmigrantes y, posiblemente, el aumento de la desigualdad social”.

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