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"El sistema tradicional de gestión patrimonial familiar es poco eficiente"


"El sistema tradicional de gestión patrimonial familiar centrado en las inversiones no funciona". Es una de las realidades del sistema financiero español actual a las que Borja Durán, consejero delegado de Wealth Solutions EAFI y director del programa de Private Wealth Management del IEB, pretende dar alternativas con su libro "Gestión del Patrimonio Familiar", de la editorial LID y con prólogo de Óscar Fanjul. Su experiencia de más de 20 años en el sector le avalan. 

Durán explica en una entrevista con Funds People que ese modelo "es poco eficiente, ya que basa la gestión de las inversiones en la búsqueda de ideas aisladas y puede acabar en un drama familiar si no se entiende lo que se está haciendo". "En muchos casos -añade- se busca una solución parcial para la liquidez excedentaria de cada momento, sin pararse a reflexionar acerca de lo importante que es la estrategia global, los objetivos a alcanzar, los riesgos o los recursos necesarios". En definitiva, dice, "uno se distrae fácilmente con la rentabilidad esperada, abandonando el proceso de coherencia, análisis y chequeo de las variables fundamentales de cada posible inversión y en su conjunto".

Para modificar este proceso, que califica de "precipitado", propone que se construya un plan coherente según los principios, valores y objetivos personales dentro de las posibilidades que ofrece el mercado, y una estrategia que se ajuste a las propias circunstancias y capacidades, construyéndose las carteras de arriba a abajo (de los objetivos a las inversiones), dejando sólo para el final la selección de qué inversiones individuales incorporar a las carteras patrimoniales para obtener la exposición a los activos convenientes en cada caso. "Así se consigue articular un proceso mucho más robusto, entendible y modificable con el paso del tiempo", asevera. 

Pasos previos a la planificación

Pero antes de todo, Durán cree que el planificador y la propia familia o inversores a asesorar han de ser conscientes de que "el patrimonio es sólo un medio para alcanzar un fin" y, por tanto, han de tener claro que acumular más patrimonio o la búsqueda de rentabilidad no deberían ser objetivos en sí mismos. En segundo lugar, han de ponerse de acuerdo en la definición de patrimonio y familia.

Una vez decididas ambas cosas, para este experto es muy importante que se tenga claro que "la parte más valiosa del patrimonio es el ámbito intangible, como su familia, sus conocimientos, sus contactos, su reputación, sus principios y valores, es decir, su marca y credibilidad familiar". "Creo que hay que dedicar más tiempo a potenciar este aspecto que al patrimonio económico, pues por mucho capital que se consiga reunir, si los miembros de la familia no están preparados técnica y emocionalmente no serán capaces de gestionarlo de forma responsable ni de trasladarlo de manera adecuada a las siguientes generaciones, por lo que muchos de los esfuerzos y sacrificios de los miembros familiares generadores del patrimonio no obtendrán los frutos deseados".

Y, por último, Durán considera "sumamente importante" imponer coherencia entre los objetivos, recursos, ambiciones e inversiones familiares en todo momento. "No hay que dejarse arrastrar por modas, cantos de sirena o prisas, pues las familias tienen mucho que perder si dan un paso en falso o intentan atajar, ya que en ese caso con toda seguridad sufrirán daños, en ocasiones, irrecuperables", afirma, y concluye: "Las carteras patrimoniales tienen que ser coherentes en todo momento con las necesidades del inversor y, por tanto, hay que definir primero sus objetivos y no al revés como muchas veces ocurre".

Problemas específicos al asesorar a una familia

Y si estos principios pueden ser extensibles a casi cualquier inversor, en el caso de las familias los problemas se pueden agudizar. El escritor recomienda que, para evitarlos, cada unidad de decisión familiar tenga consecuentemente definida su propia política de inversiones o planificación estratégica. "La forma de poder convivir juntos pero no 'revueltos' es permitir que cada uno pueda implementar su política de inversiones con independencia y sin molestar a los demás, y donde el conocimiento, acceso y volumen conjunto actúe como palanca para optimizar las posibles sinergias y economías de escala de ir juntos", defiende.

En definitiva, se trata de diseñar, planificar e implementar la gestión patrimonial con "margen para alinear objetivos, ideas, conceptos, procesos, estructura y un sistema de gobierno flexible para que convivan los miembros familiares con su propia independencia en el seno familiar". De esta forma se consigue, además, que el traspaso generacional (uno de los grandes problemas que suelen aparecer) sea lo más fluido posible y no se pierda potencia patrimonial por el camino". 

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