El ying y el yang de la renta variable japonesa: mejora de los fundamentales, escalada del riesgo geopolítico


Poco a poco, la renta variable japonesa sigue dando pasos positivos en lo que respecta a los fundamentales. La última temporada de resultados, correspondientes al primer trimestre (el año fiscal nipón comienza en abril), ha revelado más sorpresas positivas que negativas, y el número de mejora de previsiones para el conjunto del año superó a la media histórica; según datos proporcionados por Goldman Sachs AM, las ventas agregadas crecieron a una tasa del 6% interanual, mientras que los beneficios recurrentes y netos crecieron respectivamente un 19% y un 27%. Además, los márgenes de beneficio alcanzaron máximos históricos, lo que dio como resultado que los beneficios netos en tasa interanual también batieran récords para las cotizadas del TOPIX.

“Hemos notado que las reacciones en cotizaciones a sorpresas de beneficios en el día posterior a la publicación de resultados fueron más pronunciadas que en el pasado, aunque el impacto inicial sobre el precio de la acción empezó a diluirse el segundo día después de la publicación”, indican de la gestora. Asimismo, sus analistas indican que “la reacción a sorpresas negativas fue tres veces más fuerte que la reacción a las positivas”. Es un dato importante, teniendo en cuenta que, hasta recientemente, las empresas niponas han publicado cifras negativas de ventas, peores que las estimaciones de los analistas desde mediados del año fiscal 2015. Sin embargo, el primer trimestre del año fiscal 2017 fue el segundo consecutivo de ventas positivas, “lo que sugiere que el crecimiento de los ingresos brutos se está recuperando”.

Nathan Gibbs, responsable de producto de renta variable japonesa de Schroders, se fija en que el PIB correspondiente al primer trimestre fue del 1%, “mucho más fuerte que las expectativas del consenso”, y que además estuvo acompañado de una revisión alcista de la previsión del crecimiento del trimestre anterior. “Aunque el trimestre que termina en junio pueda estar sujeto a una revisión futura, marca el sexto trimestre consecutivo de crecimiento del PIB nipón por primera vez en más de diez años”, subraya Gibbs. Éste resalta igualmente que “la composición del crecimiento muestra claramente una dependencia menor de la demanda externa”, en favor de un incremento progresivo de la demanda interna, “guiada en particular por el capex corporativo”.

Gibbs puntualiza que estos buenos resultados corporativos confirman que “las estimaciones iniciales eran excesivamente conservadoras”, y que se podría esperar que dieran paso a “un ciclo de fuertes revisiones al alza de los beneficios corporativos”. Sin embargo, a pesar de esta mejora evidente, se sigue cumpliendo la tendencia vista en los últimos años de ventas de acciones japonesas por parte de los inversores internacionales; en este caso, sumaron ventas durante cuatro semanas consecutivas hasta finales de agosto, a pesar de lo positivo de la temporada de resultados.

Viejo nuevo riesgo

A pesar de la mejora de los fundamentales, el regreso de un viejo riesgo durante el verano ha reactivado las dudas de los inversores. Se trata del incremento de la beligerancia de Corea del Norte, que lanzó en agosto un misil que sobrevoló territorio nipón. El experto de Schroders considera que “Corea del Norte ha emergido otra vez como el riesgo dominante que afronta Japón”, y afirma de hecho que ese riesgo es “enormemente significativo”.

No obstante, Gibbs aclara que “la naturaleza binaria de los posibles resultados (sobre los siguientes movimientos del país) vuelve imposible poner efectivamente en precio este riesgo en las carteras de renta variable”. El experto recuerda que, “aunque EE.UU. de repente se ha dado cuenta de la posibilidad de estar dentro del alcance de los misiles norcoreanos, Japón ha estado al alcance incluso de cohetes con tecnología incluso muy básica durante muchos años”.

Al margen de escenarios futuros, la consecuencia más directa de la mayor beligerancia – al menos dialéctica- de Corea del Norte ha sido el fortalecimiento del yen, que a lo largo del verano recuperó su faceta de activo refugio. De continuar la revalorización sí podría afectar a la clase de activo, como se ha visto en años anteriores.

Gibbs lanza un mensaje tranquilizador al respecto: “Aunque no creemos que los niveles actuales del yen supongan ninguna amenaza a nuestras expectativas económicas o corporativas, el mercado de renta variable ha mostrado una correlación negativa muy acentuada con la divisa este año (el mercado suele caer cuando la divisa se aprecia)”. No obstante, esta correlación se ha debilitado recientemente, lo que el experto interpreta como un posible indicio – a falta de que se consolide la tendencia- de que “los inversores se han centrado más en factores relacionados con valores específicos a medida que avanzaba la temporada de resultados corporativos”.

 

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