EL Tetrabrick: Rentabilidad y N.A.V.


 

¿Realmente conocen las áreas de gestión y de negocio el proceso de cálculo del N.A.V de una IIC?

 

¿Conocen todas las implicaciones del proceso de transformación de estrategias de gestión sobre un patrimonio “x” con un horizonte temporal “y” a la obligatoriedad de dar un “valor de liquidación” diario de una sociedad como si estuviera en liquidación?  

 

Son, aparentemente extremos opuestos (Empresa en funcionamiento a nivel de gestión vs Empresa en liquidación a nivel de administración) y deben convivir necesariamente. El NAV (Valor Liquidativo) es lo que llega al Inversor de manera más inmediata. 

 

Siguiendo con la metáfora del blog anterior, la vaca es el envase original, el tetra brick debe ser el envase final, pero…. ¿por qué se sigue envasando con técnicas antiguas? ¿Por qué las técnicas de gestión, distribución, comercialización y control de riesgos están tan bien definidas, discutidas, estandarizadas y conocidas y las de cálculo de valor liquidativo (empaquetar el producto) son tan poco claras y transparentes?  

 

Una gestora, un método. Un mismo fondo, valorado y replicado con exactitud por “n” gestoras, genera “n” valores liquidativos distintos. El proceso de empaquetar entonces…. ¿influye en la rentabilidad del producto?  

 

Para que el perfil de partícipe inversor en fondos, pueda sentirse capaz de comparar rentabilidades en un mercado como el español, con exceso de productos respecto a la media mundial, el cálculo del valor liquidativo debe basarse en los principios de Equidad de criterios de valoración y de asignación de valor liquidativo a entradas y salidas de partícipes, y de Homogeneidad en la información.  

 

El valor liquidativo de una IIC no es más que el cociente entre el Patrimonio del fondo (valorado según normativa) y el número de participaciones en circulación. La rentabilidad de un fondo se calcula comparando dos valores liquidativos a dos fechas distintas, por tanto, el cálculo del mismo incide directamente sobre la rentabilidad del producto y se ve afectada por hechos no relacionados con la gestión del patrimonio.  

 

Una IIC brillantemente gestionada, por tanto,  puede ver afectada su rentabilidad por la utilización de criterios de valoración que sobrevaloren o infravaloren el cálculo de liquidativo y por tanto, tener bien controlado los principales focos de error es fundamental para dar estabilidad y fiabilidad a la rentabilidad de una IIC.  

 

El cálculo del Valor Razonable de las inversiones día a día es el principal foco de incidencias en la actualidad, especialmente en valores de renta fija con poca liquidez. Este tipo de valores son el máximo exponente de la afirmación antes expuesta de que un mismo fondo tiene tantos resultados válidos de valor liquidativo de un día concreto, como gestoras lo calculen, es decir, hay un alto grado de Criterio (dentro de las guías y pautas recomendadas lógicamente) en todo aquel valor razonable que no se determine por el precio de cierre de un mercado.  

 

Operativa de Suscripciones y Reembolsos  

 

La otra cara de la moneda es la asignación del patrimonio a los partícipes del fondo. En estos últimos años hemos visto movimientos muy bruscos de entrada y salida de partícipes en los fondos ya sea por movimientos directos o a través de traspasos, provocados por la crisis financiera y por la salida de los ahorradores buscando cobijo en productos que entendían mejor o por razones de pura necesidad de liquidez.  

 

De los datos extraídos de la memoria anual que publica CNMV sobre reclamaciones de Inversores, es precisamente esta operativa de asignación de valores liquidativos el principal foco de incidencias.  

 

Tanto la sobrevaloración como la infravaloración de un liquidativo originan problemas de equidad entre inversores y por tanto sobre su rentabilidad obtenida. Los principales focos de error tienen que ver con las horas de corte de aplicación de valor liquidativo, el cual no debe depender del canal de comercialización sino de lo de estipulado en folleto y con el día a aplicar valor liquidativo en los traspasos, los cuales no dejan de ser dos operaciones en una, una de suscripción y otra de reembolso, a las cuales se les debe asignar el valor liquidativo justo. Con los mercados revueltos, estos procedimientos son especialmente sensibles.  

 

La asignación de un valor liquidativo a una entrada o salida de un partícipe en una IIC, que no se haga a su valor justo, ya sea por estar mal calculado o mal asignado en el tiempo, no sólo afecta a la rentabilidad del partícipe mal asignado, sino a la de todos los partícipes del fondo.  

 

Traspasos de fondos de inversión  

 

Son los traspasos entre fondos de inversión los que generan más incidencias. Aunque el protocolo de Traspasos lleva funcionando ya 8 años y está suficientemente testado, y así lo demuestra las estadísticas que dicen que 1/3 de la operativa total se hace a través de este sistema, son múltiples y cambiantes las razones por las que se puede rechazar un traspaso y afectar por tanto a la decisión de inversión de un partícipe y al momento en que empieza a aportarle rentabilidad el producto de destino y deja de hacerlo el de origen.  

 

El correcto cálculo y asignación diario de valores liquidativos incide significativamente por tanto, en la rentabilidad del partícipe de una IIC,  y el mismo debe estar fundamentado en procedimientos transparentes y testados que consoliden los conocimientos que debe ir adquiriendo el partícipe de IICs, y estimule la confianza del mismo en el producto.  

 

El backoffice debe velar por que el cántaro de leche acabe empaquetado en un envase de alta calidad, certificado, transparente que transmita la confianza necesaria al consumidor para comprar el producto. Todas las áreas implicadas en la creación de valor del producto; deben conocer y apoyar la importancia de esta fase final del producto.

 

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