El sándwich evolucionado


Todos los intentos por aplazarlo son inútiles. Da igual cuadrar la agenda al detalle. Da igual planificar las tareas del día con esmero. Da igual conseguir cocinar algo la noche anterior para llevarlo en un 'tapper'. El momento en el que toca almorzar un sándwich delante del ordenador es inevitable para cualquiera que trabaje en una oficina. Principalmente, por cuestiones prácticas: es rápido, cómodo y no deja ni migas en la mesa y el teclado ni ninguna sensación de pesadez que impida seguir trabajando. Pero eso no quiere decir -no para los más afortunados, al menos- que haya que resignarse de camino a la máquina de 'vending'.

Rodilla y Viena Capellanes son dos sitios muy famosos donde ir a por sándwiches de sabores variados y a buen precio. Tanto, que en algunas ocasiones suelen ser el complemento de una larga reunión o de alguna celebración con los compañeros. Hacía tiempo que éstos me empezaban a cansar: la calidad de ambas casas ha caído, en mi opinión. Además, el queso con nueces y la ensalada de cangrejo ya no suenan, para nada, a novedad. Y ya que no es posible sentarse frente a un plato y reposar luego durante cinco minutos con una buena conversación, ¿qué menos que ponerle un poco de alegría a la cosa?

Por eso me gustó tanto el descubrimiento de Léger, una nueva enseña de sándwiches que cuenta con dos tiendecitas en Moncloa y en el Barrio de Salamanca. Primero, porque están de muerte. Es cierto que hay quien se queja de que falta relleno, pero para mí el pan es un elemento y no una excusa en un sándwich o bocadillo.

Segundo, porque la carta es original y completa: no faltan bocados de siempre, como el Clásico (un mixto con un toque de mahonesa de la casa) y el Nórdico (de tartar de salmón ahumado con crema de queso a las finas hierbas). Tampoco propuestas atrevidas, como los dos bocadillos dulces, de tarta de queso con frutas del bosque y arroz con leche. Algunas, incluso demasiado para paladares que no sean inquietos, como el sándwich Taj Majal, con pechuga de pollo al estilo 'tandoori' entre pan de curry, y el Viva Zapata, con pollo y queso al más puro estilo mexicano. También hay opciones para los que quieran guardar la línea, como el Parrila Verde, con verduras y pesto en pan de cinco cereales y el Home Salad, con lechuga y tomate. Todo se puede acompañar de ensaladas, que no son tan originales como los sándwiches, y de bebidas, entre las que llaman la atención una pequeña selección de aguas minerales y de tés verde o con ginsen. Además, Léger sirve a domicilio y cuenta con servicios especiales para empresas.

Según la Real Academia de la Lengua, el plato toma su nombre del cuarto conde de Sandwich (Dover, Reino Unido), quien lo pidió para no tener que dejar un juego de cartas por ir a comer. ¿Se imaginan cuánto habría durado la partida de haber tenido toda esta variedad?

 

Lo más leído