“El secreto de cómo batir al mercado está en el modo en el que se construye el fondo”


Aunque predecir la evolución de los mercados de renta variable es una misión casi imposible, batirlo es una cuestión de estrategia que sólo gestores experimentados y con las ideas muy claras son capaces de lograr. M&G Investments es de las gestoras que trabajan en búsqueda de alfa. Entre sus gestores están Simon Bailey, gestor de la entidad, y Ritu Vohora, uno de los miembros con más experiencia dentro del equipo de construcción de carteras y análisis de riesgo de la entidad, quienes con en el M&G Global Dividend -fondo que gestiona Stuart Rhodes y del que Bailey es adjunto- han demostrado hasta qué punto puede resultar exitosa seguir una estrategia orientada a la inversión en compañías que tiendan a incrementar de una manera constante la retribución al accionista. Los números hablan por sí solos. Desde su lanzamiento en julio de 2008, este producto ha cosechado una rentabilidad del 43% que supera en 30 puntos a su índice de referencia, según datos de Allfunds Bank.

 

Según Bailey, el secreto de tan evidente consecución de objetivos está en el modo en el que se ha construido el fondo. “La metodología es muy sencilla: se trata básicamente de elaborar una cartera compuesta por unos 50 valores de todo el mundo de los que entre un 50% y un 60% son empresas de gran calidad, con ingresos confiables que permitan no hacer dudar de su compromiso con el accionista, y dedicar entre un 20% y un 30% a empresas cíclicas que se vean respaldadas por sus activos”. El resto, el equipo gestor lo destina a empresas que hayan registrado un fuerte crecimiento de sus beneficios y elevado el importe del dividendo, asegura Bailey.

 

En este sentido, el gestor adjunto del fondo considera que políticas a largo plazo de incremento del dividendo requieren una gran disciplina en el modelo de negocio de la empresa, algo que en su opinión se crea “cuando sus directivos son conscientes de que tienen la obligación de destinar una partida concreta a retribuir al accionista”. En muchas ocasiones, -señala- el compromiso de aumentar el dividendo es señal de que la compañía hace una correcta asignación del capital.

 

“No se trata de apostar por empresas que un día eleven el pago y al día siguiente lo recorten, sino por aquellas que lo aumenten de una manera sostenible a la vez que responsable”, afirma. Este es precisamente el primer punto clave que le permite separar entre las 4.000 empresas que forman su universo de inversión y que hace que sectores como el de las telecomunicaciones, donde algunas de las grandes operadoras han recortado recientemente el dividendo, sean vistas con recelo por parte de la firma. “Es un claro ejemplo de lo que no nos gusta”, asegura.

 

Por este motivo, la rentabilidad por dividendo no es un aspecto que el gestor tenga especialmente en cuenta a la hora de seleccionar valores dado que, a menudo, “ésta suele ser una señal de que la compañía tiene un potencial de crecimiento limitado”. Más importancia le da a las valoraciones. De hecho, tal y como él mismo reconoce, en el M&G Global Dividend sólo son incluidos valores que resulten atractivos en términos de precio y riesgo. “Se ha dado el caso –reconoce Bailey- de que una compañía cumpla con todos los requisitos para formar parte de la cartera y que, sin embargo, por una cuestión de precio excesivo se haya quedado fuera”.

 

EEUU, donde se encuentran oportunidades más fácilmente

Aunque la localización geográfica de la compañía en la que invierte tampoco es un factor que le resulte crucial, dado que la mayoría de las empresas que integran el fondo son multinacionales con presencia a nivel mundial, Estados Unidos es el país donde concentra la mayor parte de la cartera, con el 43% del total. “Es el lugar donde se pueden encontrar más fácilmente oportunidades”, indica Bailey. Pero no es el único. Tan es así que, según revela, algunas de las empresas que más rentabilidad han aportado proceden de países como Canadá o Australia. Por sectores, el fondo destina dos de cada diez euros a la inversión en acciones del sector financiero, si bien “la mayoría de esta clase de valores se encuentran en países emergentes”.

 

Hacer una correcta gestión del riesgo es, tanto para Bailey como para Vohora, un aspecto fundamental y una seña de identidad de M&G Investments. Así, el dinamismo con el que se maneja la cartera del M&G Global Dividend, producto en el que cada mes entran y salen entre una y dos compañías, es vital. En este aspecto, el diseño del fondo juega un papel muy relevante, como consecuencia de su gran diversificación (las 10 principales posiciones apenas acaparan el 30% de la cartera) y al hecho de que casi el 75% de la inversión se concentre en multinacionales y empresas de gran capitalización.

 

Enfoque de abajo a arriba

En este sentido, el enfoque que adoptan a la hora de realizar la selección de las acciones se hace de abajo a arriba, siempre teniendo en cuenta el análisis fundamental de cada compañía. “No conviene olvidar que existen muchas empresas con balances muy sólidos que malgastan su liquidez”, afirman. Por este motivo, “resulta primordial crear una cartera flexible y diversificada que sea capaz de batir al índice de referencia independientemente de cuáles sean las condiciones del mercado”, indican. Aspectos macroeconómicos pasan a un segundo plano por dos motivos: “el primero, las empresas que buscamos tienen que ser capaces de hacerlo bien en cualquier escenario y, el segundo, porque nadie sabe realmente lo que va a ocurrir”.

 

Y es que, de llevar correctamente a la práctica este modelo de inversión, podemos tener como resultado un fondo situado en el primer decil que, como el M&G Global Dividend, en momentos de caída del mercado se comporte mejor que el mercado (como ocurrió en 2008) o incluso pueda registrar ganancias (como en 2011) y que en momentos de subida consiga superar al índice de referencia (como sucedió en 2009 y 2010), indica Bailey. “Esto es, precisamente, uno de los aspectos que más nos diferencia de nuestros competidores”, concluye.
 

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