El riesgo de crédito dejará paso al riesgo por duración y la volatilidad de las divisas


Los peligros para el año que viene tienen dos nombres: duración y volatilidad de las divisas. Es la visión de Regina Borromeo, gestora del fondo de Brandywine (filial de Legg Mason Global AM) Legg Mason Brandywine Global Income Optimiser Fund. Según Borromeo, la caída del riesgo de crédito – que reflejaría la mejora de la economía global- dejaría a este riesgo en tercer lugar dentro de la lista de posibles amenazas para los gestores de renta fija. 

Como viene siendo habitual entre otras gestoras, Borromeo también señala a la Reserva Federal como la principal responsable del rumbo que pueda tomar la renta fija en los próximos meses. La estimación de la gestora es que mantenga su política acomodaticia en 2014 y hace hincapié en que la retirada de estímulos no significa automáticamente endurecimiento de la política monetaria: “El tapering todavía es un estímulo, si miras las proyecciones sobre el balance de la Fed, este continuará subiendo a lo largo de 2014”.

Otra de las razones por las que cree que al QE3 todavía le queda vida es que “cuando miras la inflación subyacente en Estados Unidos y algunos de los datos de empleo, las tasas de participanción están en mínimos históricos, por lo que hay poco margen para que los tipos suban en el corto plazo”. 

La posición de Borromeo ante el panorama de renta fija para el corto plazo es optimista, pero con cautela. Recuerda que, aunque fueron el primer paso hacia la normalización, los movimientos de los tipos después del mensaje de Ben Bernanke en mayo fueron demasiado bruscos. “Estamos tomando esta oportunidad para mirar algo de valor, especialmente entre los segmentos que fueron más golpeados en divisas y tipos globales”, añade. 

Fuerte apuesta por la deuda corporativa

“Hemos tomado beneficios en algunas de nuestras posiciones y, al estar produciéndose uan recuperación global sincronizada, creemos que el riesgo de crédito sera un factor menor para los próximos 12 meses” ilustra Borromeo como ejemplo de su estrategia, a la par que admite haber retirado en parte el sesgo a CDS, una estrategia que funcionó muy bien en verano para proteger al fondo de las caídas. No obstante, los principales motores de crecimiento para el fondo este año han sido las posiciones el high yield global, deuda soberana local de alto rendimiento e hipotecas de entidades no estadounidenses. 

Con todo, la mayor posición de la cartera en la actualidad es en bonos corporativos: los responsables del fondo querían elevar su peso hasta el 75% para finales del tercer trimestre. Borromeo justifica esta decisión: “Considerando la corrección que vimos en verano, han vuelto los bolsillos de valor, particularmente en high yield y en tipos y divisas de varias partes de los mercados emergentes”. Además, sostiene que el análisis de los fundamentales refleja que “el crédito sigue en buena posición: la liquidez todavía es favorable para muchos emisores, el riesgo de financiación es menor debido al record de emisiones visto hasta la fecha, y los ingresos todavía dan apoyo”. 

La segunda mayor posición es en deuda soberana, pero en aquellos títulos con mayors rendimientos como son los casos de México y Portugal. También tienen una apuesta en hipotecas estadounidenses, “que juegan un papel esencial en la recuperación inmobiliaria de Estados Unidos”. 

En material de divisas, las preferencias de Brandywine – que expresa sobreponderando en cartera- son en el peso mexicano, la libra, el dólar estadounidense y algunas divisas emergentes como el real brasileño o la rupia, aunque en este caso con exposiciones más mesuradas. 

 

 

 

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