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El gran secreto de BlackRock: ¿cómo consigue ser la gestora más valorada por los selectores?


BlackRock es la gestora con mejor imagen de marca no solo en España sino también en Europa, según el ranking que cada año elabora Fund Buyer Focus. Y lo es por tercer año consecutivo. No hay quien consiga desbancar a la entidad de lo más alto del pódium. ¿Cuál es el secreto de su éxito? La clave radica en que lo primero no es el producto, sino el servicio.

“Muchas de las conversaciones que mantenemos con nuestros clientes no giran en torno al producto, sino que versan sobre temas como los cambios que se están produciendo en el modelo de negocio o las tendencias que apreciamos a nivel global. Comprender las necesidades e inquietudes de nuestros clientes nos permite saber cómo podemos ayudarles y a ellos apalancarse en las fortalezas de nuestra plataforma para prestar un mejor servicio a sus clientes”, revela Aitor Jauregui, responsable de negocio de la gestora para España, Portugal y Andorra.

En lo que fundamenta BlackRock su filosofía es en escuchar al cliente y estar cerca de él para entender sus necesidades. “Quizás esas necesidades no se centren en un producto, sino en cómo gestionar los riesgos o adaptarse a los cambios tecnológicos”, señala Jauregui. La tecnología, por ejemplo, está teniendo una especial importancia en la industria de gestión de activos. “Si ha habido dos factores disruptivos en los últimos años en el sector uno ha sido la regulación y el otro la tecnología. En la industria de gestión de activos, donde la escala es importante, quien abrace mejor la tecnología y la adopte para ofrecer soluciones a sus clientes será uno de los ganadores. Para nosotros ha sido algo clave”, revela el responsable de BlackRock para Iberia.

Yendo a ejemplos concretos, hace unos años la entidad adquirió en Estados Unidos Future Advisor, un roboadvisor cuyo objetivo es ayudar a los intermediarios financieros a dotarse de una solución tecnológica que les permita ofrecer un servicio a su cliente final en temas relacionados con el asesoramiento, la visión de mercado o la construcción de carteras modelo que el intermediario financiero puede confeccionar apoyándose en los productos de BlackRock o en los de otra gestora de fondos. “La clave está en que este roboadvisor es muy flexible a la hora de adaptarse a las necesidades del cliente”, afirma Jauregui. El caso es que, en Europa, la firma anunció una inversión minoritaria en Scalable Capital, otro roboadvisor que tiene la misma vocación.

Otro de los secretos del éxito de BlackRock muy vinculados al desarrollo tecnológico lo ejemplifica Aladdin, un sistema que actualmente utilizan 200 instituciones a nivel global al ser una herramienta que les ayuda a monitorizar los riesgos y el reporting a sus clientes. Aladdin forma parte del ADN de la compañía desde su origen. Bajo esta plataforma hay en estos momentos 19 billones de dólares en activos bajo gestión, de los cuales 6 son activos gestionados por BlackRock y el resto de clientes e incluso competidores que utilizan el sistema de gestión de riesgos de la gestora para medir el riesgo de sus carteras globales y llevar a cabo escenarios de estrés. Entre otras cosas, el servicio de Enterprise Aladdin –nombre con el que denominan a la herramienta- ayuda al inversor institucional en aspectos relacionados con el cumplimiento normativo, performance attribution, gestión de riesgos, test de estrés o envío de órdenes al mercado. A este sistema le han ido extrayendo derivadas.

“A base de escuchar al cliente e ir comprendiendo las dificultades que se estaban encontrando por las nuevas fuerzas regulatorias entendimos que debíamos desarrollar una herramienta distinta con capacidades para servir a las bancas privadas, lo que hoy es Aladdin Risk For Wealth Management. Esto se desarrolló hace dos años con dos objetivos. En primer lugar, para que los equipos de inversiones y de gestión de las bancas privadas dispongan de las herramientas necesarias para comprobar cómo se están comportando las carteras de sus clientes y saber si hay desviaciones respecto a las carteras modelo. Y, en segundo término, para dotar a los asesores de una herramienta que les permitiera añadir valor y cambiar la narrativa con el cliente, algo muy vinculado al impacto que está teniendo MiFID II. A través de Aladdin Risk For Wealth Management, el banquero privado puede mostrarle a su cliente cómo se comportaría su cartera en diferentes escenarios de mercado”, explica.

En medio de lo que es Entreprise Aladdin (diseñada para el inversor institucional) y Aladding Risk For Wealth Management (orientada a bancas privadas) está la tercera derivada, Aladdin Risk, que permite al equipo monitorizar la gestión de riesgos, el compliance y el performance attribution. “Estamos teniendo múltiples conversaciones en España sobre la operativa de estas tres herramientas. Dependiendo de las capacidades y de la escala del negocio de cada cliente, le interesará más una u otra. Ese es uno de los motivos que nos diferencia desde un punto de vista tecnológico y de gestión de riesgos. Son servicios que ponemos a su disposición y que están siendo percibidos de manera muy positiva por nuestros clientes”, concluye.

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